El nombramiento


Manuel Langsam-.Esta historia real sucedió hace un tiempo en un pueblo, uno de los tantos existentes dentro de los límites de nuestro país. Baste este dato como única identificación de su ubicación.


Después de muchos años de gobierno en la localidad por el mismo partido político, un grupo de inquietos vecinos decidió dar forma a una nueva organización partidaria para tratar de ganar el gobierno municipal e imponer un cambio en la dirigencia del pueblo.

De a poco, con tiempo y paciencia, fueron entusiasmando a nuevos adherentes que se unieron al grupo inicial hasta que conformaron la “Unión Vecinal” con la idea de presentarse en las próximas elecciones con la  esperanza de hacer una buena elección, lograr algunos concejales y en un futuro no muy lejano obtener el gobierno municipal.

Para darle visos de seriedad a sus planes, confeccionaron y publicitaron un ambicioso plan de gobierno, prometiendo seriedad, trabajo, honestidad obras y adelantos en la  obra pública.

Pasó el tiempo, llegó el día de la elección y, para sorpresa de todos la “Unión Vecinal” ganó la elección.
La gente del pueblo cansada ya de ver siempre las mismas personas en el gobierno y ansiosos por probar un cambio, le dio su apoyo al nuevo partido.
Los primeros sorprendidos fueron los dirigentes que no se imaginaron que llegarían al poder tan pronto.

Dentro del grupo inicial había gente muy capaz, medianamente capaz y también poco capaz, y todos,  cuando llegó el momento de formar el equipo de gobierno, aspiró a una merecida recompensa por su tarea y obtener algún cargo directivo.

Entre el grupo que califiqué como “poco capaz” había una persona que, apoyado por su tarea en el partido desde el principio, aspiraba a ser designado en una secretaría. Toda su actividad laboral se había desarrollado al frente de un quiosco de venta de golosinas y distribución de diarios y revistas. Solicitó ser nombrado Secretario de Deportes, pero se encontró que había varios postulantes para ese cargo y que, además, ya había sido prometido a una vieja gloria futbolística del pueblo.
Entonces,  al nuevo intendente y sus concejales se les presentó el problema de donde ubicar al quiosquero, que había trabajado bien en la campaña pero que realmente estaba muy limitado para un cargo directivo.

Después de algunas reuniones y haber sopesado las vacantes en las secretarías existentes y ver en cual de ellas el hombre podría hacer un buen papel, consideraron que en  Educación, Salud Pública, Desarrollo Social, Obras y Servicios, Tercera Edad , el postulante no encajaba.
Entonces, por unanimidad, decidieron nombrarlo “Secretario de Cultura”.

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