El laberinto y la ventana

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ISIS se adjudicó a Fleco y Male

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Las drogas serán legalizadas por iniciativa (e interés) de EEUU en un breve lapso. 






La guerra contra las drogas es la única guerra que EEUU ganó

La guerra contra las drogas, como bautizó el presidente yanqui Richard Nixon al encarcelamiento masivo de negros tras la sanción de la igualdad de derechos civiles, no fue ni es un fracaso. Ha servido para llenar de adictos el mundo, crear nuevos millonarios estadounidenses y robustecer el costado militar de la economía, justamente, el costado del capitalismo que a Estados Unidos más le interesa. 
Su agencia de venta de drogas a escala mundial, la DEA, ha logrado controlar gobiernos, extorsionar empresarios, dictar normas morales a instituciones religiosas del extranjero y penetrar las fuerzas policiales y militares de todo el mundo, haciendo, además, que sea el tercer mundo el que trabaje a destajo, ponga los muertos y financie el costado oscuro del negocio de las drogas ilegales. 
Pero como todo en el capitalismo, estas reglas de juego están llegando a su fin. Hoy en día hay mucha competencia en el mercado de las drogas.



La ilegalidad como valor agregado

En los años 70 y 80, Estados Unidos era el gran ganador porque las drogas que controlaba eran principalmente tres: la marihuana, la cocaína y la heroína. Los países del tercer mundo vendían la materia prima y el valor agregado - que es la ilegalidad, que implica un abultado costo de transporte y logística- lo ponía Estados Unidos, además de las ganancias políticas hacia adentro del país, como disciplinador social y hacia afuera, como disciplinador político. 



Los médicos son los dealer del verdadero negocio de las drogas

Hoy las drogas que dan más ganancias son las sintéticas, cuya materia prima es abundante y está al alcance de cualquier laboratorio menor (y al ser ilegal, no paga patentes medicinales, que es el Gran Negocio de las drogas hoy). 
Incluso las drogas legales -cuyo patentamiento tiene, por supuesto, Estados Unidos- generan más ganancia que la venta de cocaína medida en escala menor. Ética al servicio de la salud, jeje. 
¿Qué dá más ganancias: una fábrica de clonazepam o cien mil hectáreas de hojas de coca? La fábrica, obvio. Además, con una fábrica de clonazepam podés ser Canciller de Argentina. Como terrateniente de hojas de coca hasta un peón de tu campo te gana las elecciones en Bolivia. Con la fábrica de clonazepam tenés de dealers a los médicos y de soldaditos a los visitadores médicos. Con las hojas de coca tenés que lidiar con cabezas huecas que disparan por cualquier motivo y coimear a medio Estado para que la otra mitad del Estado te cobre impuestos. ¿Dónde están las leyes de la oferta y la demanda y la sana competencia del mercado? Ay, los liberales, los liberales...siempre tan cagones!
Por eso los grandes laboratorios se desvían del negocio narco para tener como dealers a los respetados médicos, que recetan a granel drogas superadictivas. Después de todo, la cocaína o la marihuana no te dejan ninguna adicción física, las variantes legales de la marihuana y la cocaína, sí.



No es por Holanda y Uruguay, es por Musulmandia


Como pasó con el tabaco, la marihuana ya no es negocio para los países desarrollados. 
Pero claro que subsiste el problema de la Industria de la Lucha Contra el Flagelo. Son miles y miles de millones de dólares que necesitan ser redireccionados hacia otro Flagelo. Hasta tanto no aparezca este otro Flagelo, las drogas serán ilegales. Pero como las drogas sintéticas se pueden fabricar en cualquier lado, como hay mucha competencia y como es ridículo que un limón viaje desde Concordia, provincia de Entre Ríos, hasta Dinamarca y resulte más barato que un limón producido en Dinamarca, el sistema de comercio mundial no puede soportar estos costos extras de logística y transporte de las drogas ilegales: sobornar policías, jueces, políticos, fundaciones de luchas contra el Señor Flagelo, iglesias, etc. Como todo eso dejó de ser viable porque existen hasta impresoras 3D para que desde Bélgica vendan a los niños bien de la Creamfield sus alucinógenos antes de que el SEDRONAR alcance a revisar la fórmula y notificarle a un milico que puede extorsionar al que lo consuma, la Industria del Flagelo -tanto los que lucran con venderla como los que lucran con apresar al que la venda- deberá ir mutando. Ya apareció otro Flagelo. Ya está. Ya no es necesario que sea ilegal fumarse un porro. Sáquense la camiseta de Bob Marley, pónganse la de Ben Laden. Porque el nuevo Flagelo es el terrorismo. 




ISIS se adjudicó a Fleco y Male

Ese candombe de boludos que hacen marchas para legalizar la marihuana no mueve el amperímetro del negocio mundial. Un tarado que atropella dos personas en París invocando a Alá, sí. 
Los EEUU están volcando recursos humanos y financieros que antes estaban destinados al Flagelo de la droga para combatir ahora el Flagelo del terrorismo. 
Las tasas de prisionalización de los propios Estados Unidos, gracias al Señor Flagelo Droga no son aceptables en el resto de occidente, lo cual debilita el discurso que acompaña el negocio de este Flagelo. En cambio, con el otro Flagelo, el del terrorismo, los predicadores de derechos humanos como Francia, Canadá, Suecia, Alemania e Inglaterra aceptan gustosos las torturas y los campos de concentración y hasta envían inmigrantes nacionalizados a pelear por el petróleo en Musulmandia. ¿No es encantador que los europeos vuelvan a tener colonias, así sea bajo la tutela de los EEUU? 
En Europa hay mucha alegría. Los recursos humanos y financieros que Europa destinaba a luchar contra el Flagelo de Míster Droga hoy los destinan al Flagelo de los inmigrantes, que huyen del Flagelo del terrorismo. Es un negocio redondo para todos. Los europeos y yanquis. 
Los chinos que se dediquen a ser la factoría del planeta que para eso tienen un sistema laboral esclavista en nombre del proletariado y la lucha de clases, off course. 



Sol sin drogas


La hipocresía y el cinismo impiden que se analice el narcotráfico como lo que es: un negocio, por lo tanto, bajo las reglas del capitalismo. Que sea ilegal solo aumenta los costos de transporte y logística, pero no cambia su esencia de negocio capitalista. Ni lo cambiaría de legalizarse, como seguramente más tarde o más temprano sucederá. 
¿Acaso  dejó de existir el contrabando de cigarrillos o armas porque es legal? No. Pero está más controlado el negocio y se cobran impuestos. 
El MERCOSUR podría ser pionero en plantear este debate a escala mundial. No tanto porque Uruguay legalizó la marihuana sino porque es el único organismo regional que tiene dos presidentes condenados por contrabando como Mauricio Macri, condenado por contrabando de autopartes en los años 90 y Horacio Cartés, presidente del Paraguay y condenado por contrabando de cigarrillos truchos. Esta particularidad se complementa con otra: la Triple Frontera, donde perfectamente se puede montar un escenario con escenas de Musulmandia, armar algún tipo de guión con terroristas que hagan de Flagelo así en vez de comprar radares de mierda para detectar avionetas y condenar a municipales como si fueran Carlos Slim o Escobar Gaviria, podríamos comprar hermosos drones que masacren escuelas y hospitales. 
Es eso o venderle uranio enriquecido a Irán.
Pero lo de vender paracetamol con residuos de paco es muy de lumpen. Argentina tiene que tener una estrategia de desarrollo en su faz ilícita, donde tiene verdaderos talentos que pueden ser jugadores mundiales.