Drogas y racismo en Paraná

Joakito.- Prohibición, reducción de daños y legalización: Lo que no se dice de las drogas.



Repasemos. En Paraná se secuestró una inmensa cantidad de marihuana, hubo 22 presos (todos de barrios marginales) y también se condenó a un pibe que vendía drogas chetas a nenes bien (obvio que no fue a la cárcel sino a una clínica privada). Dos postales, dos resultados distintos. 
El racismo es evidente, pero como sucede en las sociedades racistas, se encubre de tal manera que no parece tal cosa, una cuestión de clase y color de piel asociada, sino una consecuencia "natural" de una conducta desviada y penada legalmente. Claro que la misma conducta no encuentra la misma réplica penal -en los mismos jueces, eh- de acuerdo al origen social de los penados.

¿Es la criminalización a las drogas la solución? Las políticas que fueron llevadas adelante fundamentadas en el prohibicionismo han fracasado, no solo en Argentina sino en el mundo entero.
Todo empezó en la década del 20, cuando en Estados Unidos se implementó la Ley Seca, a partir de entonces, el consumo no solo que no se redujo sino que el tráfico de alcohol movió cientos de millones de dólares y estimuló el crimen organizado dando origen al “gangsterismo”. Aumentaron los bares clandestinos, el precio desmedido de las bebidas y al no haber regulación estatal su consumo fue mortal. El prohibicionismo como política de Estado, ha sido –desde sus orígenes- el principal responsable de las muertes relacionadas a estos consumos.






En Argentina como consecuencia de la Ley 23.737 sancionada en 1974, el comercio, la tenencia de plantas, la tenencia simple (ponele medio 25 de faso) sigue siendo ilegal. Por más que un juzgado en algún lugar lejano diga que un pibe con medio gramo de faso no es un delincuente, la policía  puede armarte una causa, llamar a tus padres si sos menor, mandarte a una granja, e incluso meterte en un calabozo. Naturalmente, esto sirve para la extorsión y el disciplinamiento social, como perfectamente saben los legisladores que estudian el tema, los jueces y fiscales y por supuesto, las fuerzas represivas.
Es probable que mucha gente, desde una alienación conservadora y desde el miedo, que tanto alimenta la ignorancia, no quiera saber, no quiera informarse, prefiera vivir en su bosque de hadas. Pero afuera, la sociedad es cada vez más violenta producto de esta descabellada, inútil y carísima política de racismo en torno a las drogas copiada de los Estados Unidos, donde por cierto, ya no se aplica.




La ley, por ejemplo, en sus artículos 16 y 17 dice: "Cuando el condenado por cualquier delito dependiere física o psíquicamente de estupefacientes, el juez impondrá, además de la pena, una medida de seguridad curativa que consistirá en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario a estos fines, y cesará por resolución judicial, previo dictamen de peritos que así lo aconsejen. 
"En el caso del artículo 14, segundo párrafo, si en el juicio se acreditase que la tenencia es para uso personal, declarada la culpabilidad del autor y que el mismo depende física o psíquicamente de estupefacientes, el juez podrá dejar en suspenso la aplicación de la pena y someterlo a una medida de seguridad curativa por el tiempo necesario para su desintoxicación y rehabilitación. 
Acreditado su resultado satisfactorio, se lo eximirá de la aplicación de la pena. Si transcurridos dos años de tratamiento no se ha obtenido un grado aceptable de recuperación por su falta de colaboración, deberá aplicársele la pena y continuar con la medida de seguridad por el tiempo necesario o solamente esta última." Pedorra por donde se la mire, la ley de drogas solo ha servido para engrosar "falsas estadísticas": convengamos que si te agarran con un 25 (que es lo que una persona normal puede llegar a fumar en un mes) te llevan ante un juez, prácticamente te acorralan y hacen que te declares adicto, para no ir preso y te mandan  a la granja (creciendo el negocio de los privados ya que el estado prácticamente no cuenta con estos recursos) determinada cantidad de tiempo y te largan, todo esto en realidad lo utilizan para que parezca que los números de "adictos a la marihuana" sean altísimos.

Volviendo al fracaso de la prohibición y el número de muertes que la misma trae aparejado es necesario resaltar que cuando se penaliza el consumo, y la venta, se deja todo librado al azar (o a la voluntad de los narcos). Al ser prohibidas, la calidad de las sustancias son bajísimas, se cierran las puertas al acceso de la información científica y no solo demonizan al consumidor sino que también lo dejan a las puertas de la muerte (recordemos sino el caso de  Time War en Buenos Aires).


Es necesario discutir políticas públicas sobre el asunto que alejen al Estado de una posición moralista sobre las drogas que hace que hoy por hoy se considere legítimo el consumo de alcohol y de tabaco cuyo impacto a la salud es mayor que el de otras drogas prohibidas como por ejemplo la marihuana.
  
No se trata de mirar para otro lado negando y estigmatizando el consumo, se trata de abordar el tema con seriedad.

