Culto y profanación de Lamborghini

Daniela Sanchez.- Ricardo Strafacce, cuenta en "Osvaldo Lamborghini, una biografía"(Mansalva,2008) que no tenía domicilio fijo ni profesión aparente durante buena parte de su vida y que tuvo ideas políticas por lo menos singulares que lo vincularon a la derecha del movimiento peronista.

Como sucede con la mayoría de los llamados escritores malditos, la rareza de Lamborghini no radica tanto en su vida sino mas bien es su obra. en su obra o, mejor aún, en la confluencia entre esa obra y las particulares condiciones sociales de su producción. La obra de este autor se inició con "El fiord",de 1969 que narra un bacanal y una orgía con final trágico haciendo tal vez un intento de analogía literaria con la realidad política del país. Esta analogía de final trágico sigue con "Sebregondi retrocede" (1973) que tiene unos crudos relatos sobre la realidad argentina, entre ellos "El niño proletario". Ambas obras están atravesada tanto por el asesinato como por el sexo.


Es interesante rescatar lo que se señalaba Lamborghini sobre la escritura después del golpe de estado de 1976: 
Ya nada que decir. Después del 24 de marzo de 1976, ocurrió. Ocurrió, como en El fiord. Pero ya había ocurrido en pleno fiord. El 24 de marzo de 1976, yo, que era loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico, me volví loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico.”  

Sobre "El Fiord", el escritor peronista Leopoldo Marechal sostuvo:

"Es perfecto. Una esfera. Lástima que sea una esfera de mierda".


Lamborghini fue parte del colectivo intelectual peronista que en la década del 70 dieron vida a la Revista "Literal"  con quienes luego se diferenciaría por sus posiciones mas cercanas a la ortodoxia que a la "tendencia". De hecho, Germán García, quien compartía la redacción de "Literal" y que epilogó la edición original de El Fiord,  en 1986 publicó “La intriga de Osvaldo Lamborghini”, donde lo describe como un “populista oligárquico”.
Lector asiduo del Martín Fierro, que muchos consideran una poesía novelada, el mismo usó esta forma transgenérica de escribir, como lo revela una de sus frases más célebres: “En tanto poeta, ¡zas! novelista”.


Sus obras circularon casi de manera clandestina y fue leído por los autores hoy considerados consagrados (Cesar aira, Nestor Perlonguer, Rodolfo Fogwill, por nombrar algunos).

Si intentamos acercarnos al mito Lamborghini desde su biografía nos encontramos con que tuvo un montón de empleos en los que duraba muy poco por lo general a causa de reiteradas ausencias e irregularidades: fotógrafo social, ayudante de camarógrafo en Canal 9, periodista (en Crítica, Panorama y Clarín), guionista de historieta (oficio en el que lograría un éxito sorprendente con ¡Marc!, publicada con dibujos de Gustavo Trigo en la revista Top entre 1971 y 1972), redactor publicitario en la agencia de Fogwill, donde duraría un mes y conocería a un Néstor Perlongher, mucho más aplicado y eficiente. También uno se entera de la fundación de una escuela psicoanalítica marplatense, de las que por desopilantes cartas Lamborghini informaba a la Escuela Freudiana de Buenos Aires firmadas a veces “Profesor O. Lamborghini- Hartz” y otras “M. Bonaparte, la mujer con pene”.


Hace unos años (2015) fui de paseo a Buenos Aires, y en mi recorrida por San Telmo, entré al Museo de Arte Contemporáneo. Ahí tuve la oportunidad de conocer una faceta casi desconocida de Osvaldo Lamborghini: la de artista plástico.
Era una muestra con los trabajos que hizo Lamborghini que en sus últimos años en reclusión voluntaria en su casa de Barcelona; su compañera, Hanna Muck, trabajaba en una agencia literaria; los domingos, a solicitud de Osvaldo, iba al mercado de San Antonio, de libros de segunda mano, a comprar las revistitas pornográficas que habían asaltado los quioscos españoles en los años posfranquistas y reaparecían entonces en los buquinistas dominicales. Con esos materiales, Osvaldo recortaba, pegaba, escribía leyendas, mezclaba páginas de libros (muchas de ellas, en alemán, de los libros que Hanna traía de la agencia). A esta obra se la conoce como "Teatro Proletario de Cámara" En el catálogo de la muestra, su curador compara esta obra con ABC de la guerra, de Bertolt Brecht, y le construye una genealogía que va de William Hogarth (el artista del siglo XVIII, padre de la caricatura en la era de los periódicos) al cine de Fassbinder.



Programa radial sobre literatura conducido por Darío Zangrandi y Pablo Grasso. Por La Mosquitera FM 88.1 Radio Comunitaria, El Bermejo,Guaymallén, Mendoza, Argentina.


Osvaldo Lamborghini es hoy una leyenda de la literatura. Leyenda a la que contribuyó a construir César Aira, pero que se sostiene sola con "la radicalidad de un estilo inigualable, quizás el más virtuoso y cruel que haya dado la literatura en español en mucho tiempo", según palabras de Alan Pauls. Toda la obra artística de Lamborghini, en Argentina, es a la vez canónica y maldita, venerada e inimitable.


Lamborghini, el escritor que funcionó a manera de bisagra entre la vieja narrativa (la borgeana) y la nueva, muere de un paro cardíaco mientras vivía su exilio en la ciudad de Barcelona en 1985.