Por qué no hay trabajo.

Ezequiel Bauman-. La caída general de la industria torna imposible el sueño lejano de dejar de ser una provincia pastoril.



Según el INDEC: la actividad industrial de abril apuntó una caída de 2,3% respecto al mismo mes del 2016, con lo que suma 15 meses consecutivos de caída. Una catástrofe, inexplicable sino fuera parte del modelo de país que se propone el gobierno nacional (y acompañan acríticamente las provincias pastoriles, como Entre Ríos).
En el primer cuatrimestre del 2017 el retroceso fue del 2,4% respecto al mismo período del año anterior, de acuerdo a la información estadística oficial, que volvió a ser creíble.

Un mérito indiscutido del gobierno nacional es que las estadísticas oficiales volvieron a ser creíbles.
Con lo cual, el piso mínimo para el debate económico es hoy posible.
Contra lo que la mayoría de la población piensa, la Ciencia Económica no es un asunto cargado de matemáticas, sino de Ciencias Sociales: un enfoque de las mismas.
En Entre Ríos, el grado de desarrollo que tiene la carrera de Contador agiganta esta confusión sobre economía, que es una rama de las Ciencias Sociales, y el estudio de los asuntos relativos a lo fiscal y tributario, que no es lo mismo que la economía como ciencia.
Tras este piso mínimo para el debate, que son estadísticas confiables, hay quienes aseguran que la caída de la industria - y su correlato doloroso, la pérdida de puestos de trabajo- es una decisión política del gobierno nacional, con lo cual los números negativos para la población estarían en los carriles planificados por el gobierno y están, por otro lado, quienes con un discurso confuso, pues confuso es el gobierno en este aspecto, dicen que se trata de una especie de mala racha, por las razones que sean (la "pesada herencia", el contexto internacional, errores gubernamentales) los números que dan mal en el plano industrial se revertirán o, por lo menos, no es intención del gobierno que así sean las cosas.





El economista Marcelo Diamand, creador del concepto de "estructura productiva desequilibrada", clave para comprender el subdesarrollo de la Argentina, sostenía que:

La característica esencial de la nueva realidad económica de los países exportadores primarios en proceso de industrialización es lo que hemos bautizado como una estructura productiva desequilibrada.
Se trata de una estructura productiva. compuesta de dos sectores de niveles de precios diferentes : el sector primario -agropecuario en nuestro caso -, que trabaja a precios internacionales, y el sector industrial, que trabaja a un nivel de costos y precios considerablemente superior al internacional. Esta configuración peculiar, ni siquiera imaginad por las generaciones dedicadas a la elaboración de la teoría económica que hoy se enseña en las universidades, da lugar a un nuevo modelo económico, caracterizado por la crónica limitación que ejerce sobre el crecimiento económico el sector externo



Según el propio INDEC, la desocupación escaló al 7,6%  en el país, aunque aumentó el número de los llamados estadísticamente "desalentados": ciudadanos sin empleo que en la semana del relevamiento no ocuparon siquiera una hora en buscar trabajo. La suba estruendosa del costo del transporte, probablemente tenga algo que ver en que menos gente busque trabajo, además del mensaje del gobierno, que despidió empleados estatales y que no logra atraer inversiones que generen nuevos puestos de trabajo.
En Entre Ríos, vimos varias empresas cerrar y despedir a los trabajadores ante la indiferencia del gobernador Gustavo Bordet, alineado con la Nación en las políticas de empleo aunque con la salvedad de que no despidió agentes públicos.
El rubro agroindustrial entrerriano ha sufrido un fuerte impacto por la falta de coherencia de las políticas agropecuarias y por las políticas anti industriales.
Los tímidos emprendimientos industriales de la era de Urribarri no resistieron un soplo de aire negativo.
Aunque es válido rescatar su esfuerzo y proyección, aunque no se haya logrado. Lo peor, y esto le corresponde al actual gobierno provincial, es que se haya discontinuado este tibio esfuerzo por dejar de ser una provincia pastoril.



Volviendo a Diamand, explicaba con claridad que:
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Mientras el crecimiento de la economía -en particular el crecimiento industrial - requiere siempre cantidades crecientes de divisas, el alto nivel de precios industriales que caracteriza a la estructura productiva desequilibrada impide que la industria exporte. De modo que, a diferencia de lo que sucede en los países industriales, en los cuales la industria autofinancia las necesidades de divisas que plantea su desarrollo, el sector industrial argentino no contribuye a la obtención de las divisas que necesita para su crecimiento. Su abastecimiento queda siempre a cargo del sector agropecuario, limitado sea por falta de una producción mayor, sea por problemas de la demanda mundial o por ambas cosas a la vez.

Lo que sucedió durante el último gobierno de la Dra Cristina de Kirchner fue que no se creó más empleo industrial, lo cual se vio reflejado en la pérdida de volumen electoral, especialmente en las zonas industriales. Esto se debió a que bajó el precio de los commodities, especialmente la soja, que tenían un precio extraordinario para los estándares históricos. Aunque el precio siguiera (y sigue) siendo alto, el modelo de país estaba organizado para esos esquemas de altísimos precios, una pequeña merma, desarmaba el esquema económico en los términos fijados.
Siguendo a Diamand hoy observamos que:

En la etapa inicial de este tipo de desarrollo una rápida sustitución de importaciones hace que la industria contribuya a mantener equilibrada la balanza de pagos ahorrando divisas. Posteriormente el proceso sustitutivo se hace cada vez más lento. Se llega finalmente a que la sustitución como máximo puede alcanzar a neutralizar el incremento de importaciones que trae el progreso tecnológico por la incorporación de nuevos productos (automóviles, televisión, hilados sintéticos, etcétera).
A partir de este momento se inicia un proceso de divergencias entre el crecimiento del sector industrial consumidor de divisas, que no contribuye a producirlas, y la provisión de estas divisas a cargo del sector agropecuario de crecimiento mucho más lento. Esta divergencia es responsable de la crisis de balanza de pagos en la Argentina y constituye el principal limitador de crecimiento del país. La expansión de la producción interna, cada vez que se produce, hace crecer las importaciones. Una vez que se agotan las reservas, el país se ve forzado a una devaluación. Esta se produce aun de no mediar un aumento previo de costos, que obligue a restablecer la paridad. Se trata de una devaluación de otro tipo, que resulta impuesta por el desequilibrio que nace en la estructura productiva misma, a raíz de la divergencia ya señalada entre el consumo y el abastecimiento de divisas.

Este análisis fue realizado por Marcelo Diamand en...1972. 

Conserva su plena vigencia. 

Además de que conduce o debería conducir el debate en las provincias pastoriles para salir del atolladero en que periódicamente se hunden, consolidando el subdesarrollo estructural. 


Los trabajos industriales y agroindustriales, han ido decreciendo producto de la automatización y la deslocalización de empresas -empresas que se van a producir a dictaduras donde hay trabajo esclavo, como en China- pero siguen siendo los salarios más altos del mercado en Argentina. Ni que hablar de Entre Ríos, si se excluye a los políticos y empresarios contratistas del Estado.
El rubro servicios, aún incluyendo a los servicios financieros, pagan sueldos menores a gran parte de su planta de trabajadores.
El sector turístico, el más importante dentro del rubro servicios en Entre Ríos, paga salarios de miseria, muy similares a los del campo.
Por esta situación en la industria, hoy no hay trabajo.



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