Tengamos en cuenta que en Argentina el narcotráfico es conceptualmente una forma de delito organizado, pero fácticamente es una manifestación de delito desorganizado: no hay nadie que controle desde la producción hasta la venta al detalle. Por el contrario, hay distintas organizaciones que se especializan en cada uno de los eslabones de la cadena de oferta.
La manera en que el tema se aborda es COMPLETAMENTE RIDÍCULO. El problema es que hoy, además, del delito DESORGANIZADO del narcotráfico, que es tratado como Asociación Ilícita agravada, existe la Asociación Lícita de quienes trabajan gracias a este absurdo: desde Secretarías de Lucha contra las Drogas hasta divisiones especiales de todas las fuerzas de seguridad, juzgados, fiscalías, ONG de dudosísima financiación, granjas privadas y demás. Todos funcionales a un delito que saben que se expande más y más siendo funcional a estas Asociaciones Lícitas.
Existe el negocio de la venta de drogas y existe el negocio de combatir la venta de drogas. Los dos se necesitan. Los dos se complementan. Y así llegamos a esta situación RIDÍCULA Y ABSURDA POR DONDE SE LA MIRE. 


Hay una alternativa, pero jode al negocio de la venta de drogas y al negocio de combatir la venta de drogas. La alternativa son las políticas de reducción de daños (iniciadas en Holanda en la década del 80) y se dan de forma extendida abarcando a la mayoría de las drogas, y han demostrado su efectividad reduciendo el consumo y las muertes causadas por ello. Por eso es que es necesario una discusión sobre el mejoramiento de la salud pública, ya que la tan mentada "lucha contra las drogas" es una cuestión de Salud Pública; en España por ejemplo lograron que se establezcan políticas de prevención y de reducción de daños instalando puestos sanitarios y test de control de calidad de las sustancias en las fiestas electrónicas.

Es necesario que la dirigencia política, los medios de comunicación y la sociedad toda, comprenda que muchas veces -la gran mayoría- fumarse un porro puede ser una forma de recreación, al igual que tomarse una cerveza con amigos. es decir que el problema no es el consumo en sí sino mas bien la prohibición que lleva a que los poderes de facto que gobiernan el mundo se apropien hasta de la recreación, generando el mercado negro de drogas.


Veamos ahora la diferencia que existe entre "legalizar" y despenalizar el consumo de drogas:

La “despenalización” de las drogas implica que las personas no vayan presas por tenencia para consumo personal. En varios países se despenalizaron las drogas. Por ejemplo en Portugal se puede portar en el bolsillo un gramo de heroína, un gramo de éxtasis, dos gramos de cocaína, 25 gramos de hojas de marihuana o cinco gramos de hachís.

La política de “legalización” de las drogas también plantea despenalizar el consumo: cada cuál es libre de llevar su vida como desee sin que el Estado tenga que regularla. La“legalización” va más allá ya que apuntaría a la legalización de toda la producción, distribución y comercialización de las drogas. De esta manera es una política para terminar con el gran negocio del narcotráfico basado en la ilegalidad de las drogas para hacer ganancias extraordinarias. Tengamos en cuenta que la "ilegalidad" según datos de la ONU genera ganancias de alrededor de 500 mil millones al año, lo que equivale al 8% del comercio mundial. Estas ganancias extraordinarias se basan como dijimos en la ilegalidad de la producción y comercialización de las drogas. Si se legalizara la droga ayudaríamos a reducir las muertes -que a su vez retomando datos de la ONU son menores a las producidas por el alcohol y el tabaco (200.000 personas mueren en todo el mundo como consecuencia del consumo de drogas ilegales, por alcohol mueren 2,3 millones y 5,1 millones por consumo de tabaco).


La legalización de algunas sustancias sobre todo de la marihuana, se implementó con óptimos resultados en la República del Uruguay, como a su vez también, se legalizó la venta de marihuana con fines recreativos en varios estados de los Estados Unidos (Colorado, Washignton y Alaska, por citar algunos ejemplos).

 Tal vez es hora de que en Argentina empecemos a debatir seriamente sobre una modificación a la ley de drogas nacional, sobre todo en este año de elecciones legislativas, es decir cuando se van a elegir los responsables de la discusión y elaboración de las leyes. 

Si se legalizaran las drogas, el narcotráfico quedaría al descubierto y disminuiría drásticamente la problemática social de la llamada inseguridad: pensemos que si un porro se vendería en un kiosko como cualquier atado de cigarrillos, los llamados "adictos" no necesitaran andar robando carteras a viejas, porque no solo que disminuiría drásticamente el precio sino que va y pide directamente uno fiado al kiosko, junto a un litro de leche y un kilo de pan. 


Políticas como las de la prohibición, convierten a los consumidores en delincuentes, y desincentivan la aparición de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar con los problemas de la adicción y el consumo temprano de dichas sustancias.