El laberinto y la ventana

Ramiro Pereira-. El laberinto y la ventana

Debate sobre Venezuela (2)

Hugo Presman-. RESPUESTA A LA CARTA ABIERTA DE ALBERTO  RODRIGUEZ



El programa EL TREN se deslizaba hacia la segunda pausa cuando a las 19,28 horas del 28 de junio leí un mensaje de whatsapp de un oyente que decía que no había escuchado en los últimos días el programa y que quería saber si habíamos hablado sobre la grave situación que se vivía en Venezuela. Le informé que hacía unos días que no tratábamos el tema, que efectivamente la situación era grave, que la oposición era salvaje y podía posiblemente compararse con la oposición al peronismo en 1955, que eso no significaba minimizar los errores del gobierno bolivariano que no había logrado diversificar la matriz productiva en una situación de un precio récord del barril de petróleo que ahora descendió a menos de la mitad, que había una diferencia significativa de envergadura histórica entre Hugo Chávez y Nicolás Maduro,  que era necesario encontrar una salida y que la misma posiblemente era electoral.
Todo ello en dos minutos y medio, porque a las 19,30 es necesario dar paso a la publicidad de la radio. El mismo 28 de junio recibo en mi casilla un correo con el título “Carta abierta al periodista Hugo Presman”, lo que revela un escrito en caliente, que es el menos aconsejable para una carta abierta. Le envié entonces un mail a Rodríguez, que ha estado en nuestro programa y declara ser oyente habitual, para entablar una conversación telefónica. En la comunicación charlamos sobre la carta y otros temas, le comenté qué por lo breve de la respuesta al oyente, me di cuenta posteriormente que faltaba el apoyo incondicional al gobierno de Maduro hasta la finalización de su mandato, cosa que hice en el programa el día siguiente.



Posteriormente empecé a recibir comentarios de conocidos y amigos y ahí me enteré qué la misma había sido publicada en “Resumen Latinoamericano.”
Dudé en contestar, porque como Alberto Rodríguez es un oyente habitual, no podía entender que fragmentara equivocada y seguramente involuntariamente, dos minutos en un programa que lleva 14 años en el aire y que tiene una simpatía explícita hacia los gobiernos nacionales y populares. Creo que involuntariamente, distorsionó la foto y olvidó o desechó la película.
Pero dicho esto desligo al programa y hablo exclusivamente en mi nombre.

Desde hace más de cincuenta años defiendo a los gobiernos populares, reivindico el concepto de populismo, sin desconocer sus limitaciones, sin tapar sus errores, sin hacerle un fotoshop a sus limitaciones y defectos. Ubicado claramente en la vereda que defiendo, me reservo toda la libertad de invocar y practicar un apoyo crítico. Me producen un profundo rechazo los chupamedias y obsecuentes que siempre están cuando el viento sopla a favor y desaparecen cuando la mano viene cambiada.


