El laberinto y la ventana

Ramiro Pereira-. El laberinto y la ventana

Aldea Santa Rosa y el santo que no existe

Santiago Zorrilla-. La Aldea donde declararon como patrono de la localidad a un santo que no existe.



Fundada en 1893 por los Alemanes del Volga, esta Aldea se encuentra 1 km al norte de la ruta provincial 32, y 7 km al este de Crespo. Tiene, de acuerdo al censo del 2001, 64 habitantes solamente, aunque como casi todas las aldeas de Entre Ríos, conoció un tiempo mejor, cuando la gente legaba en vez de irse, como ahora. Tanto cuando llegaron como cuando se van, tienen los mismos sueños: una vida mejor.
Entre Ríos, de acuerdo a los registros estadísticos de las aldeas, hace muchas décadas que dejó de representar un sueño para los colonos e inmigrantes.

Esta es la historia de una aldea, Aldea Santa Rosa, que venera como patrón oficial a un santo que no existe.

Santa Rosa tiene una escuela primaria, pero para continuar los estudios secundarios los niños tienen que viajar hasta la Aldea San Rafael, que queda a varios kilómetros y tiene apenas 100 habitantes. Lo cual casi duplica la población de Santa Rosa.
La escuela primaria la cursan en la escuela Nro 137, llamada "Victoria de Maipú". Es una escuela rural que cuenta, también, con guardería y jardín de infantes y, como sucede en las escuelas rurales pequeñas, los grados y las edades se mezclan, a menudo con un solo profesor dando todas las materias.Son estos maestros rurales, a menudo no reconocidos como se merecen por el gobierno, los que sostienen a estas comunidades en peligro de extinción. Y sostienen su cultura, su historia, sus tradiciones.


El primer nombre de la aldea fue "Arnoldo" por el nombre o apellido (no se sabe) del dueño de las tierras, cuyos datos se perdieron en el tiempo. Aunque a la vez -y de aquí deviene cierta confusión- la Aldea Santa Rosa no es de mayoría protestante, como otras que la rodean, sino que es católica y el "patrono" de la aldea es San Arnoldo de Met, cuyo nombre "real"dentro de la Iglesia Católica es San Arnulfo de Metz. Poco parece importarles a los devotos católicos que siguen venerando un santo que, en verdad, no existe. Y ninguna existió.



Metz fue una ciudad de Austrasia, en lo que hoy es Francia, donde Arnulfo fue obispo y consejero de Dagoberto, rey de Austrasia, durante el siglo VII. La foto de arriba muestra a Metz hoy en día, donde conserva muchas de las construcciones medievales.
Arnulfo fue un eficaz comandante de tropas y político de alcurnia, y al morir, en el velatorio donde estaban sus hijos y amigos de la monarquía, ocurrió algún tipo de milagro que le dio el "cargo" de santo.
Por razones desconocidas fue el santo que adoptaron en el gremio cervecero europeo en la edad media.

En la Aldea Santa Rosa no hubo obreros cerveceros, así que lo más probable es que la adopción del patrono de la localidad, se deba a la confusión con "Arnaldo", remoto dueño de las tierras. De hecho, en la Aldea Santa Rosa se menciona como patrono a San Arnoldo de Met, un santo que no existe.
Y aunque la mayoría de los colonos provenían del río Volga de Rusia y hablaban alemán y eran de religión protestante o judía, en Arnaldo se radicaron católicos y minorías provenientes de diversos confines del mundo, a la vez que muchos de los propios Alemanes del Volga descendían de inmigrantes de diversos orígenes y culturas.
Acá se produce lo que los historiadores llamamos Sincretismo



Para una publicación ya desaparecida de Alemanes del Volga, la anciana Monica Ulrich de Stang, nacida en Santa Rosa, contaba que en los tiempos de pujanza de la Aldea (alrededor de la década del 30) “Los sábados eran una preparación para el domingo, se limpiaban los patios, se comenzaba con la preparación de las comidas para el domingo, era esperada la gran reunión familiar. Ese día domingo era sagrado, nos juntábamos todos en casa, ir a la misa era lo primero aunque lloviese. Nuestros mejores atuendos eran para ese encuentro de todas las familias de la aldea. Se hacia un alto en las tareas para dedicar ese día a Dios”.



La Aldea Santa Rosa tuvo su tiempo de gloria alrededor de la década del 30 del siglo pasado, cuando se daba en el país la última ola de inmigrantes. La falta de caminos para sacar la producción, fundamentalmente ganadera, hizo que poco a poco sus pobladores se fueran mudando, fundamentalmente hacia la entonces pujante localidad de Crespo. Hoy en Aldea Santa Rosa funciona la Avícola María Clara, que fue fundada por una familia con historia en la zona: los Jacob. Hoy en día, la avícola se dedica también a vender otros productos y servicios agrícolas, además de lo estrictamente avícola.



La explotación ganadera, que fue el principal motor de la economía de la Aldea, aún sigue siendo determinante para la vida de los pobladores de este paraje rural. Sus tierras son fértiles para todas las actividades agrícolas y de cría de animales.

Aldea Santa Rosa no tiene una fecha oficial de Fundación. El presupuesto asignado a la Junta de Gobierno es de más o menos 25.000 pesos por mes y el alcalde no cobra sueldo. Las calles, de barro en su mayoría, no tienen nombre. Y los pobladores las referencian a partir de los apellidos de las familias que viven en cada calle o que son dueñas de las tierras. O que lo fueron alguna vez.



Desde hace pocos años, se realiza la Fiesta de la Polka que un grupo de amigos realiza en el salón de usos múltiples (el único existente). Una iniciativa que congrega a pobladores de diversas localidades y sirve para que se reúnan parientes y gente que quiere conocer el lugar de origen de sus ancestros.

En Aldea Santa Rosa la comida es una parte central de su cultura. Tanto las recetas propias de los Alemanes del Volga como las de los gauchos judíos, se combinan en el uso de materias primas de calidad, al alcance de la mano.