Qué se juega en estas elecciones

Lucas Carrasco-. Nada.



En estas elecciones no se juega nada importante para el argentino de a pie.
Ni el gobierno nacional obtendrá mayoría en ninguna de las dos cámaras -por lo menos, no la obtendrá a través de los votos, dado que los órganos legislativos nacionales se renuevan por partes- ni el peronismo resolverá su crisis identitaria ni encontrará un Mesías surgido de las urnas.
¿Por qué tanta seguridad?
En lo que respecta a Cambiemos, por meras cuestiones matemáticas.
En cuanto al peronismo, porque así como "Somos Entre Ríos", el nombre duranbarbista del PJ renuncia desde antes de presentar los candidatos a cualquier pretensión nacional o federal, en casi todas las provincias pasa lo mismo con el peronismo. Va aliado de cualquiera, se comporta como entidades provincianas y su estructura nacional tiene menos relevancia que un cienpiés en una nube.




De manera que pasamos, entonces, al análisis del microclima que envuelve a los políticos. Ahí siempre están ocurriendo cosas ultradramáticas, hiperimportantes y valerosas. Para ellos.

Los analistas le restan tanta importancia a lo que suceda en el Congreso, que las elecciones legislativas las piensan en función de las próximas elecciones ejecutivas, que serán dentro de 2 años.

En el gobierno nacional creen que si ganan la elección -¿qué significaría ganar "la" elección si son 24 elecciones distintas?- podrán sincerarse ideológicamente.
El cuento de siempre: profundizar el modelo.
¿Cuál modelo?
Bueee, tampoco preguntes tanto.

Es tanta la distancia entre el hacer y el decir que ni vale la pena desgranar asuntos ideológicos en quienes aún no superan el umbral mínimo de eficiencia u honestidad.
¿O dónde carajo está el libre mercado? ¿En el negocio petrolero regido por el secretismo estatal, en la bicicleta financiera que incentiva el Banco Central, en los monopolios de telecomunicaciones, dónde?
¿Y dónde está "el empoderamiento de los sectores populares"? ¿En el 40% de los trabajadores en negro, en el tercio de los argentinos que está bajo la línea de pobreza, en el pago al contado a Repsol, FMI, Banco Mundial y Club de París?
Para discutir boludeces más vale analicemos quién fue el hijo de puta que creó los grupos de whatsapp y cómo salirse sin sentir culpa. Que los "ex alumnos de", que "los primos de los primos mirá el video" que "BASTA DE CIPAYOS VENDEPATRIA" o "FUERA LA YEGUA" o "cadena de oración para que se recupere tal" o así, innumerables, insoportables, innombrables grupos que se te meten entre las cosas importantes. Porque sí, hay gente que usa estas herramientas tecnológicas para trabajar y le importa un carajo si tu gatito se te perdió, si te parece maravillosa una cita (falsa) de Sun Tzu o si estás aprendiendo a usar el Corel y hacés unos memes divertidísimos JO JO JO sobre gente que no conozco que está en programas de TV que no miro opinando sobre temas que no me interesan. Y tampoco quiero que me digas Feliz Navidad: no sos mi amigo, no me importa la Navidad, no me hagas perder tiempo. Dan ganas de tirar el teléfono por el balcón.

Los cuentistas van en moto hacia un destino suicida entre tanta megalomanía. Hay que bajar un cambio. Parar un poco. Mirar el paisaje: fijate, capaz que garantizando cloacas para todos los argentinos, en un plazo razonable, no necesitás hablar tanto al pedo. Ni quedarte sentado, con una birome enrollando la cinta del cassette envejecido que ya ni vos te creés.



