Kirchnerismo e inseguridad

Marcelo Saín-. Los peronistas siempre hemos sabido que las principales víctimas de la inseguridad son los pobres, los trabajadores, son las personas de los estratos sociales que tienen menos protección del estado y menos capacidad de protegerse a si mismos frente al crimen.



En los años que nos tocó gobernar hemos cometido un gravísimo error que es divorciar la agenda de la seguridad pública de la agenda de la inclusión social y económica, dejar la administración de los temas de seguridad pública en manos de los técnicos que, para la política argentina en general son los comisarios, y así estamos. Este es el pecado capital más importante en materia de seguridad pública. Quiero hacer un muy acotado diagnóstico para que interpretemos entre todos dónde estamos parados:

En primer lugar -y esto es una característica de los últimos años. No empezó en diciembre de 2015 sino que empezó una década atrás- es darle al manejo de los asuntos de seguridad pública -lo digo metafóricamente- a los pícaros y a los curanderos. Para la política argentina este es un tema ligero de
cuerpo y entonces vos se lo tenés que dar al tipo que tiene noche, al picarón de la política, al ñato que sabe caminar la calle, al tipo que es un puntero vivo del barrio, entonces tenemos ahí los Aníbal, los Ritondo, que son los más pícaros del grupo.
A mí me han dado explicaciones sociológicas muy interesantes, por ejemplo “vos viste que en torno de los prostíbulos hay mucha seguridad porque, en el fondo, se encargan de gerenciar que haya poco nivel de violencia” Yo digo, buenísimo: entonces proponele al presidente de aquellos tiempos, que era Néstor Kirchner, que ponga prostíbulos por todos lados…
 Escuchar ese tipo de explicaciones en el ámbito de Casa Rosada es estar en el horno, es espantoso. El curanderismo son los que te hacen un diagnóstico ficticio, una profilaxis absolutamente errónea y te matan. Ahí tenemos a los Sergio Berni, tenemos a los Granados pero también tenemos a las Patricia Bullrich. La seguridad pública es eso. Ahora, los Arslanián, no…esos no, porque Arslanián te discute, te planifica, te conduce. Fue el mejor ministro de la Argentina, el único proceso institucional serio en la materia, en Argentina, fue el proceso -fundamentalmente la segunda gestión- de Carlos en la provincia de Buenos Aires. Carlos no tenía lugar en este tipo de funcionamiento porque te discute, está ahí, y plantea sus puntos de vista.

Segunda cuestión: Se ha gobernado la seguridad pública a través del doble pacto que es la política delegándole el gobierno a la Policía, dándole la posibilidad que diga qué es lo que hay que hacer en la calle, cómo se tiene que conducir su propia institución, como si fuese un atributo de los comisarios, y
el tercer punto que le delega y que es fatal, es el consentimiento a que pacte con criminales. Todos sabemos que la Policía regula el crimen en la Argentina, cuando vos le das el control de la calle a la policía estás consintiendo directa o indirectamente el pacto con los grupos criminales ¿Por qué la política hace esto? Por que lo que le pide es gobernabilidad tranquila, lo que quiere la política es que no haya escándalo, no que no pacte con criminales o que desciendan las tasas criminales sino que lo que quiere es “no quiero escándalo, no quiero tapas de diarios, no quiero una movilización en contra mío” entonces ese pacto funcionó en Argentina; fueron muchos menos los escándalos que rompieron ese doble pacto que la gobernabilidad tranquila que procuraron históricamente.


El otro tema es fatal, la gestión a ciegas: En Argentina no se sabe cuánto delito hay, cómo se produce, dónde se produce, cómo se despliega históricamente el crimen, ¿Por qué? Porque no tenemos institutos, no tenemos dispositivos, no tenemos mecanismos para saber cuánto delito hay; cuántos crímenes se cometen en las alcobas, dentro de los hogares que son femicidios, violencia intrafamiliar, violencia de género, violencia doméstica en ámbitos de trabajo que no son escándalos públicos, no está colocado esto en la agenda de la preocupación fundamental mediática ni política. Pero tampoco se sabe cuántos robos y cuantos delitos hay. 70 por ciento dice el Indec, 70 por ciento de cifra negra que el delito no denunciado porque la gente no confía en las estructuras gubernamentales, el grueso de esos delitos son los que tienen que ver con asaltos, etc. Eso impide que tengamos políticas ciertas sobre esa cuestión.


El tercer elemento es que en Argentina no se conoce cuántos mercados ilegales hay, cómo se configura la criminalidad organizada en nuestro país. Entonces, se gestiona a ciegas, se gestiona a partir de las necesidades políticas.


