La presentación de Bittel

Gonzalo García Garro-. Es oportuno hoy también recordar a Deolindo Felipe Bittel, un representante o dirigente afín a un sector del peronismo que reiteradamente sufre ataques, muchas veces injustos, especialmente de los sectores de la izquierda gorila, en relación a los hechos acaecidos en aquellos días de dictadura militar.

Los socialistas son unos pelotudos

Lucas Carrasco-. El Partido Socialista de Entre Ríos está enojado con Noticias Entre Ríos. Oh! ¡Qué pena! Jajaja, váyanse a la puta madre que los parió.



Los primos pobres del macrismo, los socialistas, no quieren contestar reportajes a este medio porque están enojados dado que incorporamos a un ex militante socialista, que ha escrito varias notas interesantes y una -UNA, NO MERECEN MÁS QUE ESO- fue contra los empresarios rurales que por culpa maltratada por su psicoanalista o por ser hijos únicos o porque la mamá integraba la cooperadora de la escuela y los hacía pasar verguenza, se hicieron millonarios culposos y se afiliaron al Partido Conservador Rural, que en Entre Ríos se denomina Partido Socialista.


Por lo general, dado que tanta gente nos odia, este tipo de cosas no las contamos. Sucede que en este caso -SOLO EN ESTE CASO, creo- el odio hacia uno de los chicos supera el habitual odio que los políticos me tienen a mí. Por razones fundadas. Tan fundadas que ni quiero conocerlas. Pero les concedo la razón. Mi especialización periodística es hacer enojar a la gente.



Los socialistas se presentarán a las elecciones junto a mis amigos del Partido Comunista, que consideraban a Bordet el Che Guevara hasta que les cortó los contratos. Los comunistas, como con Videla y Milani, se sentían en la obligación moral de apoyar al krichnerismo. Nada los seduce más que un genocida al frente del ejército.

Sacarán tres votos a pesar de que el periodismo oficialista los promocionará como si fueran personas serias, con razonables propuestas para sacarle votos a Cambiemos.

Bordet les pagará la campaña con los impuestos que pagamos los trabajadores: la oligarquía rural no paga un peso de impuestos en Entre Ríos. O sea, la cúpula del Partido Socialista no se digna a pagar impuestos por sus ganancias extraordinarias pero no tienen problemas en que su panfletos con sus caras de garcas sean pagados con el latrocinio fiscal a los trabajadores.
Acompañados por el ala fascista del kirchnerismo, que fue dejado afuera del botín peronista en esta ocasión, los primos pobres del macrismo esperan que los radicales rompan con el PRO y vuelvan a alquilarle su personería jurídica. Oh, melancolía.




Mientras tanto, andan enojados. Selectivamente. Jamás se los vió enojados con el poder económico, con la pobreza galopante, con los trabajadores despedidos, con la multiplicación de villas miserias. No tienen tiempo entre tanta manicura.
Lo cual motiva esta nota, atípica en el marco de la nueva línea editorial. Pasa que son tan pelotudos...
Afrancesados sin molestarse en estudiar francés, conocedores de Miami y otros ámbitos del antimperialismo, nuestros mormones progresistas siempre andan bien vestidos, bien peinados, bien afeitados, sin problemas de columna vertebral, como esperando en un zaguán al papá de su prometida dominguera. Preocupados por si llueve o hay sequía, indignados con la corrupción en Narnia, necesitados del favor estatal para conservar su empresa política y dispuestos a aliarse con cualquiera para conseguir una banca. La habitual mariconeada hoy no tiene de qué lista sábana colgarse. Una pena. Pero no es nuestra culpa si los macristas no les quieren dar una entrada al festín, como sí han hecho en CABA, La Pampa, Jujuy y otros distritos.



Bordet es amarrete con los marginales. Lo que explica que haya cada vez más indigentes muriendo de frío en la calle y cada vez más políticos fracasados del progresismo tengan que buscarse un trabajo en serio. La calle Mitre, la más paqueta de la coqueta Paraná, está lleno de homeless del progresismo blanco que a sus sesenta años tienen que buscarse un trabajo o sumarse a la cooperativa Frente Grande, que no permite la entrada a cualquiera, por más dinero y piel blanca que se tenga.
Las garrapatas del presupuesto estatal no suelen ser generosas con los caídos en desgracia.
Vaya novedad.

