¿Porque se celebra el día del escritor?

Joakito.- Cada 13 de junio la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) festeja el día del escritor en homenaje al nacimiento de su creador, Leopoldo Lugones


El 13 de junio de 1874, nació Leopoldo Lugones en Villa María del Río Seco, en el corazón de la provincia de Córdoba. Lugones fue parte de una generación de intelectuales que buscaban a su vez ser ideólogos y protagonistas, como lo fue Mariano Moreno y Domingo Sarmiento de quien Lugones se consideraba heredero.




En cuanto a sus ideas políticas a Lugones no le sobró nada: fue uno de los pioneros en abrazar las ideas socialistas, después se hizo liberal, mas tarde conservador y desde 1924 se hizo un fervoroso adepto al fascismo. Un recorrido completo y polémico, pero siempre en el centro de la escena, tal como le gustaba.

En pleno auge del modernismo (movimiento literario que se caracteriza por el cuidado de la sonoridad de la lengua, el refinamiento de la expresión y una sensibilidad abierta a diversas culturas, sobre todo a la francesa) Lugones publica -evidentemente muy influenciado por la pluma de Ruben Darío- "Las montañas del oro" al que le seguirán unos cuantos libros de poesía escritos en versos libres y con la prosa poética como estilo.

A RUBÉN DARÍO Y OTROS CÓMPLICES

Por Leopoldo Lugones


Aut insanit homo, aut versus facit
HOR., Sat. VII, lib. II


Habéis de saber
Que en cuitas de amor,
Por una mujer
Padezco dolor.

Esa mujer es la luna,
Que en azar de amable guerra,
Va arrastrando por la tierra
Mi esperanza y mi fortuna.

La novia eterna y lejana
A cuya nívea belleza
Mi enamorada cabeza
Va blanqueando cana a cana.

Lunar blancura que opreso
Me tiene en dulce coyunda,
Y si a mi alma vagabunda
La consume beso a beso,

A noble cisne la iguala,
Ungiéndola su ternura
Con toda aquella blancura
Que se le convierte en ala.

En cárcel de tul,
Su excelsa beldad
Captó el ave azul
De mi libertad.

A su amante expectativa
Ofrece en claustral encanto,
Su agua triste como el llanto
La fuente consecutiva.

Brilla en lo hondo, entre el murmurio,
Como un infusorio abstracto,
Que mi más leve contacto
Dispersa en fútil mercurio.

A ella va, fugaz sardina,
Mi copla en su devaneo,
Frita en el chisporroteo
De agridulce mandolina.

Y mi alma, ante el flébil cauce,
Con la líquida cadena,
Deja cautivar su pena
Por la dríada del sauce.

Su plata sutil
Me dio la pasión
De un dardo febril
En el corazón.

Las guías de mi mostacho
Trazan su curva; en mi yelmo,
Brilla el fuego de San Telmo
Que me erige por penacho.

Su creciente está en el puño
De mi tizona, en que riela
La calidad paralela
De algún ínclito don Nuño.

Desde el azul, su poesía
Me da en frialdad abstrusa,
Como la neutra reclusa
De una pálida abadía.

Y más y más me aquerencio
Con su luz remota y lenta,
Que las noches trasparenta
Como un alma del silencio.

Habéis de saber
Que en cuitas de amor,
Padezco dolor
Por esa mujer.



Este cordobés que se instaló en Buenos Aires podía escribir al mismo tiempo junto a José Ingenieros, a Roberto Payró y a Ernesto de la Cárcova,  en el periódico socialista "La Vanguardia" y a su vez compartir sus letras en la "Tribuna", el  periódico conservador del roquismo.

Una vez entrado en el siglo XX publica cuentos y novelas siendo uno de los precursores de la literatura fantástica: Las fuerzas extrañas (1906) y Cuentos fatales (1926) lo ligan claramente con Horacio Quiroga y se puede decir también que fue precursor tanto de Jorge Luis Borges como de Julio Cortázar.

Pero quizás es más conocido por sus obras donde cuenta las experiencias de las luchas por la independencia nacional como el clásico "La Guerra Gaucha".