¿Qué Policía tenemos? Tenemos una policía que está más cerca de África central que de Europa, sin desmerecer a los países de África central, estoy tratando de hacer un degradee de desarrollos políticos. Tenemos una policía de ocupación territorial. La policía en Argentina no se dedica al control del crimen, por que no hace un mapeo criminal, lo que hacen es ocupar el espacio para tratar de impedir que en las zonas protegidas de la ciudad transiten los muchachos de la periferia. Nosotros, desde el peronismo, gestionamos estas policías, las reproducimos y las ampliamos, cuando nosotros desde los gobiernos peronistas les dábamos más atributos, más tecnología a estas policías estábamos inflamando policías que hacen control territorial,. Al mismo tiempo que a los barrios les metíamos urbanización, planes sociales, inclusión social, estructuras sanitarias y desarrollábamos inclusión social los rodeábamos con la Gendarmería porque ahí estaban las clases peligrosas. Eso es lo que se ha hecho de manera absolutamente inapropiada. Son policías que regulan el crimen, que claramente tienen pactos con los sectores criminales y son policías muy antiguas.


Yo agregaría, finalmente, algo que parece importante y es que no hay una visión de género en los asuntos de seguridad pública. Es impresionante: sospechamos que hay más personas muertas en manos de sus parejas, fundamentalmente mujeres, que personas muertas en ocasión de robo. Sin embargo está colocado como preocupación Nro 1 la violencia en la vía pública que la violencia que ocurre dentro de los hogares en manos de las personas generalmente conocidas, porque está problematizado políticamente eso y aquello no, está invisibilizado de alguna manera.
Entonces, tenemos que incorporar una visión de género a los temas de seguridad pública, esto no es un precepto para quedar bien con la lucha de las compañeras, esto es una necesidad porque hay muchas personas que van al cementerio en el marco de relaciones de violencia que tienen que ver con el género. Es instrumental, si se quiere también.




La exclusión de la comunidad en los asuntos de seguridad: no podemos entregar las víctimas a la derecha. Podemos hacer sociología y entender por qué un criminal se construyó socialmente como tal pero no tenemos que desproteger a la víctima. La explicación sociológica por la cual esta sociedad hace que un pibe que no nace chorro se convierta en chorro hace que nosotros atendamos a la víctima de ese pibe chorro, entonces hay dos victimas: el pibe y la víctima de los delitos de ese chico. Nosotros tenemos que tener una mirada bien abarcativa al respecto ¿Qué estamos proponiendo en torno de este diagnóstico? Me remito a la agenda estrictamente nacional, aunque ya tenemos elaborados algunos lineamientos para el estado provincial y municipal:

En primer lugar creemos que hay que construir un instituto nacional de seguridad pública, una suerte de Indec de seguridad pública que con autarquía técnica y financiera mida cuánto delito hay así terminamos con el chamuyo. Que ponga blanco sobre negro a través de una serie de técnicas que están súper estandarizadas a través de las recomendaciones de organismos en todo el mundo: medir cuánto delito hay, de qué manera, tener la fenomenología del crimen para tener políticas serias de intervención sobre ese tipo de eventos o de problemáticas.

Segundo: el narcotráfico es un problema, Argentina tiene dos grandes problemas en torno al narcotráfico. Es una plataforma de colocación de la droga en otras jurisdicciones, droga que no se produce en nuestro país, que entra y que escala para Europa pero también -y creo que es prioritario- hemos estructurado mercados de consumo interno muy importantes. El grueso del consumo en Argentina es recreativo, no es consumo problemático. Lo que digo es que es una sustancia prohibida y hay redes criminales complejas que la abastecen en esos mercados. Entonces, el problema del control del narcotráfico es un problema enorme. La Argentina no tiene una policía federal, una agencia federal abocada exclusivamente al control del crimen organizado. Tenemos 4 fuerzas federales, cada una con su estrategia, bien desperdigadas. Sí tenemos un órgano rector en materia del control del narcotráfico que es la DEA norteamericana. El otro día fui a un programa, el de Tuny Kollman, un experto en el tema. Cuando cierro nota me dice ¿Qué opinás del operativo bobina blanca? (el operativo de 2000 kg de cocaína allá en Bahía Blanca) y le digo “operación de la DEA de acá a Luján” y el Tuny me dice “Eh loco, para vos siempre es la DEA” Ayer le mandé los documentos donde el juez, cuando dicta el procesamiento de los imputados explica que las tareas de inteligencia sin autorización judicial desarrolladas por la DEA sobre ese grupo se las aporta la DEA. Típico de un país bananero ¿Está claro? Un juez dice “A mí la información me la da la DEA, información protegida por reservas, entonces yo inicio la causa y desembocamos acá, o sea, lo blanquean en el expediente que la DEA hace tareas de espionaje criminal ilegal pero está naturalizado que está bien, pero esto no es de ahora, esto es desde antes también, porque también nosotros teníamos ministros que pasaban por la embajada norteamericana a pedir autorización y lineamientos para saber qué es lo que tenemos que hacer en materia de seguridad pública. Vean el wikileaks. Entonces, no es una novedad esto. Tenemos que tener una Agencia, la DEA no quiere esa agencia, ha hecho lobby para impedir que haya una agencia de esa envergadura porque tiene el monopolio de la manipulación de las distintas agencias por abajo. Nosotros tenemos que proponer una agencia de lucha contra el crimen organizado, de lucha, no hablemos de combate, eso es un problema militar, el crimen se controla, no se combate.