Rodríguez sostiene que pedí elecciones inmediatas. No es cierto, dije que debería encontrarse una salida y que la misma debía ser una salida electoral. En ningún momento dije inmediata, afirmación forzada para hacerme coincidir con la oposición.  Luego escribió: “En su análisis sobre la crisis que atraviesa el país hermano, Presman obvió a analizar quienes son los causantes de la misma y cuales son sus objetivos.” Es falso. Lo que dije está consignado más arriba.
Simplemente para los que han leído la carta abierta transcribo un fragmento de la nota que publiqué en la Tecla Ñ con fecha 1-05-2017, 58 días antes de la carta abierta de Rodríguez,  bajo el título “De Venezuela a Santa Cruz” que en una parte dice: “Son un país y una provincia con un recurso en común: el petróleo. Ambas tienen la bendición y la maldición de ese bien estratégico: serias dificultades para diversificar la matriz productiva. Hugo Chávez, la Venezuela Bolivariana ha dividido la historia de ese país en un antes y un después. Cierta similitud con el primer peronismo, imbatible en las elecciones, como en la Argentina de entonces, fue acusado de dictadura. Una dictadura muy particular que ganó todas las elecciones en vida de Chávez, con excepción de una que perdió por medio punto, y cuya derrota fue reconocida, que levantó la bandera revolucionaria de la Unidad Latinoamericana y la abasteció de fondos, que realizó una distribución de los ingresos en favor de los sectores populares que por primera accedieron a un médico, a un odontólogo, a una casa, y sobre todo a la dignidad. Eso fue posible por la recuperación del petróleo para los venezolanos y la estatización de resortes económicos básicos Con fuerzas armadas como una de las patas del arco de apoyos, que llamativamente, conociendo la historia latinoamericana, el imperialismo no ha llegado a fraccionar para dar un golpe. Con un poder económico movilizando una oposición feroz y medios golpistas que hasta apostaban al magnicidio, Chávez representa un hito que la historia, cuando se diluyan las pasiones, ubicará junto a los próceres latinoamericanos del siglo XIX. La biología jugó en contra y su muerte fue una tragedia para Venezuela y Latinoamérica. Ya entonces el valor del barril de petróleo había descendido vertiginosamente y empezaban a exteriorizarse errores e insuficiencias. Nicolás Maduro lo sucede en esas circunstancias y a una situación que se complicaba sumó una sucesión importante de errores. Fue perdiendo apoyos y a los pasos en falsos, el poder económico que viene por la revancha usó el arma letal del desabastecimiento. No hay sociedad que resista el desorden y el desabastecimiento por un tiempo prolongado. Ese apoyo popular cercenado le ha llevado a Maduro a saltear elecciones, algo que con Chávez nunca sucedió y que le va quitando porciones de legitimidad. La oposición palpita que lo que largamente esperó está cercano, huele sangre y la busca. Para ello no escatima recursos y medios. El psicoanalista Alfredo Grande ha escrito: “Han preparado el terreno desde hace tiempo. La infiltración de paramilitares en zonas de frontera y barriadas no es un mito. Su accionar tampoco….Hace unos días fueron interceptados dos sujetos con 3 fusiles FAL con escudos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, 3 cargadores con capacidad para 20 cartuchos, 899 cartuchos calibre 7,62x51, ocultos en un compartimiento secreto ubicado entre el tablero y el motor del camión en el que iban……..La lista de pruebas es larga, desde jóvenes entrenados en Colombia, como Lorent Saleh, hasta campamentos enteros desmantelados, como en el Estado de Táchira en el mes de marzo”



El gobierno tampoco trepida en defenderse con lo que tiene. Los muertos revelan la intensidad del enfrentamiento. La degradación del gobierno de Maduro y su eventual caída abrirá el camino a una oposición ignominiosa cuyo visualización puede verse en el documental “La revolución no será televisada” de Kim Bartley & Donnacha O´Briain, filmada en el Palacio de  Gobierno cuando esta oposición logró desplazar a Hugo Chávez por una horas en abril del 2002 y fue rescatado por la movilización popular que rodeó la casa de gobierno. Es absolutamente coherente que los intereses que representa Mauricio Macri estén alineados con la oposición venezolana. Tan coherente como falso el suponer que un país diametralmente diferente como la Argentina, que consiguió hace 65 años con el peronismo, lo que intentaba parcialmente realizar Chávez, se acercaba a la actual Venezuela. Más bien hay que buscar, si se quieren hacer comparaciones, siempre forzadas, a los meses anteriores a junio y septiembre de 1955. Sabemos quiénes se asumían como democráticos y en nombre de la república los crímenes que perpetraron y quienes fueron proscriptos y perseguidos. La identificación de chavismo y delito, que se difunde en Venezuela abreva en lo que se hace en la Argentina con el kirchnerismo. No es original, es lo que se perpetró contra el peronismo después de septiembre de 1955