La guerra gaucha es una película argentina, dirigida por Lucas Demare protagonizada por Enrique Muiño, Francisco Petrone, Ángel Magaña y Amelia Bence entre otros. El guion fue realizado por Homero Manzi y Ulyses Petit de Murat sobre el libro del mismo nombre (1905) de Leopoldo Lugones. Se estrenó el 20 de noviembre de 1942. Se la ha considerado "la película de más éxito del cine argentino, y también una de las mejores".1
La película, de tono épico, transcurre en 1817 en la provincia de Salta (noroeste de Argentina). Su contexto histórico está dado por las acciones de guerrilla de los gauchos partidarios de la independencia, bajo el mando del general Martín Güemes, contra el ejército regular realista que respondía a la monarquía española.
Para la filmación de exteriores se construyó una aldea en la misma zona donde se desarrollaron los acontecimientos que inspiraron la película. Las escenas de conjunto, para las cuales se contó con el concurso de unos mil participantes, no habían tenido precedente en el cine argentino.
Tanto la génesis de la película como su contenido se encuentran vinculados con el particular momento histórico de Argentina en el que había un intenso debate sobre si el país debía pronunciarse en favor de uno de los bandos o mantener su neutralidad en relación a la Segunda Guerra Mundial que se encontraba en pleno desarrollo.
La exaltación en la obra de los valores ligados al nacionalismo expresados en la conjunción del pueblo, el ejército y la iglesia en la lucha en defensa de la tierra fue considerada por algunos como una anticipación de la ideología de la revolución que el 4 de junio de 1943 desplazó al desprestigiado gobierno de Ramón Castillo.
La película fue producida por Artistas Argentinos Asociados, una cooperativa de artistas creada poco tiempo antes y requirió una inversión muy superior a la de otras producciones de la misma época pero su éxito de público permitió recuperar el costo en las salas de estreno, donde permaneció diecinueve semanas.


En términos políticos reflejó sus opiniones en "Mi beligerancia", "La patria fuerte" y "La grande Argentina".


A Leopoldo Lugones le debemos el que se considere a el "Martín Fierro", de José Hernández, como el poema que refleja nuestra identidad nacional.
Sobre esta obra Lugones sostenía que el Martín Fierro es el "cuento Homérico de la Cultura Argentina".
Sarmiento, a quien admiraba, había entronizado a Facundo como el libro de identidad nacional.
Lugones, en este punto, discrepa. Con éxito, si se tiene en cuenta que su postulación de Martín Fierro como el principal libro nacional es una afirmación hoy vigente y defendida en amplios sectores educativos y culturales.
La discusión, por supuesto, nunca está del todo saldada. Pero en su momento, sirvió para que la oligarquía encontrara en Martín Fierro el gaucho que antes habían combatido, como modelo de identidad nacional frente a la ola de inmigrantes socialistas y anarquistas.





En 1928, Lugones, que ocupaba un cargo público como funcionario de la Biblioteca de Maestros, decide junto a prestigiosos escritores como Horacio Quiroga, Borges, Gerchunoff, Martinez Estrada y varios mas fundar la Sociedad Argentina de Escritores, que en homenaje a su primer presidente y fundador decide al año de su muerte conmemorar el 13 de junio como el día del escritor.
Las cosas del destino hicieron que la SADE hoy en día deje de ser esa prestigiosa institución literaria que había nacido con la idea de que los escritores debían agremiarse y se transformó en una especie de geriátrico literario
Leopoldo Lugones se suicidó en el Tigre, San Fernando, Buenos Aires, Argentina, el 18 de febrero de 1938. Borges, que mantenía profundas diferencias con él, ya sean liteararias como políticas dijo de Lugones 
“Entonces, aquel hombre, señor de todas las palabras y de todas las pompas de las palabras, sintió en la entraña que la realidad no era verbal y puede ser incomunicable y atroz y fue callado y solo a buscar en el crepúsculo de una isla, la muerte”. 

Nunca se supieron las causas que lo llevaron al suicidio, pero es necesario señalar una singular coincidencia. En la década del 30 varios intelectuales decidieron terminar con su vida.
A Lugones se le suman Alfonsina Storni, Horacio Quiroga, y Lisandro de la Torre, por ejemplo.