Creemos que hay que modernizar el sistema de seguridad pública. Hemos deformado nuestras fuerzas federales de seguridad. Prefectura haciendo seguridad preventiva en plazas del gran Buenos Aires, 7.000 gendarmes desplegados en el conurbano porque los necesitábamos electoralmente y considerábamos que era una política apropiada mientras tanto dejamos desguarnecidas las fronteras. Tuvimos un comandante del ejército muy pícaro, muy influyente, el Gral Milani, un represor (y además un ladrón que está preso y que en la causa por enriquecimiento ilícito no sale más, me comentaba una autoridad judicial días pasados). Ese señor desplegó en la frontera norte 1500 militares haciendo una tarea que está prohibida por ley, que es el control del narcotráfico. Lo que Néstor coartó cuando le imponían la agenda de militarización de la seguridad interior en 2003, echando a Brinzoni y a toda esa caterva que estaba protegida por Jaunarena, Cristina lo volvió a colocar en el tapete después de 20 años de prescindencia militar en el tema de la seguridad interior.



Nos preocupa la desperonización de las condiciones de trabajo de los policías. Nosotros, desde CUMPLIR, tenemos una visión positiva acerca de los derechos de los trabajadores policías, para nosotros los policías son trabajadores. Las relaciones laborales dentro de la institución policial son pre-peronistas. Hay un nivel de explotación neta, el grueso de los policías de nuestro país son pobres, viven en barrios pobres pero no tienen un instrumento para articular sus defensas, y no estamos planteando el tema de la agremiación, porque está prohibido legalmente y porque hubo un fallo de la Corte que terminó convalidando la reserva que la Argentina puso históricamente. Quiero aclarar, las policías más desarrolladas en toda Europa y EEUU están sindicalizadas. En EEUU hay 4500 sindicatos policiales. El mundo, que ha hecho una transformación en el ámbito policial, tiene sindicalización de sus policías: la policía inglesa está sindicalizada, en Francia hay competencia interna dentro de la policía entre sindicatos que responden a distintas vertientes políticas, en general gana el socialismo. Tenemos que colocar el tema de seguridad e higiene en el trabajo, el tema de las relaciones laborales ahí dentro de la institución policial, no podemos pretender que los policías defiendan los derechos y las libertades de personas cuando sus derechos y obligaciones en el interior de la institución policial, durante 30 años están vulnerados todos los días. Es un contrasentido. Tenemos que peronizar las relaciones laborales, por eso proponemos una ley de trabajo policial, como el estatuto del docente pero para la policía.



Por último, creemos que hay que desarrollar una agenda muy agresiva en el control de armas y una agenda muy importante en materia de prevención y control de violencia contra la mujer. Ya hay buenas experiencias en nuestro país, hay un trabajo muy interesante y muy acotado de Eva Giberti y estamos trabajando en ese tema pero claramente nos preocupa incorporar estos dos temas: control de armas y prevención de violencia contra la mujer en la agenda nacional.

Para finalizar, en los municipios de la PBA creemos que hay que fortalecer la capacidad de gestión de los intendentes. Ya se ha descentralizado la gestión de seguridad, la gente cuando tiene un problema de inseguridad va al intendente, al poder político local, comprende de competencias. Hay dos ideas que murieron: primero, la modalidad de seguridad de Manolo Quindimil, Manolo juntaba las cabezas de los comisarios y les daba ordenes, legales e ilegales, y funcionaba porque era una policía que controlaba su institución y la calle, hoy esa policía no controla ni la institución ni la calle. Hoy, cuando pactás con un comisario pactás con él y con el jefe de calle, ni siquiera con la comisaría. Se transformó esa relación pero lo otro que se transformó es el “Yo no tengo nada que ver, es un problema provincial” porque la pueblada te la meten igual a vos. Por eso tenemos que empezar un proceso de fortalecimiento, los municipios argentinos no tienen capacidad de gestión, no tienen observatorios, no tienen funcionarios que entiendan del tema, no se necesitan comisarios amigos sino cuadros políticos. La recomendación nuestra del año pasado a un compañero intendente del gran BA que está en el espacio fue "elegite un compañero que te lo capacitamos para la gestión de la seguridad pública", no pongas un comisario que viene con una cabeza propia de los años cuarenta, que está desactualizado o que tienen un termo en la cabeza. Hay que dar un salto de calidad, esto es un tema de conducción política. Arslanián fue juez y es un jurista notable, no es un comisario, nosotros hemos emprendido un proceso de transformación en la policía de seguridad aeroportuaria. Yo soy un sociólogo peronista, hijo de policía pero sin vinculación con todo eso. A lo que voy a que nosotros tenemos que fortalecer la conducción política de estas cosas.

Suscribirse

Información sobra. Falta entenderla

Medios locales y redes sociales

"Hay gente que teme más pensar que morir"

Stella Berduc, la avanzada

Laura Forchetti: poesía y feminismo

Zidane, crónica del pájaro que daba cuerda al mundo