A la muerte del Hugo Chávez escribí bajo el título  “Gracias Comandante”: “Comandante, ahora que se fue, quedándose para siempre, permítame que en un supremo gesto de inmodestia le cuente  lo que Ud. significó para un pequeñísimo militante latinoamericano. Lo hago bajo el clima de la conmoción que su muerte significa, pero seguro que en esta historia personal queda reflejada con matices y diferencias las de una generación de luchadores. Ya habrá tiempo para contar lo sucedido desde Ud.
Su muerte me lleva a otras muertes de figuras queridas. Tenía 6 años cuando en una fría noche de julio cenaba con mis padres antiperonistas en una pequeña aldea de las colonias judías de Entre Ríos, cuando a las 20 y 25 la radio informó de la muerte de Evita. Era muy chico y aldeano y la única pregunta que se me ocurrió fue ¿quién le cocinará ahora a Perón? Cuando adolescente ingresé a la izquierda nacional que también influyó muchas décadas después sobre Ud., y comprendí lo que significó Evita; entonces pude llorarla y recordarla diariamente los cuarenta y cinco años posteriores. Estudiante universitario, derramé lágrimas por la muerte del Che en Bolivia, en la primavera de 1967, por su enorme estatura que contradecía sus errores estratégicos. Años más tarde maldije conmovido el suicidio de Salvador Allende cuyo último discurso, bajo las bombas que caían sobre la Moneda, el 11 de septiembre de 1973,  es uno de los más conmovedores que se hayan pronunciado: ¿recuerda Comandante aquellas palabras del Chicho?: “¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. …”

