Amaro Villanueva: mate y conservadurismo

Santiago Zorrilla-. El comunista entrerriano Amaro Villanueva fue un escritor, periodista y creador de la Academia Porteña del Lunfardo. Dedicó mucho de su obra literaria a explicar algo tan sencillo como el mate. En esta nota nos detenemos sobre este punto. Advertimos que NO ELOGIAREMOS ese libro patético.






Según Amaro Villanueva, los dichos sobre el mate que recogió en su literatura se lo contaron diferentes personajes que no tiene la modestia de nombrar.
El periodista Adolfo Argentino Golz, dice que Villanueva le dijo que "acomodó un poco" las supuestas anécdotas de supuestas personas que supuestamente vendrían a ser "los sectores populares". Entre dimes y diretes está la obvia sospecha de que Villanueva inventó todo, sin mucha originalidad y con el declarado objetivo de sentirse intérprete de lo popular.


La única fiesta nacional que tiene la capital entrerriana, es la Fiesta Nacional del Mate. A Amaro Villanueva le hubiera gustado vivir para ver ese acontecimiento. No pudo.
Uno de los primeros intelectuales en tomar al mate como objetivo literario fue Amaro Villanueva, quien nació en Gualeguay en el año 1900 y falleció en Buenos Aires en 1969.
En "El Mate, el arte de cebar y su lenguaje" muestra una de las tantas facetas de este periodista y escritor que dejó su huella por Paraná, dirigiendo el suplemento cultural de El Diario, por Rosario en el diario La Capital y en Buenos Aires, en La Nación.

¿Cómo sobrevivía un comunista en estos diarios conservadores?

Quizás por su estudio de las culturas populares, especialmente la gauchesca, género que caía bien al federalismo conservador y al unitarismo pintoresco, que veía retratada a la barbarie con cierta condescendencia cristiana, como portadores de una ingenuidad sabia. Puras tonterías, desde ya, pero Villanueva le agregaba un estudio sobre el lunfardo, que es otra de las tonterías que tanto le agradan a los conservadores porteños. Hasta el día de hoy, especialmente en La Nación . El Diario y La Capital ya no son lo que eran: de conservadores cultos a a actual decadencia de gacitelleros, corrió mucha agua bajo el puente. En La Nación, con diferentes formatos, se pueden leer crónicas sobre este viejo truco de retratar la barbarie con condescendencia. Por ejemplo, en los "recorridos" por algún lugar fuera de la General Paz, donde por supuesto solo ven decadencia, corrupción peronista, atraso y malaria pero gente buenita y trabajadora, que cobra salarios de hambre pero sobre este punto nunca profundizan. Son buenitos y punto. A lo sumo, asediados por hordas de jóvenes peligrosos que, otrora inmigrantes, luego guerrilleros, después drogadictos, hoy delincuentes acechan a la pobre gente. Cambian los personajes pero no el relato.


Amaro Villanueva era todo lo que un buen escritor de su época debía ser: servicial con los dueños de los medios y las editoriales, conservador en su escritura, afiliado al Partido Comunista estalinista y pésimo escritor, cuya obra fue reeditada al amparo de los reflujos nacional populares de cartón por la UNER en el 2010. Pasando por alto que muchos de sus libros se encontraban en la Universidad de Indiana.
En otra nota hablaremos de la Academia del Lunfardo. En ésta nos centraremos sobre el mate.
En un momento en que no se conocían los estudios científicos sobre el aporte nutricional e histórico del mate en la salud, Villanueva se dedicó a recopilar y mayormente inventar historias de supuestos paisanos que supuestamente tenían ciertos saberes en relación al mate.
Reeler hoy esta obra es casi imposible, por lo aburrida y tonta.
Sin embargo y como es sabido, hay que hacer una especie de culto y homenaje a los escritores nacidos en Entre Ríos que apenas pudieron se rajaron, pero nacieron en Entre Ríos y fueron a contarles a los porteños lo buenitos y angelicales que son los entrerrianos. La pintorezca barbarie es aún hoy la gran aspiración de los escritores jóvenes entrerrianos: triunfar en la ciudad de Bs As contando historias de provincianos que no soportan.
Darle brillo a la barbarie. Vender el cuento de que "los del interior" son mansos, son casi tontos, haraganes pero se levantan temprano, incultos pero sabios.
El caso de Amaro Villanueva es paradigmático de este tipo de escritores.
Sus datos sobre el mate son profundamente irrelevantes, aunque el autor lo narra como si fuera Charles Darwin descubriendo el origen de la humanidad. No porque la prosa sea buena, sino por la autoimportancia que se asigna.
Acá va un fragmento de este libro pionero en un campo muy fértil de la literatura y la historia. En otra nota, contaremos aspectos más interesantes de la obra de Villanueva, algunos de los cuales fueron realmente valiosos.






Antecedentes entrerrianos

Por tratarse del registro más amplio y ya ordenado conforme con las exigencias de nuestro trabajo, damos en primer término el lenguaje popular del mate vigente en la provincia de Entre Ríos, donde fue recogido punto por punto, en larga y paciente labor personal de investigación. Como habría dicho Mantegazza, si también lo hubiera conocido, “helo aquí, en toda su ingenua expresión”:
Brindar un mate recién aprontado significa: complacencia, regocijo, por la visita o “te esperaba”, según el caso.

-Un mate lavado: aversión o enemistad.
-Un mate ensillado: molestia disimulada.
-Un mate tapado: bolsazo, calabazas.
-Un mate muy caliente: disgusto, enojo, resentimiento.
-Un mate frío: indiferencia o poca consideración.
-Un mate largo: visita molesta o poco grata.
- Un mate corto: quiero verte más seguido.
-Un mate chorreado: visita o presencia inoportuna.
-El mate del estribo: cortesía, deferencia o amor, según el caso.
-El mate con mangos: celos.
-El mate encimado: cansancio o fastidio.
-Con la bombilla hacia atrás: desprecio.
Además, los siguientes aluden a quien recibe o toma el mate:

-Acomodar la bombilla, antes de tomar, significa: desprecio para el cebador.
-Devolverlo haciendo cimbrar la bombilla: provocación.
-Chupetear la bombilla: mala educación.
-Soplar la bombilla: zoncera.
-Gracias: se dice para expresar al cebador que no se desea tomar más.
En cuanto al mate del zonzo, como se llama también al primer mate, no pertenece a la preceptiva, puesto que ese mate, en la práctica del cebado, nunca se toma ni se ofrece, por hábito que dimana de una tradición aborigen, reputada supersticiosa: la de escupir esos primeros sorbos, a izquierda y derecha del matero, como tributo de veneración a sus dioses lares. El modismo deriva, en realidad, del refranero del mate, en el que corre aquello de que “el primero es el del zonzo”, refrán que tiene otro sentido y, también, su respuesta: “zonzo es el que no lo toma”... 

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