La estrategia de desideologizar

Alexis Gravier-. Desde el marketing político, es eficaz la mentira de la desideologización. 





Ya Aristóteles, en su libro Política y Retórica, definía al ser humano como ser social capaz de aprehender el Logos, el ente alrededor del cual el lenguaje posibilita la comunicación. Desde ese fundamento filosófico, lo aideológico es un imposible. Un grado superior de comunicación que quede afuera de la propia comunicación no es humanamente posible como se sabe desde Aristóteles. 
Sin embargo, desde la estrategia publicitaria, este tipo de enunciados aún cuando sean falsos son altamente eficaces, pues traen -en cadenas de semiosis- del discurso científico su apariencia de neutralidad. Un truco probado en el campo de la publicidad es presentar "lo científico" como indudable signo de objetividad, de neutralidad, de distancia, de desinterés. Por eso se venden pastas dentífricas o jabones líquidos para el pelo con un señor o señora adulto/a vestido de científico de TV. Con un delantal de médico impecablemente blanco. O sea, no es un médico de hospital, cuyo delantal no puede estar, en los hechos, jamás, limpio.
Del campo científico se extrae esa apariencia de frialdad, de objetualización, de imparcialidad. Como si detrás de la ideología estuviera la gente común. El mito de la gente común.  



Voloshinov sostenía que la palabra, en tanto es signo, es también ideología, dado que todo signo conlleva ideología. 
Los que trabajamos en publicidad lo sabemos, porque debemos rastrear la ideología dominante que es aquella que se ha convertido en sentido común, para poder lograr potenciar un producto. 
En el campo de la publicidad política sucede lo mismo, con sus matices por supuesto al tratarse de un tema harto complejo como la política. 
Sin embargo, diría que todos los candidatos, sin excepción, apelan en algún momento a algún grado de supuesta desideologización. Aunque esto está más acentuado, casi en su estatuto ontológico, en el PRO, que hoy es Cambiemos. 


Que el PRO sea Cambiemos y que Cambiemos esté en las 23 provincias argentinas es un activo publicitario de Atilio Bendetti, el candidato radical de Cambiemos en Entre Ríos. 
Los radicales, bajo la lógica de su propia interna, quieren impregnar la campaña publicitaria con sus viejas liturgias. Sin embargo, tal estrategia sería un error. 
En realidad, Benedetti ya tiene la mitad de la campaña hecha, en tanto la penetración de los medios tradicionales de origen porteño es mayor a la de los medios entrerrianos en la propia Entre Ríos, como hemos observado en varias provincias trabajando para marcas, empresas o incluso candidatos políticos. 
La elección en la provincia de Buenos Aires insumirá la mayoría de los spot publicitarios, ahí la marca Cambiemos repercutirá en el resto del país. 
Además de que cuentan con mayores medios económicos, el fervor de los principales medios de comunicación y el aparato del Estado Nacional. 
Si uno mira la desigual proporción de recursos, piensa que a priori será imposible para Somos Entre Ríos provincializar la campaña. 
Esto no quiere decir que vaya a tener un mal resultado electoral. Quiere decir que no es gracias a la publicidad que logrará un buen desempeño. Difícilmente, su publicidad de campaña, con esta estrategia, tenga algún efecto práctico en el caudal de votantes. Pero como se dice en la jerga, mientras la publicidad electoral y el marketing político, NO RESTEN NINGÚN VOTO, están haciendo bien su trabajo.  




Por el lado de la competencia, la división de la oposición y a la vez la nacionalización del discurso de todos los candidatos bonaerenses, no le agrega nada al oficialismo provincial de Entre Ríos. Cuya estrategia publicitaria ya la explicamos aquí. 
En todo caso, le resta en las redes sociales e internet, donde se concentran las discusiones entre los politizados. 



Ahora bien, Somos Entre Ríos, la marca política del peronismo de la provincia de Entre Ríos, tiene en su enunciado y en su presentación ya la configuración de desideologizar, tratando de captar el voto independiente o, mejor dicho, el voto que tiene cierta inclinación a priori hacia Cambiemos. 
Es el voto que se considera a sí mismo como independiente, cuya relación con el Estado es conflictiva y su vinculación con la política es de mínima a nula. Un votante al que no le importan los partidos políticos ni los programas de gobierno y plataformas políticas, sino los valores que cada uno representa. Éste tipo de votantes suelen estar en los niveles socioeconómicos medios plenos, con cierta formación educativa. 



La estrategia de desideologizar está casi patentada por Cambiemos a escala nacional. Como dijimos, los medios nacionales tienen una alta penetración en Entre Ríos. Así que a priori, la estrategia del gobierno de Entre Ríos y la fórmula utilizada, tratando de imitar al PRO, se basa en que logró cerrar todo el arco del panperonismo detrás de una sola lista. De manera que ya mismo puede salir a la caza de ese voto independiente y oscilante de una elección a otra, que es el target al que apunta Cambiemos.