El Palacio San José, icono de la proyección política nacional de Entre Ríos

Santiago Zorrilla.- Fue la residencia del general Justo José de Urquiza, el primer presidente constitucional de Argentina. Este Palacio fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1935.


El palacio se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad de Concepción del Uruguay y está emplazado en medio del monte entrerriano. Fue durante años escenario central de la política y el comercio nacional desde que se construyó hasta el asesinato de Urquiza. 


Como es sabido Urquiza tuvo 23 hijos reconocidos, 12 con siete mujeres antes de casarse con Dolores Costa con quien tuvo 11, por lo que el caudillo entrerriano necesitaba algo mas que un casco de estancia para poder vivir.
Entonces Urquiza decidió iniciar la construcción de su residencia, eligiendo un amplio terreno ubicado en las cercanías del Río Gualeguaychú, al oeste de Concepción del Uruguay. Es así que en 1848 se inicia la construcción, siendo ésta la base de lo que finalmente sería, con la intervención de Jacinto Dellepiane primero y de Pedro Fossati después, el Palacio San José, el magnífico casco de la estancia principal de Justo José de Urquiza, lugar de residencia familiar y referencia política fundamental por dos décadas.



El Palacio tuvo varias etapas, la mas importante se da cuando Urquiza accede al poder nacional y en 1853 decide contratar a un destacado constructor y Maestro de Obras. Es así que Jacinto Dellepiane, se hizo cargo de la continuidad de la construcción a lo largo de tres años.
Dellepiane se dedicó a ampliar la casa para cumplir con las múltiples necesidades funcionales tanto de la vida cotidiana de la familia como de la vida política de Urquiza.  A diferencia de la primer etapa de construcción, donde la mampostería de ladrillo se asienta en barro, para los muros construidos por Dellepiane ya se utiliza la cal.

Años despúes, Urquiza toma contacto con el arquitecto Pedro Fossati con motivo de algunas construcciones que deseaba realizar en Concepción del Uruguay, en especial la nueva iglesia. Fossati, era un italiano nacido en 1827 que se había graduado en el Politécnico de Milán, uno de los centros más prestigiosos de Italia.

Fossati inicia las tareas en San José, reformulando la Capilla y decide construirla con una planta octogonal entendiendo que ordenaba mejor los espacios.
El Palacio fue diseñado con eje en dos patios: el Patio de Honor, que es la parte íntima donde Urquiza disfrutaba con su familia y el Patio del Parral que conectaba la residencia con el escritorio personal donde Urquiza recibía a los invitados. Urquiza, se hizo traer especies vegetales y varias aves silvestres de diferentes continentes para adornar este patio.

Fue tan magnánima la construcción del Palacio de San José que incluso llegó a ser la única residencia del país en esa época que contaba con el servicio de agua corriente. 
Dentro del Palacio se pueden ver unas magníficas obras de arte, entre ellas las ocho pinturas de Juan Manuel Blanes con representación de las batallas libradas por Urquiza que el general narraba al pintor para que plasmara en la obra. En la novela El general, el pintor y la dama, de María Esther de Miguel están plasmadas esas conversaciones.

Una de las historias que suelen contar los guías cuando uno va de visita al Palacio es la referida a la visita de Sarmiento en 1870, cuando siendo Sarmiento Presidente de la Nación llegó en barco a Concepción del Uruguay por invitación del propio Urquiza. A la mañana siguiente desembarcó y se encontró con 10.000 soldados de la caballería entrerriana vestidos en su honor con el uniforme rojo con peto blanco de la Batalla de Caseros. Sarmiento iba a conocer el famoso Palacio San José y lo fue a buscar el propio Urquiza, para acompañarlo en los 30 kilómetros que separan la ciudad del Palacio. Urquiza y Sarmiento viajaron en una berlina inglesa que ingresó triunfal por la Avenida de Magnolias, y descendieron del carruaje para avanzar a pie por un camino rodeado de exóticas arboledas y tapizado de pétalos rojos. Urquiza había hecho rodear el perímetro del casco de su estancia con antorchas que alumbraban la opulencia de este edificio solitario en la inmensidad del campo entrerriano y Sarmiento, un conocedor de los majestuosos palacios europeos, quedó atónito. 


El Palacio San José es quizás uno de los pocos edificios que han sido testigos mudos de grandes acontecimientos de la República Argentina y aún sobreviven. Por ejemplo, dentro de él, en el escritorio de Urquiza fue donde se redactó y se firmo la Constitución Nacional, a su vez, en el Palacio, en la propia habitación de Urquiza es donde se produce su asesinato, considerado el primer asesinato político de la Argentina. De hecho, como detalle de color para los morbosos, aún se conserva en el piso la mancha de sangre seca.

El Palacio San José es una muestra cabal de la mentalidad política de avanzada que tenía Urquiza. De hecho, el Palacio continua hoy siendo el símbolo por excelencia de una época que expresaba  una mentalidad nueva, desde tierras entrerrianas hacía todo el país. 

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