Amanda Mayor, arte y derechos humanos

Joakito.- Amanda era de la misma edad de mi abuela.



Fue a la escuela normal, se recibió de maestra y después ingreso a la Escuela Provincial de Artes Visuales Profesor López Carnelli. Sus murales no solo pueblan Paraná sino varias ciudades de Argentina y de Europa.



Muralista, pintora, escultora y escritora, Amanda Mayor de Piérola dedicó mucho tiempo de su vida en promover la defensa de los derechos humanos y la persecución de valores democráticos, fundamentalmente luego del golpe que significó el asesinato y desaparición de uno de sus hijos en la tristemente célebre "Masacre de Margarita Belen" en la provincia de Chaco.






Un niño inquieto que al jugar crecía
con la inocencia de quien es querido.
Sin darse cuenta su niñez moría.
Llegó a ser hombre sin estar herido.
Era rebelde, luchador, directo,
daba su mano al que más sufría,
a los desamparados les dio afecto,
brindó su vida por lo que creía.
El no está aquí, se lo llevaron ellos.
Nadie responde dónde está mi amado,
nadie me dice dónde lo han llevado.
Seguiré caminando hasta encontrarlo,
izaré su bandera en la pelea
y estará en el que salve aunque él no sea.


Amanda fue co-fundadora de A.F.A.D.E.R (Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos de Entre Ríos). Hasta sus últimos días y con su arte como bandera,  batalló por justicia y por encontrar la verdad de la horrenda masacre de Margarita Belén. De hecho fue una de las primeras personas que se puso al frente de la causa judicial en el Chaco y hasta se convierte en noticia nacional por el mural que pintó en el aula magna de la universidad donde estudiaba su hijo, en Resistencia.

¿Por qué fue noticia nacional? A pesar de ser una fiel devota del catolicismo, Amanda Mayor con su arte supo también retratar la vergüenza de la institución católica.
A mediados de la década del 80 Amanda al realizar un mural en conmemoración a los muertos de la masacre de Belen, en una de las paredes de la Universidad Nacional del Nordeste,en un ángulo del mural, Amanda había pintado un cura presenciando una sesión de tortura. Fue tal el escándalo que provocó que el arzobispado de Resistencia fue a la Justicia para impedir su inauguración. Y mientras el trámite seguía su curso, taparon con pintura la imagen que nadie debía ver. La obra "Argentina, dolor y esperanza" estuvo manchada durante muchísimos años, hasta que la Justicia autorizó que el mural pueda ser completado. Fue de ese modo que la propia Amanda, después de la primer operación de la enfermedad que la llevaría a su muerte, se sube a los andamios, y puede concretar una de sus tantas luchas.


Pero antes de que la dictadura le arrebate a uno de sus hijos, Amanda llevaba adelante una prolífica obra artística.
Estudió ingles e italiano, lo que la llevó a ser becada por la Dante Alighieri y por el Instituto de Cultura Hispánica, para realizar estudios de Historia del Arte en Roma y de Orientación Didáctica en Madrid.
Como muralista, dejó plasmadas las obras Resurrección del Hombre, Nuestra Historia y La Creación, todos en Paraná; el citado Argentina, Dolor y Esperanza, en Chaco, Los inmigrantes, en Suiza, 1995; y La Pasión de Cristo también en Suiza.

Como escultura, ha dejado su labor militante en el Monumento de la Memoria, ubicado en la Plaza Saenz Peña de la ciudad de Paraná, inaugurado en 1995. Desde su inauguración, un 16 de septiembre, sirve como lugar de concentración para las míticas marchas del 24 de marzo. Años antes había donado a la ciudad una réplica de la Venus saliendo del Baño, para emplazar en el Paseo El Rosedal y remplazar a la que misteriosamente había desaparecido. 


También Amanda realizó el homenaje a "El Principito" con un monumento donado a la ciudad de Concordia y que está emplazado en el Parque San Carlos de esa ciudad entrerriana.    
Distinguida en varias oportunidades, Amanda fue premiada con las menciones “Por los valores humanos y su lucha en pos de la verdad y la justicia”, de la Universidad del Nordeste (1986); la plaqueta “Al mérito artístico” y Huésped de Honor por el Honorable Concejo Deliberante de Paraná (1981) y en Chaco (1986); diploma “Madre Teresa de Calcuta” (1997); el Primer Premio a la Excelencia (1998); fue declarada “Ciudadana Ilustre de Paraná” (1999) y del Chaco (2003);e incluso un aula de la Escuela Número 3 Bernardino Rivadavia de Paraná lleva su nombre como homenaje y en el 2002 recibió la distinción municipal “Paraná Agradece”. También el auditorio del rectorado de la UADER lleva su nombre.


