Papando Alitas de Moscas

Joakito.-"No entiendo nada oficial, no se qué de alitas anda diciendo. ¡Es San Miguel Arcangel!, si es un pan de dios m'hijo. Fue esa atorranta. Ella es la culpable" 




Caminaba tranquilo una mañana cualquiera pero distinta a cualquier otra. La pipa se quema, cenizas solo quedan cenizas. Es temprano y el día promete ante tan hermoso sol. Los riesgos que se corren cuando uno no puede tener tranquilo sus propias flores son demasiados, muy altos riesgos que hay que asumir para conseguir más. Si quieren te encierran, si quieren te pegan. Eso si es que no te matan. "Acá nadie vio nada ¿Entendiste?"
 "Todo bien loco, no pasa nada". 
En ese preciso momento apretando el veinticinco en la mano, no camino, vuelo. Dos veredas, tres veredas, diez veredas, llego a la esquina y subo la cuesta. Las luces del patrullero me encandilan. Muchas voces me confunden, me siento mareado, con ganas de vomitar, no entiendo nada. Solo distingo a la madre del tranza pidiendo a gritos al juez y todos se le cagan de risa. No pasa nada -pensé- descarto el faso en un cantero y sigo caminando. De repente me vi acorralado, de rodillas.

"Decime, Contreras ¿Que hiciste?" 
"Depende de que me acusa oficial".
"La degollaron a Paulete, Vos venís de ahí ¿No?" 

Con Paulete nos conocimos hace unos años allá por la crisis del dosmiluno. Eran mis épocas de estudiante universitario ejemplar y sobre todo de militancia académica defendiendo la posibilidad de que el pueblo se organice para que nada lo detenga. Paulete estudiaba Comunicación Social como yo. Nos conocimos en uno de esos encuentros pedorros que uno aprovecha para viajar gratis. Fue en el sur, no puedo recordar donde, Paulete estudiaba en la UBA, yo en Entre Ríos. Las vueltas de la vida no, las paradojas, las dudas de uno mismo y los prejuicios de los demás, yo no nací para ser Comunicador Social y ella sí, sin embargo, la última vez que nos vimos, solo le faltaba la tesis; a mi tres materias. En ese congreso aburrido, rodeado de universitarias de diferentes puntos de la carrera de comunicación que intentaban a cada rato alquilarme la oreja, la conocí.



Es cierto que no soy, lo que se dice, un galán televisivo, pero tenía, aun lo tengo, cierto encanto con las mujeres, aunque esa noche, estaba agotado, la ruta, las formalidades, me consumen. Como era solo un estudiante de la unidad académica entrerriana me mandaron a un aula, sin saber con quién podía encontrarme. Al llegar, solo estaba Paulete, en esa noche de frío, yo titiritando y con faso, ella, con ganas de fumar y bolsa de dormir...¡PUM! "explota que explota mi corazón..." Bailé, transpiré, creo que sentí amor ahí nomas, cuando nos acostamos sobre el escritorio del aula magna. Nuestro abrazo fue muy sexual, hermoso sueño en una noche de primavera.


Dos, tres, cinco años fuera de Paraná...Volver y todos hablando de ella.
"¿Como que no la conoces a Paulete, la platense"
"¡Joaco, Joaco! no dejes que se lo lleven, si vos sabes que se lo merecía."
En ese instante, todo un cuerpo de gorda de barrio tirándose sobre mi. ¿Que hacer? ¿Como actuar ante su cuerpo, con sus ojos fijos, chorreando rabia? ¿Que puedo decir yo? ·"Paulete donde esta Paulete". "¡Esa yegua!, te lo dije, Joakito". Paso los guardias, veo a una enfermera -esta es yuta, pensé-, le brillaba la chapa cuando me choco con la camilla. Ahí, una bolsa como esas que se usan para guardar un traje.
"Ves Carrasco. ¡ahí está! ¿que paso?", me grita el comisario frente a los ojos fríos de Paulete.
"Yo que se, si a mí me atendió ella". A los empujones me sacan del rancho y lo poco que puedo ver me basta para distinguir que tenían a alguien en el suelo, esposado.
Al despertar noto el televisor prendido aunque no sabía que estaba en casa. "Criminen pasional en Barrio Las Rosas" titulaba el diario, con la foto de perfil de facebook de Paulete.

Pasaron dos o tres años, no lo recuerdo bien, una oficial me dejaba una citación como testigo en la portería del edificio. No entendí muy bien de que se trataba hasta que el fiscal me increpa preguntándome que vi.
"¿Usted esta seguro que era el acusado?", pregunta el abogado defensor.
En la calle, nada, tres detonaciones, y esa luz muy interna. Los enfermeros de emergencia gritaban que estaba muerto.. Podía verlo todo, incluso a mi, muerto, tirado sobre la camilla con la misma bolsa de esas que se usan para los trajes. Un espasmo me sacude.
Estoy en mi habitación, me levanto y salgo a trabajar. Al cruzar la calle y ver que faltaba el canillita me doy cuenta que hoy es feriado patronal.
"No entiendo nada oficial, no sé qué de Alitas anda diciendo...¡Es San Miguel Arcangel!, si es un pan de dios m'hijo. Fue esa atorranta. Ella es la culpable"