El PRO se sincera

Ezequiel Bauman-. Los casi dos años de mandato del PRO, partido único en la coalición parlamentaria Cambiemos, no pasarían ningún test de republicanismo, respeto a la división de poderes y fortaleza de las instituciones





El PRO es el partido único de una coalición parlamentaria, aunque Argentina no tenga Parlamento, sino Congreso, en el marco de un sistema presidencialista.
Contra todos los pronósticos previos, lo que mejor funciona es la Coalición Parlamentaria. Sin embargo, esto no impide que el PRO se cierre y le cierre la puerta a sus socios de la UCR, especialmente.
Cada vez que renuncia un funcionario, es puesto por el PRO un peronista, nunca un radical.
Cuando se saca a un radical, sea porque se disuelve un ministerio estéril o porque va de candidato, el cargo es reemplazado por otro radical, pero elegido por el PRO, no por las instancias colegiadas que dispone la ley de partidos políticos y que la UCR (junto al Partido Socialista) son los únicos que respetan en el sistema democrático argentino.
Por eso a esta situación hay que sumar que el PRO es una especie de empresa familiar, donde el Jefe de Familia, es el Ingeniero Mauricio Macri.
Tenía razón el columnista Carlos Pagni, simpatizante del oficialismo, cuando hace unos años escribió "Macri no tiene un proyecto político. Tiene un proyecto personal. Su proyecto político es su biografía". Eso se ve reflejado en el funcionamiento interno del PRO, donde por ejemplo el gurú ecuatoriano, sin ocupar ningún cargo partidario, es el mandamás partidario.




Echar a Pedro Biscay, miembro del directorio del Banco Central, por un decreto del ejecutivo, es similar a lo que tanto cuestionó el actual oficialismo que hizo Cristina Fernández de Kirchner cuando removió a Martín Redrado, pidiéndole la renuncia.
Con el agravante de que Redrado, por aquel entonces, no discrepaba con la política monetaria y desde muchos años antes era un convencido kirchnerista.
Biscay pertenece a un órgano colegiado donde representa a la oposición (otra importante diferencia con Redrado) por lo cual echarlo por decreto es una barrabasada.
Fue echado porque desde el principio cuestionó las políticas monetarias y auguró su fracaso para bajar la inflación, planteando que las altas tasas frenarían la actividad, la devolución se trasladaría a los precios y que la timba financiera no podía sostenerse constantemente con endeudamiento público. Tuvo razón en todo.


La eliminación por decreto del Código Procesal más discutido y consensuado de la historia, la eliminación por decreto de la Ley de Medios que fue convalidada por los tres poderes del Estado, el legislativo tras debates en universidades y medios de comunicación, el ejecutivo (que no la implementó correctamente) y el Poder Judicial en todas las instancias, incluida la Corte Suprema, a la que se le quiso agregar dos miembros por decreto, muestran que el PRO no pasarían ningún test de respeto a la división de poderes, fortalecimiento de las instituciones ni vigencia de la república.
El debilitamiento de la figura presidencial por sus oscuros negocios familiares, la evasión fiscal en paraísos financieros, la intromisión pública y deliberada en causas judiciales que afectan a opositores y sus constantes promesas engañosas y abiertas mentiras como afirmar que crece el empleo, baja la pobreza, entre otras, han hecho de la institución presidencial un lugar de mayor debilidad y credibilidad que como lo recibió.


Sin negar los hechos positivos del gobierno como la normalización del INDEC, la reparación a los jubilados, la ampliación de los programas sociales, la vigencia de las paritarias, la necesidad de poner frenos a Venezuela y el mantenimiento, aunque con otro discurso, de las políticas represivas moderadas de las protestas sociales, tal como sentó las bases el fallecido doctor Néstor Kirchner. Además del combate al narcotráfico y la informalidad comercial. Sin negar estos hechos positivos, es indudable que a mitad de mandato el ingeniero Macri nos deja un país peor que como lo recibió. El saldo es claramente negativo.

Mi especialidad es la economía y he señalado en diversas columnas en Noticias Entre Ríos la inviabilidad de este sendero que se ha decidido. Pero hay que recordar que para que una economía crezca de manera sostenida en el tiempo, para que pueda pensarse en un desarrollo a mediano plazo, para que puedan paliarse las urgentes problemáticas sociales, son necesarias instituciones fuertes, instituciones sólidas.
Cambiemos prometió fortalecer las instituciones, respetar la Constitución y la división de poderes, fortalecer el federalismo, darle un tinte republicano al país, bajar la pobreza, terminar con la inflación, combatir la corrupción endémica.
No ha cumplido. Más bien al contrario. Ha agravado notablemente estos problemas.

Suscribirse