La presentación de Bittel

Gonzalo García Garro-. Es oportuno hoy también recordar a Deolindo Felipe Bittel, un representante o dirigente afín a un sector del peronismo que reiteradamente sufre ataques, muchas veces injustos, especialmente de los sectores de la izquierda gorila, en relación a los hechos acaecidos en aquellos días de dictadura militar.

El Código de Contravenciones es un espanto inconstitucional




Joakito.- El sistema judicial sigue conservando las "contravenciones": un mamotreto de autogobierno policial heredado de las dictaduras militares.


El acoso policial por inclumplir la ley no escrita de tener piel blanca, dinero y actitud de coreano del norte ante algún espía del Querido Líder. Cotidianidad que se ve desde la época de Menem y hoy se la toma como natural. Tenerle miedo a lo distinto.
Operando de tal manera el circuito represivo del estado entrerriano que es obvio el propósito: están buscando ocultar la pobreza. Que los que no tengan piel blanca, dinero ni actitud sumisa no se acerquen al centro, que no pasen los bulevares. 

¿Por qué el Supremo Tribunal de Justicia autoriza que averiguaren, a fuerza de mostrar una pistola, los "antecedentes" de las personas que a la policía de calle (cuyo grado de educación apenas supera el umbral de saber leer) le caen mal? ¿Porque sí nomás? ¿Por qué se hacen los boludos en la Secretaría de Derechos Humanos?
¿Por tan poco se vendieron los que antes eran dirigentes de organismos de derechos humanos?




Nuestra sistema judicial y político sigue conservando la ley de la década del cincuenta, la llamada ley de contravenciones, un mecanismo inconstitucional enmarcado en una visión de orden, disciplina y seguridad anclada a la represión: Tomarse una cerveza en la plaza, besarse con la novia o simplemente estar mal vestido son motivos suficientes para que te suban al patrullero.



Las cárceles de las comisarías se abarrotan de pobres porque sí, porque tenían que llenar estadísticas. Mientras tanto, la criminalidad aumenta y esos no van presos, excepto que no paguen los peajes correspodientes. Volver a los noventa, significaría que alguna vez avanzamos democráticamente pero nooo, la muerte a fuerza de pistola no se ha movido un centímetro. Hay dos pibes que se lo llevaron en el centro de la ciudad. Hay una piba que se la llevaron de la puerta del cementerio ¿Donde están?
¿Quien Fue? Son preguntas que aunque quieras ponerlas en tapa, no van hablar ni en pedo los dirigentes políticos, porque saben que este racismo garpa electoralmente. Hasta la prensa es monumetalmente cagona para hablar de esto, por miedo a la represalia policial y judicial.



La desaparición de Gomez y Basualdo, en 1994 como también la de Maria Fernanda fundamentan la represión policial, la violentación de las condiciones de vida de los privados de libertad, la suspensión en pleno, digamos, de la libertad. Los códigos contravencionales, son la fundamentación legal que les queda a quienes sostuvieron la dictadura. Y esto hay que remarcarlo cla-ra-men-te:

Los códigos contravencionales, 
son la fundamentación legal 
que les queda a quienes 
sostuvieron la dictadura.


Nadie puede mirar para otro lado o decir que no se enteró de lo que sucede con la violencia policial e institucional. Recordemos que el año pasado fue tapa de los diarios el testimonio de "X" conocido como "cuidacoche" "trapito" o "tarjetero" - a mi me gusta referirme a él como trabajador del estacionamiento público- de la zona de la Plaza Alberdi, de que la policía ya lo había levantado dos o tres veces por semana y que la última vez casi le quebraron sus costillas de los golpes en la comisaría quinta de Paraná con el solo motivo de averiguar sus antecedentes.

Este tipo de accionar no es nada mas que una muestra de la constante violación de los derechos humanos hacia un sector determinado de la sociedad (ser joven, de barrio o trabajador de la calle).
La estigmatización y represión por parte de la policía provincial se complementa con la falta de diseño e implementación de políticas públicas que aborden una deuda estructural en la provincia: las personas que viven en situación de vulnerabilidad.