Amanda Mayor  murió en el 2005, poco antes había escrito "Si yo pudiera" donde en un fragmento expresa:

"Debo seguir peleando a los cobardes, a los que callan, a los que miente, a los  que deforman las verdades, a los soberbios que pretenden burlarse del llanto que provocan, a los gobernantes que desde su visión todopoderosa, cuidan su partido y su figura para mantenerse en lugares de privilegio, donde repiten los errores de soberbia y de poder, a los jueces que no se juegan con valor por la justicia, a la sociedad que discrimina y separa egoístamente a los pobrecitos desvalidos, cabecitas negras, a los religiosos que envueltos en sus posiciones jerárquicas, se olvidaron que hubo un Cristo humilde que quiso cambiar el mundo envilecido, ofrendando su martirio como ejemplo de amor hacia esa humanidad que sigue con una venda de egoísmo cegando su esencia de amor con la que fue dotado. A todos los que también olvidaron que los Cristos se multiplicaron como el pan de los milagros, más jóvenes que Aquél pero también escupidos y crucificados. ¡Nuestros desaparecidos!"          




 Cierro este artículo, de la manera como a ella le hubiera gustado: con arte. Les dejó un poema escrito por una de sus nietas, Sofía Zabala Piérola, cuando se cumplieron 10 años de la muerte de Amanda Mayor.
Amada 
¡Pude! Sí, pude expresarme ante este dolor agobiante,
Que ya me estaba asfixiando.
Mi querida Amanda es decir amada.
Qué puedo decirte,
Es difícil asumir tu muerte,
Es triste mirar hacia adelante sin ti.
Tu ausencia es fatal.
No puedo o no quiero entender que te has ido.
Siempre supiste reír,
Nos hiciste felices, y aunque tu cuerpo ya no esté, nosotros, tu familia, vivirá en los recuerdos que traen tu vida, reiremos y tal vez lloraremos.
Fue tanta mi ingenuidad,
Que provocó un dolor infernal,
Que de apoco se está disolviendo en pinturas, en escritos, en llantos.
¿Cómo haré para mirar tus pinturas y no tenerte a mi lado para decirte “es hermoso”.
Desde el Paraná hasta el Chaco, hiciste tu historia, volviste a nacer desde Fernando.
Abuela de plaza de mayo o de plaza Sáenz peña,
Amanda es decir amada,
Te doy mis palabras para que las suspires y las guardes en donde sea que te encuentres, pero sé que estás tranquila y eso me hace feliz a pesar de tanto dolor, por tu ida.
Y te doy mi palabra en nombre de fernandito, que el tío va a tener lugar, donde yacer sus huesos,
Donde su cuerpo va a sembrar estrellas montoneras,
Donde su lucha sigue y penetra cada vez más.
Es como decirte, que la tarea que nos dejaste, va a ser cumplida.
Porque no pudiste, pero siempre pusiste todas tus fuerzas ahí, lo sé, no lo dudo.
Él va a tener su lugar al lado de su madre, como ustedes siempre quisieron, y vas a dejar de preguntarte ¿dónde está mi niño?, Ya lo sabes.
Mi querida abuela amada, plaza Sáenz Peña, el monumento que creaste, ya cumple años, y no estás para sostenerlo,
Pero qué más da, si nosotros lo vamos a sostener, siempre.
Me siento orgullosa de haber heredado tu arte, que no es igual al tuyo, pero es.
Gracias por sonreír,
Por ser tan positiva, por no bajar los brazos.
Te mereces descansar, aunque duela.
Me dan ganas de arrancarme este dolor, pero es difícil.
Tu cuerpo quedaba tan chico en el cajón, tu grandeza no cabía allí.
Tu amor se resistía en nuestros llantos.
Tu alma vagabundea entre nosotros y nos roza con escalofríos.
Tiemblo cuando pienso que estas a mi lado y no me atrevo a llorarte,
Porque tengo miedo de lo más temible que puede yacer desde lo más profundo de mi alma.
No hay nada ni nadie que te borre,
Esa fortaleza de madre,
Esa contención de abuela que tenes, no que tenías, porque eres maravillosa.
Hablo de mi abuela plaza Sáenz peña, amada, que siempre hizo todo por nosotros.
La cual triunfó en el Paraná con pinceles y espátulas,
Pero en el Chaco empezó una militancia,
Una lucha en la cual encontrar a su hijo,
Donde te preguntabas ¿dónde está mi niño?.
Al menos te pude decir un simple “te quiero”,
Pero me haces falta y es difícil e inexplicable tu muerte.
Pero voy a tratar de reír con los recuerdos que me dejaste, que nos dejaste, como me enseñaste.
Mi querida abuela plaza Sáenz peña, amada, siempre estarás en nuestro recuerdo.
En el entorno de las caricias escalofriantes,
Pero me quedo tranquila,
Porque sé que es tu alma que destila ese amor de amada.
POR MI QUERIDA ABUELA PLAZA SAENZ PEÑA, AMADA, AMANDA MAYOR,
PRESENTE, ETERNAMENTE PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE