La presentación de Bittel

Gonzalo García Garro-. Es oportuno hoy también recordar a Deolindo Felipe Bittel, un representante o dirigente afín a un sector del peronismo que reiteradamente sufre ataques, muchas veces injustos, especialmente de los sectores de la izquierda gorila, en relación a los hechos acaecidos en aquellos días de dictadura militar.

El futuro del peronismo

Osvaldo Quinteros-. En estas elecciones se juega, entre otras cosas, el futuro del peronismo.



La salida del PJ de Cristina Kirchner para evitar las PASO con Randazzo muestra un escenario diametralmente opuesto al porteño, donde el kirchnerismo es hegemónico y no solo tendrá internas, sino que incorpora al peronismo ortodoxo que se expresa en el Partido Justicialista, así como sectores que provienen de Guardia de Hierro como Guillermo Moreno o del clericalismo como Gustavo Vera, ex candidato de Elisa Carrió; además de sectores progresistas que históricamente han tenido un sesgo "gorila".



Contrasta también con el armado en Entre Ríos, donde para esta elección se armó un frente exclusivamente provincial, incorporando a Busti y Urribarri, bajo el ala de Bordet, cercano al gobierno nacional pero promocionando una lista que contiene a kirchneristas como Carolina Gaillard, derechistas como Mayda Cresto y empresarios sin ideología como Juan José Bahilo. Además de massistas como Gustavo Zavallo (imperdible el cruce radial entre Lucas Carrasco y Rubén Almará sobre el nuevo apodo que debería adoptar el ex legislador nacional, a quien se lo conoce como "Tavi" Zavallo).

Para completar el menú, como suplente hay un referente del Movimiento Evita, que es el bastión que sostiene la candidatura de Florencio Randazzo (además de la evidente ayuda de María Eugenia Vidal y Clarín). De esta manera, excluyendo al Frente de Izquierda, todas las expresiones opositoras del principal distrito del país, la provincia de Buenos Aires, están contenidas en la lista de "Somos Entre Ríos".  Lo cual relativiza el análisis de Alexis Gravier sobre la ventaja publicitaria de Cambiemos. 




En Entre Ríos, esta lista oficial es acompañada por el Frente Grande, que son los supervivientes de la Alianza. Han perdido potencia para captar las clases medias, pero el radicalismo, el GEN o sobre todo el socialismo no logró convencerlos de tomar otro camino.

La lista oficial compite contra nueve listas más, totalizando la friolera de 10 listas en el frente "Somos Entre Ríos". En toda la historia del peronismo entrerriano, jamás 10 listas compitieron en internas para candidaturas exclusivas de diputados nacionales.
La otra particularidad es que las 9 listas restantes no lograron incorporar a ningún miembro de los cinco partidos políticos que acompañan al Partido Justicialista en la conformación del frente.
La variedad ideológica de las restantes listas va de los ultrak a los ultramenemistas, dos especies en extinción. Aunque el menemismo es una especie en extinción con todas las letras y los ultraK son una "especie protegida".
A favor del peronismo entrerriano está el hecho de que Cambiemos tiene internas más competitivas, aunque son tres listas (si fueran dos, habría mayor expectativa) y que excluyeron al principal dirigente que es Sergio Varisco, ue administra la capital entrerriana donde está el 30% del padrón.

Hay mas modelos de peronismo en diferentes distritos, pero en estos tres casos se sintetiza bien. Aunque se podría agregar un cuarto modelo, el de Córdoba (y Salta, quizás). Un peronismo de derecha, que busca proyección nacional sin suerte, vencedor claro en uno de los distritos más grandes del país, que fue decisivo en la victoria de Macri. Las chances de este modelo de hegemonizar al peronismo del resto del país son hoy por hoy, pocas. Por eso preferimos centrar el análisis en los tres modelos restantes, que con sus matices, se replican en casi todas las provincias.
Por supuesto, el modelo bonaerense de Unión Ciudadana, cuando se aplicó en Chaco, Corrientes y La Rioja en las elecciones de este año 2017, fue un desastre electoral para el kirchnerismo: ninguna lista superó el 4%. Pero en ninguna competía Cristina Kirchner, que según todas las consultoras hoy estaría peleando de manera pareja o ganando en provincia de Buenos Aires. Por eso, su proyección como modelo nacional (de ganar o de salir segunda por poco margen) sigue siendo válida.
Por otro lado, si bien Bordet tampoco tiene ninguna chance de proyección nacional (menos en todo caso que Urtubey de Salta  y menos que menos que De La Sota en Córdoba) su modelo de construcción política incorporando a massistas, como en Córdoba y Salta, pero sin excluir a los kirchneristas, sigue siendo válido para el análisis.

Después, está la discusión sociológica sobre el sujeto social al que aspira a representar tanto Cambiemos, el principal adversario del peronismo, como el propio peronismo.  Pero esas son discusiones de largo plazo. Más profundas y probablemente necesarias si el peronismo siente amenazada su existencia como gran movimiento nacional y popular, pero hoy la coyuntura quema y hay discusiones y debates más urgentes.

Uno de los tres modelos podrá imponerse, pero difícilmente sea de manera indiscutida, dado que también es probable que los tres modelos pierdan o los tres modelos ganen, y en el medio hay mil variables.
Lo que sí habrá que tener en cuenta es que debajo de las discusiones del momento, los festejos y lágrimas, las críticas y autocríticas, los fanatismos y reproches, el peronismo, tras la elección, evaluará pacientemente estos modelos de construcción de cara al 2019. Porque ahí se juega ni más ni menos que su futuro.
Las variables de la economía, la suerte política de cambiemos, los vientos internacionales, el mecanismo de selección de líderes, etc, terminarán de moldear el esquema que el peronismo escoja para el 2019. Pero el modelo de construcción, no quién lo lidere, se irá sabiendo después de las elecciones y en base a estos tres ejemplos que dimos.