Alfred Jarry no tiene twitter

Santiago Zorrilla-. El creador de la Patafísica no tiene cuenta de twitter porque murió hace apenas 110 años y Twitter no se había inventado. Una pena, porque sería un gran twistar.






Alfred Jarry murió en un Hospital de Caridad, sin un peso, en París en 1907 a los 34 años. Antes, dilapidó una fortuna familiar de sus padres fallecidos cuando él era pequeño. Se la gastó a lo grande. Vivió a lo grande. Se creyó -nunca mejor aplicada esta frase- su propio personaje.
Contra lo que seguramente el lector imagina, no murió sin éxito. Al contrario, murió sin plata, enfermo de tuberculosis, viviendo de prestado en lo de su hermana hasta que fue llevado al Hospital de Caridad por no tener para pagar un hospital, pero murió en el momento de su mayor consagración.




Pablo Picasso tenía un arma, una pistola que, en verdad, no sabía usar ni sabía si realmente funcionaba. Unos amigos la probaron y aparentemente, funcionaba.
¿Por qué Picasso usaría una pistola que no funcionaba?
La había comprado porque era la famosa pistola de Alfred Jarry, con la que recorría drogado las calles de París de madrugada dando tiros al aire. Tal como hacían sus personajes más famosos en las obras de teatro donde se burlaba de la autoridad, la moral victoriana y la monarquía. es el precursor del Teatro del Absurdo. Aunque la gente se levantaba indignada y se iba del teatro, a él le encantaban sus obras hasta el punto en que se mimetizó con sus personajes más grotescos y adoptó la vida literaria que había creado para ellos a su vida diaria.
Le importaba un comino que la gente se fuera del teatro, que lo echaran de las revistas donde escribía columnas de humor negro, que las editoriales no le quisieran publicar sus novelas. Podía pagarse esos lujos, carísimos en esa época.

Hasta que la fortuna se le acabó. Comenzó a esconderse de los acreedores, a vivir en casas de diversos artistas por un tiempo, a medida que su producción intelectual y su originalidad crecía, a la par de su fama en los circuitos artísticos.



“Pensemos en la perplejidad de un hombre que, fuera del tiempo y del espacio, ha perdido su reloj, su regla de medir y su diapasón. Creo que éste es el estado que constituye la muerte.”
                            Alfred Jarry

Llevado al Hospital de Caridad porque estaba en las últimas -bebía y escribía, las dos cosas juntas, desde los 13 años- sus amigos rodearon la cama donde finalmente moriría al cabo de los días. Mientras fumaban y tomaban absenta, la bebida alcohólica más fuerte conocida, le preguntaron a Jarry, a quien apodaban "El Indiano" cuál era su último deseo:
-Un escarbadientes- contestó.
¿Cómo no iba a enamorar a las próximas generaciones de artistas vanguardistas que crearían el dadaísmo, el surrealismo, el futurismo?




Fue el creador de la Patafísica, una ciencia que no existía (ni existe) pero al crear un Colegio de Patafísicos, sumó a Marcel Duchamp y Joan Miró entre otros prestigiosos artistas de renombre mundial.
Lo curioso es que Jarry fue un pésimo estudiante, que no pudo recibirse en ninguna de las carreras que intentó.

Cuatro años después de su muerte, se publicó la novela póstuma "Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico-Novela neo-científica", un absoluto y divertido disparate donde define qué es la Patafísica como "la ciencia de lo que se añade a la metafísica, así sea en ella misma como fuera de ella, extendiéndose más allá de ésta tanto como ella misma se extiende más allá de la física. La „Patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que, que acuerda simbólicamente a los lineamientos de los objetos las propiedades de éstos descritas por su virtualidad."



¿Cómo es que, un hombre tan excepcional, culto, sarcástico y capaz de mimetizarse con su obra hasta el absurdo nació un siglo antes de que se invente Twitter?
Nos hemos perdido un gran twistar.

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