Un 1° de julio de 1974 murió Perón, y el hombre por el cual habíamos luchado por su regreso,  abrió un enorme agujero que terminó llevándose a una generación en los años de plomo. Sorpresivamente, cuando la historia de los pueblos parecía clausurada, un hombre del Sur despertó las esperanzas perdidas; pero un día primaveral, feriado por la realización de un censo, Kirchner murió y el dolor fue desgarrador. Y ahora Ud. Comandante. Un cáncer logró lo que sus enemigos desearon pero no pudieron, allí en las elecciones donde fue imbatible.
¿Sabe una cosa Comandante? Ud. concretó algo así como el peronismo venezolano. Para ello fueron necesarias dos circunstancias históricas: el “caracazo” del 27 de febrero de 1989  y la caída del Muro de Berlín en noviembre del mismo año. Hijo de ambos hechos históricos, intentó un golpe en febrero de 1992, en una Venezuela donde el 72% era extremadamente pobre y el 30% padecía de desnutrición, devastada por el Pacto de Punto Fijo que garantizaba la alternancia de los dos partidos mayoritarios. Seis años más tarde llegó al gobierno por elecciones. Y empezó a haber una luz en la oscuridad inenarrable del neoliberalismo. Confirmando la aseveración de Shakespeare, afirmación puesta en boca de uno de sus personajes: “la oscuridad más profunda es la que precede al amanecer”, se sumaron en la década siguiente, Lula, Tabaré, Bachelet, Evo, Correa, Lugo, Kirchner.
Ya no estaba sólo Hugo. Ahora la idea más revolucionaria del siglo XIX, la unidad latinoamericana que enarboló como nadie invocando y predicando a Bolívar, tenía los actores necesarios para corporizarse. Imagínese lo que significó para los que nos formamos en la izquierda nacional  que siempre levantamos esa bandera, que Ud. la enarbolara como nadie; la misma por la cual fueron asesinados o exiliados los emancipadores que la sostuvieron en el siglo XIX.
Empezaron a suceder concreciones impensables: la consolidación del Mercosur, la creación de la UNASUR y del ALBA; el no al ALCA, en una alianza de epopeya en Mar del Plata con Néstor y el apoyo de Lula.
Reuniones de presidentes donde el lenguaje y las propuestas despertaban las utopías incumplidas del siglo XIX y algunas de los setenta del siglo XX. Eran tan notables que un día, mirando por televisión un encuentro de mandatarios en Buenos Aires, allá por el 2007, escribí una nota que se llamaba “El televisor de los sueños” que en un párrafo decía: “Tengo un televisor que transmite los sueños. Que trae imágenes del futuro. En colores. Con mucho verde esperanza. Ayer mi televisor enloqueció. Aparecieron imágenes de un acto en Casa de Gobierno. Con la presencia de los presidentes Lula, Evo, Duarte, Chávez, Correa, Kirchner y Cristina Fernández. …Que trae al presente imágenes vistas en las utopías juveniles. Con gente vitoreando “Patria si Colonia no.” Si, ahí mismo donde hace apenas una década se proclamaban las relaciones carnales, la idea de la colonia próspera entrando de rodillas al primer mundo. Donde se llegó a importar caca francesa. Ahí donde se aplaudía aquello de  “ramal que para, ramal que cierra”. Ahí donde hoy están sentadas las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, se promulgaban las leyes de la impunidad y el indulto. Entre el público alcancé a avizorar a muchos de los que aplaudían lo contrario de lo que hoy se hace. Por la humedad de los ojos alcanzo o imagino leer una frase de Marx: “En la historia, como en la naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida”. Está hablando Evo. En su voz y en su piel está buena parte de la historia de las venas abiertas de América Latina……”. Es cierto que se va Comandante y el Banco del Sur no se concretó. Pero hay muchas otras que sí se llevaron a la práctica: En Venezuela, los olvidados que no conocían en su vida un médico y eran analfabetos, accedieron a la salud y a la educación. Bajó la pobreza a la mitad y sólo durante el 2011 repartió 146.000 viviendas, mientras catorce millones de venezolanos acceden a alimentos subsidiados por el Estado y el 61% de la población compra alimentos en puntos de venta del Estado.  Por eso cuando el poder económico dio su golpe el 11 de abril del 2002, cuando lo detuvieron y lo llevaron a una isla con el fin de fusilarlo, los que recuperaron la dignidad gracias a Ud. bajaron de los morros y consumaron su 17 de octubre. Desde entonces Ud. fue más peronista que mucho de los que se olvidaron de Perón en nuestro país.
Tengo críticas para formularle Comandante, pero lo dejaré para otra oportunidad. Quiero recordarlo como ese conversador encantador, ese orador brillante, ese militar con una sólida formación que abrevaba en la historia latinoamericana para desentrañar el presente.
En los últimos años se enamoró de “El loco Dorrego” de Hernán Brienza,  difundió  “Historia de la Nación Latinoamericana” de Jorge Abelardo Ramos; y como el Pepe Mujica, no dejó de recordar aquella frase precisa del “Colorado”: “América Latina no se encuentra dividida porque es “subdesarrollada” sino que es “subdesarrollada” porque está dividida. El subdesarrollo es hijo de la división, y, por eso mismo, es decisivo resolver la cuestión nacional.” En su último mensaje a la CELAC citó a otro hombre de la izquierda nacional, escribiendo: “Tiene razón el escritor argentino Norberto Galasso: Lo que pudo ser la victoria de la Patria Grande se convirtió en las veinte derrotas de las patrias chicas. Esta historia no debe repetirse.” Y avanzó sobre lo realizado: “Todo cuanto hagamos por la unidad no sólo estará justificado por la historia sino que además se convertirá en el más luminoso legado que podamos dejarles a las nuevas generaciones. Igualmente, estaremos honrando activamente la memoria de nuestros Libertadores y Libertadoras. En la CELAC, como quería Bolívar, hemos vuelto a ser una sola Patria.” Generoso como nadie, ayudó a quien lo necesitara, ya sea Cuba, Nicaragua o la Argentina.
Recuerdo a Helder Cámara, el obispo brasileño que me parece que me dice: “Cuando uno sueña solo, es sólo un sueño, cuando soñamos juntos, comienza a construirse otra realidad.”
Comandante: en este momento de la despedida quiero agradecerle estos años donde pude presenciar cómo recuperaba y concretaba algunos de los sueños juveniles que le dieron sentido a nuestras vidas. Cuando uno está mucho más cerca de la partida que de la llegada, eso tiene un valor que tal vez Ud. nunca haya imaginado. Vaya a encontrarse con San Martín, con Bolívar, con Miranda, con Simón Rodríguez, con Moreno, con Monteagudo, con Artigas, con Dessalines, con Martí, con Morazán, con Sandino, con el Che, con Perón, con Manuel Ugarte, con Ramos, con Spilimbergo, con tantos otros de los patriotas latinoamericanos que soñaron y lucharon por las mismas banderas que Ud. Como bien dijo el licenciado en filosofía Ricardo Forster: “Chávez sacó del desván las estatuas de nuestros libertadores y los puso a caminar de nuevo.”
También hay muchos que brindan por su muerte.  Son los miserables, émulos de  aquel energúmeno franquista, Millán de Astray, que entró en la Universidad de Salamanca al grito de ¡Viva la muerte!
Son los mismos que denostaron en vida a Bolívar y San Martín. Son los que lo injuriaron desde los medios hegemónicos, que Ud. fue el primero en desenmascarar.
Allá van para despedirlo sus últimos compañeros de lucha, los presidentes Dilma, Cristina, el Pepe Mujica, Correa, Evo, y seguramente los compañeros Lula y Lugo.
Dejo acá porque como escribió Tato Pavlovsky: “Me detengo aquí porque tengo ganas de llorar y cuando lloro no puedo escribir.” Sólo me queda decirle: Gracias Comandante. De fondo escucho la canción de Pepe Guerra en la voz de Los Olimareños que parece tan oportuna para estas horas dolorosas:  “Los sueños que había querido/  Crecerán, aunque no estoy  /Ya no vivo, pero voy/En lo que andaba soñando./ Y otros que siguen peleando/ Harán nacer otras rosas.../En el nombre de esas cosas/Todos me estarán nombrando. …. / Mis manos son las que van/ En otras manos, buscando/ Mi voz.. ¡la que esta gritando!/ Mi sueño, el que sigue entero./ Y sepan que solo muero/ Si ustedes van aflojando/ Porque el que murió peleando,/ Vive en cada compañero.”