El drama de los parientes pobres del macrismo es una tragedia para el mercado laboral. Varisco no les convida ni una seca. Bordet no les inventa algún ministerio. Y tienen que soportar al fascismo K del Partido Comunista, con tal de presentarse como un "frente amplio, amplísimo, que va de un terrateniente a otro pero con un par de contratados del gobierno que saben de memoria el Manifiesto Comunista, esa edición que viene con dibujitos".

-Hola, no somos gorilas, tenemos nuestra pata peronista.
-¿Quiénes son?
-Los tres comunistas que se hicieron K cuando les dieron un par de contratos en el 2012.
-Ah, muy bien. Con eso representan al pueblo.
-Sí. O por lo menos aspiramos a ganar la vecinal de calle Mitre.
-Mucha suerte, patroncitos.


Los socialistas son unos pelotudos. Mientras se masacran por el contubernio del primer lugar en una boleta sábana -hoy huérfana- siempre se ponen de acuerdo en uno o dos puntos. Por ejemplo, rememorar su amor por Videla, rezar porque suban los precios en el Mercado de Chicago y odiar a cualquier persona con capacidad crítica.





Diría Nicolás Guillén:

No me dan pena los burgueses
vencidos. Y cuando pienso que van a darme pena,
aprieto bien los dientes y cierro bien los ojos.
Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas.
Pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes.
Pienso en mis largos días sin camisa ni sueños.
Pienso en mis largos días con mi piel prohibida.
Pienso en mis largos días.

—No pase, por favor. Esto es un club.
—La nómina está llena.
—No hay pieza en el hotel.
—El señor ha salido.
—Se busca una muchacha.
—Fraude en las elecciones.
—Gran baile para ciegos.
—Cayó el Premio Mayor en Santa Clara.
—Tómbola para huérfanos.
—El caballero está en París.
—La señora marquesa no recibe.

En fin, que todo lo recuerdo.
Y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Pero además, pregúnteles.
Estoy seguro
de que también recuerdan ellos.







La prensa sumisa, esa que publica TEXTUAL los comunicados de prensa de todo organismo con pauta, los tratará con amor y cariño como si fueran un perrito abandonado.
Pueden darse el lujo de enojarse con quienes tienen una mirada crítica.

Eso sí, no les cambia su esencia: son unos pe-lo-tu-dos.
Pero pelotudos bien.
Pelotudos de doble apellido.
Pelotudos de pizza con rúcula. De piel blanca. De "la chica que ayuda en casa".
Pelotudos desvelados por la seguridad jurídica. Moralizadores victorianos. Gente que califica para Greenpace o la Liga de Madres de Familia. Gente bien. Que quiere salvar las ballenas y prohibir los piropos.
Gente que se casa, por civil y por iglesia, para publicar en El Diario que fulano de tal contrajo matrimonio en primeras nupcias con fulana de tal en estado de pureza onírica; y la lista de apellidos -tres o cuatro por cada novio- ocupa media página.
Gente que no quiere ser mi amiga.
Que no me invitarían nunca a su cumpleaños. Ni a sus fiestas vespertinas con sidra, una copita, y jugos naturales traídos de la huerta orgánica de alguna viuda con cara de hacer pilates.

Puedo sobrevivir a su enojo. Me duele, lo reconozco. Escribo esta nota parado en la terraza de un edificio de 80 pisos, analizando si vale la pena vivir sin que los socialistas quieran responder reportajes a este medio.
¿Me tiro?
¿Escribo una carta pidiendo disculpas a todos los que, de corazón y más allá de todo, me odian con pasión y melancolía? ¿Vale la pena vivir luego de ésto? ¿Debo conseguirme un hacha y hacerme un harakiri a lo gaucho?
¿O me sirvo otro trago de cerveza, prendo un porro y me sigo matando de risa mientras escribo esta nota?.
Oh, los dilemas de la vida.