Qué es el biodisel y por qué puede salvarnos

Agustín De Sanz-. El biodisel como alternativa de desarrollo agroindustrial entrerriano



A principios del siglo XX, el ingeniero alemán Rudolf Diesel inventó el motor de combustión. Entre sus diversos experimentos luego de ese punto de partida, utilizó diversos combustibles. Uno provenía de origen vegetal: el aceite de maní.
Eran tiempos de escasez porque se estaba en la fase del comienzo de la primera guerra mundial y la ciencia aún no había desarrollado los conocimientos que recién, por la crisis del petróleo en 1973, desarrollaría en torno al biodisel.



El biodisel es un combustible de origen vegetal, a diferencia del combustible tradicional realizado en base a minerales. Es más ecológico, aunque más caro de producir que la extracción de combustibles fósiles.
Entre Ríos, por ejemplo, tiene petróleo. Sucede que está tan profundo que su extracción, a los actuales valores del mercado mundial, resulta más cara que importarlo incluso.
El biodisel es más caro aún que el petróleo en circunstancias distintas, como las que se dan en las provincias petroleras argentinas. Pero Entre Ríos tiene todo el potencial para el desarrollo agroindustrial a partir de los combustibles de origen vegetal:


-Cuenta con abundantes recursos naturales


-Una calificada producción agropecuaria.


-Universidades y escuelas técnicas


-La necesidad imperiosa de salir del subdesarrollo.


-Una mano de obra calificada en lo agroindudstrial. 


A partir de la fabricación de combustibles vegetales se pueden derivar procesos de producción de materia prima de mayor complejidad para la industria, incluso para exportar a los países industriales.



Un ejemplo es el glicerol, fundamental en la industria de los cosméticos y la de medicamentos.
Como se sabe, en Entre Ríos hay una incipiente red de droguerías que viven del gobierno, de venderle al gobierno y no buscan otro rumbo.
El gobierno, por su parte, si tuviera voluntad política, podría orientar a estas droguerías hacia un capitalismo serio: que produzcan para el mercado, que compitan, que busquen nuevos clientes, que exporten, que dejen de ser contratistas de obra pública y comportarse como punteros políticos para el lavado de dinero de diversos orígenes (como el narcotráfico, las campañas electorales y otras actitudes de este tipo).
Para que este paso se diera, sería imprescindible desarrollar un agroindustria capaz de bajar los costos de las principales materias primas usadas en los laboratorios y droguerías. Ésto, a su vez, solucionaría el problema crónico del desempleo en Entre Ríos, creando puestos de trabajo de calidad, bien remunerados, que aumenten los recursos fiscales y den oportunidades a los jóvenes, que hoy tienen que emigrar si quieren algún futuro.







Con la misma infraestructura existente para el traslado y almacenamiento de las naftas fósiles (que ya contienen por ley un porcentaje variable de biodisel) se puede trasladar y almacenar biodisel, no solo a todo el territorio entrerriano, sino a todo el país y hasta el exterior.

La producción de biodisel además de contribuir a un medio ambiente más sano y ecológico, respondería a los estándares y obligaciones internacionales del país en esta materia en diversos acuerdos mundiales. Entre Ríos podría ser el centro de la producción nacional de biodisel, a partir del girasol, la soja u otros cultivos abundantes.
Se tornaría de este modo un ejemplo en cuidado del medio ambiente, lo que derivaría en una buena reputación para su producción primaria.
La reputación ecológica tiene cada vez mayor impacto internacional para los países que venden alimentos, como la Argentina. Siempre y cuando se pretenda dejar de ser proveedor de granos exclusivamente y se sueñe con avanzar en agregarle valor a las exportaciones primarias.


Ya hay algunas plantas en la provincia produciendo biodisel, es decir que no se partiría de cero.
Los emprendedores en este rubro se quejan por la falta de crédito, el discontinuo apoyo estatal (hubo un brusco cambio desde que se fue Urribarri y asumió Bordet) y las difilcutades generales de todo empresario argentino.

Pero objetivamente, los precios de los combustibles han aumentado, el mercado internacional necesita cada vez más del biodisel por distintos motivos (algunos ecológicos, otros debidos a la inestabilidad en países petroleros del golfo Pérsico o de Venezuela, por ejemplo) y el petróleo ya no está en los valores altos que rigieron durante el 2005 y el 2010. Hoy, su precio baja, siendo Argentina el único país del mundo que paga más caro el petróleo que el precio internacional, aún produciendo y extrayendo buena parte del petróleo que consume su mercado interno.

Éste es el momento y la oportunidad para discutir una política de estado seria y duradera que realmente beneficie a los entrerrianos y logre unir a los empresarios y los trabajadores, el Estado y el sector privado, la industria y la ecología.

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