Santa Elena, la "ciudad fábrica" que se fundió

Joakito.- Su frigorífico fue un ícono nacional de la exportación de carnes, y testigo del esplendor pero también de la primer privatización menemista.


Empezó a funcionar, en 1871 primero como saladero de carne salada y seca, conocida como tasajo o "charqui", con Federico González y Eustaquio y Norberto de la Riestra. Luego fue Empresa Kemmerich & Cía., que introdujo el extracto de carne, un caldo concentrado en pequeños frascos, idea que el alemán George Christian Giebert había traído al Río de la Plata a partir de un invento del químico Justus von Liebig.

Años más tarde, en 1909, capitales ingleses de Establecimientos Argentinos de Bovril Ltda. la compraron e hicieron durante 63 años una especie de "ciudad fábrica".
Este frigorífico que daba al río sacaba su producción en barcos en un puerto propio construido especialmente,
Básicamente todo el pueblo se constituyó alrededor del frigorífico y pasó de tener 500 habitantes a tener mas de 3 mil en el año del centenario de la patria.




La división en el pueblo a su vez era tajante, por un lado, las llamadas "casa cuarteles" construidas para los obreros que llegaron al pueblo y por el otro suntuosos chalet construidos por La Bovril. para que vivan los gerentes y sus mujeres de origen ingles. El barrio inglés como le llaman actualmente es usado como residencia para turistas.

Cuando en el año 1993, como consecuencia de la falta de políticas públicas para el sector cárnico y de políticas neoliberales que fomentaron la importación de productos extranjeros, el frigorífico quebró y Santa Elena fue conocida nuevamente por todo el país, ya no por ser una "ciudad modelo" sino por ser la ciudad con el índice de desocupación mas alto: 90 %



Años mas tarde, en el 2005, el controvertido empresario Sergio Tasselli, reabrió el frigorífico, pero de una manera absolutamente diferente produciendo solamente el 2,2% de su capacidad y con el estado como principal cliente. De hecho el frigorífico por esos años pasó de producir 225.000 kilos de carne por día, entonces pasó a producir solamente 5000 kilos.

Los ingleses supieron construir la ciudad a su medida: Hospital propio, panadería, carnicería, sodería, canchas de tenis y de golf, escuela y guardería para hijos de las mujeres obreras e incluso funcionó un cine, donde hoy funciona una discoteca bailable.
Sin embargo, en la década del 70 los ingleses (básicamente antiperonistas, de hecho se cuenta la anécdota que en el primer gobierno de Perón, cuando el presidente iba a pasar en barco por el río y los santaelenenses se agruparon para verlo, los dueños del frigorífico -por tanto de la ciudad- cortaron el suministro de energía eléctrica) se desprendieron del frigorífico y pasó a ser administrado por una empresa santafesina, hasta que con el regreso de la democracia fue estatizado por el gobernador Montiel. Sin embargo, el frigorífico continuó trabajando durante años a pérdida, y a comienzos de la década del 90, fue testigo de la primera privatización que llevó adelante Carlos Menem con su "revolución productiva".



En la actualidad el frigorífico  se halla nuevamente en funcionamiento, pero jamás recuperó su posicionamiento entre los más modernos del país y la mayoría de los habitantes de Santa Elena viven gracias a la ayuda del estado, ya sea como empleados público o como beneficiarios de algún subsidio. El gigante dormido, hoy solo tiene 5 empleados que realizan tareas de "seguridad".