MEDITACIONES SOBRE LA CARTA ABIERTA DEL COMPAÑERO RODRÍGUEZ


No haré una interpretación psicológica por no estar capacitado para ello. Pero la búsqueda de una aguja en un pajal, la sobreactuación actual es contrastante con posicionamientos pasados en donde en situaciones parecidas a las actuales se encontró el partido político en que milita el compañero Rodríguez abrazado a sectores como hoy representa la oposición venezolana, como cuando se equivocó groseramente en la caracterización del 17 de octubre, integró la Unión Democrática abrazado al establishment, consideró necesario apoyar al “sector democrático” de la dictadura genocida establishment- militar, o que instrumentando un marxismo de cartón confundió la burguesía comercial con la industrial en el siglo XIX y su interpretación histórica es la de Bartolomé Mitre, la de la oligarquía, a la que le agrega lenguaje pseudo marxista. Los errores a nivel mundial es haber subordinado la política de los Partidos Comunistas a la política exterior de la Unión Soviética, donde el stalinismo terminó estrangulando a la gloriosa Revolución de Octubre. Así fue cómplice de la derrota de la Guerra Civil Española, supeditando la Revolución a ganar la guerra, a aplaudir el ahorcamiento de Gualberto Villarroel que se opuso a los barones del estaño que gobernaban Bolivia, algunos pocos ejemplos de docenas y docenas de errores garrafales.
No lo hago Alberto para remover el pasado, reconociendo en muchos casos la heroicidad de la militancia de su partido, pero señalando los groseros errores de su dirigencia, que no le sienta ponerse la ropa de fiscales, aunque tengan todo el derecho a hacerlo. Simplemente para puntualizar que lo suyo, tal vez involuntariamente, es una sobreactuación innecesaria. Me interesa saber que ahora están en el camino correcto, entendiendo a los movimientos nacionales y populares después de haber sido casi infalibles en el error en el pasado. Pero enorgullecerse por posicionamientos ahora correctos no debe ser inspiración para iniciar debates por motivos infundados que distraen la concentración de esfuerzos tan necesarios en estos momentos de restauración conservadora. Tal vez cuando le sorprendan deseos de repasar posicionamientos del pasado, deténgase a leer el semanario Orientación del 24 de octubre de 1945, portavoz del Partido Comunista que en su nota editorial sobre el 17 de octubre de ese año, escribió: “Pero también se ha visto otro espectáculo, el de las hordas de desclasados haciendo de vanguardia del presunto orden peronista. Los pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad, no representan ninguna clase de la sociedad argentina. Era el malevaje reclutado por la policía y los funcionarios de la Secretaría de Trabajo y Previsión para amedrentar  a la población”
La oposición venezolana se sentiría muy satisfecha hoy cambiando algunos detalles y aplicando la caracterización del peronismo a la del chavismo.
Desde ya doy por superado las diferencias sobre Venezuela y suscribo  la finalización de su carta: “Mis disculpas si alguna opinión es un poco fuerte para el debate.”
 Lo saludo fraternalmente
 Hugo Presman