¿La inseguridad afecta al gobierno?

Alexis Gravier-. ¿Los gobiernos pierden votos por la inseguridad? ¿La oposición los capitaliza?



Entramos en un terreno sensible. Harto difícil. Sin embargo, ensayaremos algunas premisas para abordar este dificultoso asunto del aumento constante de la criminalidad en menor escala: hurtos, homicidios en riña, narcomenudeo, asaltos, secuestros express al voleo. Son los delitos que mayor impacto tienen en los votantes por su proximidad.



Antes que nada, una aclaración.
Cuando se aborda el asunto de la inseguridad se trata solamente el fenómeno de la criminalidad, sin reparar en que vivimos en una sociedad insegura: laboralmente, económicamente, aunque también culturalmente. Los amores son fugaces, las amistades son ligth, las aspiraciones sociales son individualizables, la singuralidad es la norma. 
Ya no hay fuertes creencias en la mayoría de la población. Esas fuertes creencias, como ser las ideologías o las religiones ortodoxas, otorgaban seguridad a las personas. Hoy, a excepción de pequeños grupos sin contacto ni simpatías mayoritarias, esas grandes creencias que moldearon el siglo XX son historia.


Por otra parte, la criminalidad que molesta más a los votantes es la que pone en juego su integridad física y sus bienes. Molesta menos la criminalidad de guante blanco, como puede ser la corrupción, no solo por apatía ciudadana o una visión cínica de que "la política es así", sino porque en esos casos no está en juego la vida o los bienes de uno y a menudo, los casos de corrupción son tratados bajo la lógica del show, con sus maniqueas interpretaciones. La gente decodifica el show como show y por lo tanto lo relativiza. Los medios de comunicación son centrales a la hora de frivolizar y politizar los casos de corrupción, pero sí inciden mucho a la hora de hacer prejuzgamientos express en casos de criminalidad común: ahí el presunto delincuente es condenado en juicios sumarios y el estigma y la presión a los jueces, vía la opinión pública que sigue con avidez estos temas, son determinantes. 
Pero fuer de ese terreno, llevado al terreno político, los medios de comunicación no son tan determinantes como se cree.
Por eso es menor el impacto de los casos de corrupción en la intención de voto de Cristina Kirchner y Mauricio Macri, aunque hay evidencias fuertes en ambos para sospechar que no son del todo honestos y que hay grandes interrogantes en torno a cómo hicieron su fortuna.



En general hay una resignación en la población que hace que no le hagan mella a los gobiernos los reclamos por la inseguridad. Aunque quienes se muestren sensibles y preocupados por la temática pueden obtener algunos votos, especialmente en as áreas con mayores tasas de criminalidad. Especialmente, también, en las elecciones legislativas, donde la gente siente que "no se juega nada importante" y suele utilizar su voto para castigar o premiar a un gobierno de turno.

La inseguridad, por su parte, impacta distinto según el segmento económico y el capital cultural. También según las regiones donde se viva.
Ésta no es una problemática que llegue siquiera a politizarse en Entre Ríos. En parte debido a que no llega a los extremos de inseguridad que se vive en el conurbano bonaerense y en parte porque sucede el mismo fenómeno que en todo el país. Un discurso en pos de la seguridad, aún con una alta carga de demagogia, puede sumar algunos votos. Pero casos fuertes de inseguridad no afectan al gobierno de turno.
Son varios los ejemplos que ilustran este razonamiento, pero para no alimentar a los morbosos no los mencionaremos.



Las investigaciones en conductas electorales muestran cierta resignación en la población desde hace décadas en relación al aumento de la inseguridad. Esto torna la problemática como ajena a la política. La gente, a la vez, percibe que TODOS los políticos son impotentes ante este fenómeno y aunque apoyen tales o cuales recetas, difícilmente el voto se mueva bajo estos conceptos. en buena medida también porque la mala imagen del Poder Judicial y de la Policía, obtura que se tenga alguna esperanza en la política, que tiene a su vez también mala imagen aunque no tan pronunciada como los jueces y policías.
Es con la mala imagen de los jueces y los policías que los políticos obtienen un pararrayos contra las tormentas políticas que causan la inseguridad. Ese pararrayos los blinda de sufrir las consecuencias en términos de imagen negativa y de votos.

Se da la paradoja de que la inseguridad suele ser, aún en la relativamente tranquila provincia de Entre Ríos, una de las mayores preocupaciones ciudadanas pero cuando se analiza el comportamiento electoral del votante, las propuestas en torno a esta problemática no inciden mucho. Ni a favor ni en contra de determinados candidatos.   

Sí inciden en las conductas sociales y la psicología individual. Como se ve en el aumento de reclamos sobre iluminación, más policías, la escuela como caja de resonancia, el aumento de la violencia gratuita, el consumo de fármacos y drogas ilegales anestesiantes, el mayor tiempo que se pasa dentro de la vivienda en los momentos de ocio, entre otras variables. Son conductas sociales que van mutando al calor de las nuevas formas de vivir, donde la inseguridad es un componente central de nuestras vidas. 


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