Copiar la campaña del PRO no es inocente

Osvaldo Quinteros -.Copiar la campaña de Cambiemos es creer que el peronismo perdió porque el marketing político engañó a la gente. Mentira que no cree ni Cristina Kirchner. En el fondo, lo que hay son grandes coincidencias ideológicas, y un pacto de impunidad.






La creencia de que los medios de comunicación pueden manipular a la gente hasta el punto de engañarla y hacerla votar contra sus propios intereses, esperanzas y deseos, el gobierno K la propagó como Política de Estado, especialmente en su fase final. Lo ayudaba el "periodismo de guerra" de Clarín, porque cerraba el círculo perfecto.
Sin embargo, finalmente se descubrió que Cristina Kirchner nunca creyó en esa teoría, que tanto le sirvió para fidelizar un núcleo duro mientras la economía entraba en una fase recesiva donde ya no se creaba empleo y la pobreza subía. Se descubrió que no creía en esa teoría desde el momento en que abandonó el PJ -jugada que, hasta ahora, parece salirle bien- porque la ley que ella mandó a votar para las Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas prohíbe los avisos en los medios pagados con dinero de los partidos, los candidatos o empresarios. Los avisos los paga el Estado y los reparte de manera proporcional a los votos que cada partido sacó en la elección anterior.
Con lo cual, la huida de Cristina del PJ bonaerense significó el abandono de todo ese dinero para publicidad.
Hoy sus actos son transmitidos en cadena nacional por los mismos medios que se quejaban de las cadenas nacionales, porque entienden que le hacen un favor al gobierno nacional. Veremos si es tan así.

La desideologización que promueve Cambiemos, especialmente su sobrevalorado publicista, Jaime Durán Barba, ya triunfó: la oposición le copia el formato y el fondo, solo que invierte los enunciados.

El publicista Alexis Gravier analizó desde esta perspectiva, el marketing electoral, los inicios de la campaña en Entre Ríos. De sus muchas afirmaciones, rescato dos:

-Somos Entre Ríos quiere copiarle la campaña a Cambiemos

-Cambiemos es una marca nacional por lo tanto tiene esa ventaja (y desventaja).

Pero desde la política copiarle al otro es perder iniciativa, singularidad y dejar sin opciones al electorado.
Se puede contrargumentar que en realidad, una vez que ganen, harán sentir su ideología diferenciadora. Pero si fuera así estaríamos ante una traición al electorado, al que se le prometió, a través de la estética, que esa ideología no es la que estaba votando.

Desde ya que en la política práctica, los políticos profesionales solo buscan el poder, después ven con qué coordenadas ideolígicas de acuerdo a muchos factores: sus propias creencias, el electorado que quieren representar, el dinero estatal disponible, la ética, los consejos de los que estudian los temas de los cuales los político recitan guiones, etc, etc, etc.

El problema de fondo es que se vacía de sentido a las elecciones, la instancia democrática por excelencia de nuestras turinas institucionales, tan manoseadas.

El gobernador Gustavo Bordet, ha venido despolitizando hasta el colmo sus discursos desde que asumió. Es una máquina de enunciados vacíos, tonterías y lugares comunes que por supuesto nadie critica por la incidencia de la pauta estatal para sostener los medios paraestatales, que llegan a ejemplos verdaderamente grotescos. Le ha funcionado bien, tiene buena imagen y su deslucido gobierno pasa desapercibido, incluso la corrupción -que los medios denunciarán cuando deje de ser gobernador, como pasa siempre en Entre Ríos- parece cosa del pasado a lo sumo. Con el gobierno de Urribarri, especialmente por el Ministerio de Comunicación de Pedro Báez, los medios oficialistas (los que hoy denuncian a Urribarri y elogian a Bordet) hacían planteos políticos. Discutibles, de hecho nosotros -aunque yo me integré en el último tiempo de la edición anterior de Noticias Entre Ríos- los discutíamos duramente. Pero se discutía de política. Hoy ni siquiera se discute las falsedades más delirantes como Bordet diciendo "no terciarizamos las liquidación". Se toma como palabra santa lo que es una evidente mentira, una maniobra neoliberal por excelencia y un curro que la Justicia provincial solo investigará cuando Bordet termine su mandato.
Las sospechas de que detrás de ese megacurro está Eskenazi  se fundamentan en que los medios que responden a Eskenazi tocan de pasada el tema mientras investigan viáticos de la gestión anterior. Y además, la oposición no hace ninguna denuncia penal. Es sabido que Eskenazi es quien paga las campañas electorales junto a Miguel Marissa -hoy trabajando para Sergio Varisco- y que Eskenazi pasó de ultraK a disciplinado amarillo PRO.
Que el director de Banco Nación, Atilio Benedetti, no haga campaña contra la privatización del BERSA que tanto maltrata a los empleados públicos, jubilados y beneficiarios de planes sociales a los que tiene de rehenes, no puede ser casualidad.
Que Nicolás Bachetti pase de operador de prensa de Eskenazi a operador de prensa -con cargo oficial inventado para la ocasión- de Bordet, es natural dentro de un sistema corrupto y neoliberal.




No están copiando la campaña de casualidad.
Hay un trasfondo ideológico que, en los hechos, comparten.
Lo demás es para el Marketing Político.