En el peronismo reina la política provincialista y, para salir del paso y cuando se los consulta por algún tema que los haga ver con alguna visión de país, el economicismo. Como esos marxistas toscos de mediados de siglo, relatan un cruel ajuste con una catarata de premisas insólitas, vagabundean describiendo males catastróficos ante el monumental aburrimiento de sus asesores, que se saben de memoria el discurso que escribieron al voleo. Pero acá se dividen: están los que ya ven este cruel ajuste que llevó la pobreza del 5% al 32% en las 24 horas fatídicas que van del 9 de diciembre al 10 de diciembre del 2015 y están los que imaginan este cruel ajuste luego de octubre del 2017. Todos, a su vez, se encuentran elaborando el duelo de la derrota electoral del Subcomandante Insurgente Marcos Scioli: ya a nadie le importa saber quién se oculta bajo esa máscara, ahora lo que importa es saber qué falló.
Pasaron dos años y el duelo no termina de elaborarse.
En los sueños húmedos de los peronistas acabados, aparecerá un Mesías a salvarlos de esta abstinencia presupuestaria. Suerte, muchachos.

Cambiemos -el PRO y los radicales con contratos (los aún no contratados lloriquean cantinelas socialdemócratas)- presentará el show de la pesada herencia, la que les permitió endeudar el país a lo pavote, aumentar el desempleo y rebajar los salarios. No nos tomen por boludos.
Entre globos y escuetas frases de autoayuda elaboradas por alguien con problemas semánticos, jurarán que no existe más la izquierda y la derecha, que es lo que dice la nueva derecha, que es como la vieja derecha pero sin bigotes, divorciados y con religiones estúpidas traídas de tours de empresas de Miami que venden orientalismo para esposas aburridas de existir y vigilar que no caigan hojas secas en la pileta. Para humanizar estas marionetas, unos publicistas con pinta de narcotraficantes peruanos recién instalados en Manhattan, los fotografiarán con discapacitados, gente sin dientes, niños simpáticos y perros que usan shampoo para perros. Oh, sí, existe ese curro del shampoo para perros.
Se presentarán como los baluartes de la honestidad y explicarán que la falta de eficiencia se debe a que están jugando con nosotros dentro de un laboratorio social. Lindo juego. Lástima que a nosotros nos toque ser los hámsters.
La falta de eficiencia se explicará con pucheritos y morisquetas simpatiquísimas y un psicologismo naif repleto de buenas intenciones. Porque los buenos son muy buenos y los malos son muy malos.

La izquierda marginal juega a lo de siempre: cómo ser el mejor alumno de las reglas electorales para conseguir un salario legislativo que financie las pymes familiares, ya sea para combatir la Unión Soviética con las clarividencias de León Trotski o para defender la civilización superior que se erige en la URSS y que es injustamente calumniada por el imperialismo yanqui con el cuento de los derechos humanos.
Muy interesante esta guerra de las galaxias a través de álbumes de figuritas.

Los periodistas porteños verán caer el velo lacaniano de la infidelidad popular: aparecerá en las urnas que el cuento de la polarización es una tontera de los hermanos Grimm.

 Los poderes fácticos seguirán disputando el concepto de "racionalidad", la clave estratégica de la controversia cultural en torno al modelo de desarrollo de un país.



Los legisladores electos se preocuparán, antes de asumir, por su próximo puesto laboral que buscarán desde el minuto cero. Además de, claro, andar preocupados por la pobreza, los koalas, el calentamiento climático, la ola de crímenes, las injusticias del mundo y la familia, proteger la familia que es la célula de una sociedad y Dios, el Papa, bueno todo eso que dicen siempre y les chupa un huevo y nosotros hacemos como que les creemos o que nos importa.

Las rutinas institucionales son así. La democracia es aburrida. Lo siento.



Un problema de escribir este tipo de notas descarnadas, diciendo la verdad, es que no tienen éxito. Una nota tiene éxito cuando hace sentir involucrado al lector. Cuando lo llama a una batalla épica. Sobre todo si no tiene que hacer nada. A lo sumo, descargar sus frustraciones e iras en el anonimato de algún comentario online. No es mucho pedir. A cambio de sentirse un hombre cuya ciudadanía ejemplifica moralmente a los chorros, los narcos, los imperios, las corporaciones, el capitalismo, el socialismo, en suma: Los Malos. Usted sabrá qué malos elige. Hay de sobra y sobre gustos...está todo escrito. Así que ni esfuerzo de imaginación requiere.

Tarde o temprano, lo que se decida en las cúpulas políticas, termina impactando en la calidad de vida del común de la gente. Es cierto.
¿Y?
Para el futuro falta mucho. Siempre.