¿A donde fueron los Alemanes del Volga?

Santiago Zorrilla-.Cuando los alemanes del Volga llegaron al puerto de Buenos Aires, un contingente fue derivado a la provincia de Entre Ríos, el cual se estableció en la zona de Diamante en el año 1878.



¿Que los diferencia de los otros alemanes?

Que los alemanes del Volga o alemanes rusos han debido moverse, peregrinar por distintos lugares, en pos de hallar una vida mejor.

A fines del siglo XIX las colonias alemanas a orillas del Volga estaban florecientes. Sin embargo, diferentes motivos los impulsaron a abandonarlas.

La situación política de Rusia, el régimen de reparto de la tierra y el avance del idioma y de la religión del país hicieron que la mayoría de los colonos se decidiera a emigrar. Además de los progroms a los judíos.


Las noticias que llegaban de América, donde los gobiernos se interesaban en recibir agricultores para sus tierras, los decidió a venir.
La Argentina estaba en plena expansión. Unas cuatrocientas familias que arribaron en 1878 fueron las más beneficiadas, ya que el entonces presidente Nicolás Avellaneda les vendió veinte mil hectáreas al precio de un peso con cincuenta, para ser pagados después de tres años. En 1878 se entregaron concesiones a unos novecientos ruso-alemanes.

Los alemanes-rusos,se dicen a sí mismos que son un “pueblo en camino”. Y en ese ideal de estar mejor, hay una actitud de no conformarse con situaciones malas o mediocres, y de rechazo a toda resignación.

Como ya hemos escrito, los alemanes del volga se instalaron en las fértiles tierras del departamento Diamante, el gobierno nacional (encabezado por Nicolás Avellaneda) crea en 1878 la colonia General Alvear, adonde los primeros inmigrantes alemanes-rusos recibieron en concesión tierras para el laboreo.

Habilitados a vivir en aldea, los colonos llegados crearon  las aldeas de Valle María, Spatzenkutter, Salto, Protestante, San Francisco y Brasilera.

Sin embargo, no fue el único lugar donde se instalaron en Entre Ríos. Al ser escasas las tierras fértiles, Pedro Michel, Felipe Huck, Jacobo Bauer y Andrés Müller se trasladan a la zona de Pehuajó Norte, departamento Gualeguaychú, y se contactan con Juan Spangenberg, de origen alemán, que poseía 12.000 hectáreas en la zona.
Allí se proyectó instalar a los nuevos colonos. Se formaron tres grupos, espontáneamente; los Huck fundaron la aldea San Antonio; los Bauer, Schimpf y Reichel, la aldea Santa Celia; y un grupo más nutrido, conformó luego la aldea San Juan.

Sin embargo para estos colonos no fue nada fácil trasladarse a las nuevas tierras debido a que como no existían vías hasta Urdinarrain, tuvieron que bajar del tren en Rosario del Tala. En esa localidad no pudieron cruzar el río Gualeguay para seguir avanzando porque estaba muy crecido.
Estuvieron acampados en la orilla durante tres semanas esperando que el nivel del agua baje.
Algunos tuvieron que mendigar la comida porque se habían gastado todos los ahorros en esa espera. Finalmente lograron construir una balsa con barriles y algunas tablas para cruzar el río. Cuando finalmente llegaron al lugar de destino todos vieron un panorama poco alentador, solo se veía campo virgen y cielo. Hasta que llegaron los colonos, nada había por esas tierras.
Lo primero que construyeron fue un horno. Estaba en las barrancas del arroyo San Antonio. Para construirlo se hacían excavaciones horizontales en las que se encendía fuego y se horneaba la masa que preparaba cada familia.



Al principio Spangenberg concedió créditos a los colonos y recibían harina en Gualeguaychú a su cuenta, también los proveyó de  carne durante los primeros tres meses. La construcción del horno para los alemanes del volga es muy importante para sus tradiciones. Por ejemplo, cuando se perfilaba algún noviazgo, se organizaba con mucha antelación la boda. Los padrinos preparaban los caballos que tirarían del carro nupcial, los racionaban mejor y los trotaban para que estuvieran en forma. También se lavaba el carro y se le daba una mano de pintura, ya que todo tenía que lucir el empeño y esfuerzo por engalanar a la novia. y en el día de la boda se declaraba feriado para todos. Los hornos de pan familiar humeaban para preparar riquísimas tortas, que luego llevaban adonde se hacía la fiesta.



Otro de los problemas que tenían por su aislamiento era el aprovisionamiento. La mayoría de los colonos era experimentados en producción de trigo, por lo que no había nadie que sepa de comercio, hasta que Jacobo Kindsvater armó un boliche con paredes de adobe y techo de paja, a escasos cien metros del arroyo San Antonio. El boliche es conocido por todos como Almacén El Garrón y hasta el día de hoy sigue en pie en la aldea.



Hasta hoy, ya entrado el siglo XXI cuando por cualquiera de estas aldeas uno se pasea por sus calles se sigue encontrando con las costumbres, el lenguaje,los platos típicos,y  la música y artesanías de origen alemán.


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