Los socialistas, a la deriva

Pablo Mori-. Los socialistas entrerrianos no supieron aprovechar el envión de sus pares santafesinos ni la derechización del PJ y la UCR. Hoy navegan sin rumbo.



No hay en Entre Ríos dirigentes socialistas de prestigio ni con habilidad política como Binner, Bonfatti, Lifchitz.
Pero esos dirigentes no surgen de la nada. Surgen de un contexto, un desarrollo partidario y una actitud política en busca del poder.
La mejor oportunidad en la historia del socialismo entrerriano,  cuando acordaron ir con las listas sábanas de Carrió y lograron lugares legislativos sin cargar con la mochila de ser oficialistas ( como cuando integraron el FREPASO y destruyeron el país y la provincia de Entre Ríos), la desperdiciaron por sus habituales mezquindades y sectarismos.



Tras la inteligente unificación que se dio en todo el país de tres de los cuatro partidos socialistas -solo quedó afuera el minúsculo Socialismo Auténtico, en vías de extinción- en Entre Ríos no había mucho que unificar. Un solo partido socialista tenía desarrollo local: el más conservador.
Por eso, por la falta de dinstintas tendencias previas, sorprende la agresividad de la interna socialista entrerriana, que puertas afuera no se nota mucho por carecer de interés periodístico y político.
La clave para comprender este proceso de constantes internas autodestructivas y falta de vocación de poder, reside en la ausencia de un liderazgo fuerte y con talento político. El cual a su vez, no surge ni surgirá de un partido sin desarrollo y con esta capacidad de automutilarse y cortarle las piernas a cada dirigente joven que busque una innovación dirigencial.


Los socialistas entrerrianos no tienen vocación de poder. Solo buscan bancas legislativas. Lo mismo sucede con toda la izquierda en general, solo que los partidos de izquierda suelen tener propuestas imposibles de aplicar, lo cual explica que no quieran acceder a cargos ejecutivos.
Como las bancas no las pueden obtener por sí mismos, el eterno debate interno de los socialistas entrerrianos es en torno a con quién acordar -siempre en minoría y como furgón de cola- para colar alguno de sus dirigentes en listas ajenas, para venderle un  brillo de progresismo que en los hechos, carecen. Pero parecen. Además de tener el prestigio prestado del socialismo rosarino, del que no aprendieron nada en estos años.



El socialismo entrerriano se ha caracterizado por estar pendientes de qué hace la UCR. Con la derechización del radicalismo, aliado a un partido minúsculo pero con desarrollo metropolitano y poder como el PRO, los socialistas quedaron a la deriva, sin poder articular siquiera una alianza con el GEN en 2015, el partido de Stolbizer, que en Entre Ríos se unió a Cambiemos.
Hoy el GEN está en crisis dentro de Cambiemos y es probable que vaya en una lista testimonial con los socialistas.
Pero tampoco supieron capitalizar la derechización del PJ desde el momento en que Scioli fue nominado candidato único a la presidencia y en Entre Ríos, tras el triunfo de Bordet y Macri, Fuertes se incorporó al gabinete y Bordet se alineó obediente con el macrismo, generando una crisis en los sectores que se reivindicaban o reivindican kirchneristas.
El kirchnerismo, a su vez, tenía las mismas dosis de progresismo que de antiliberalismo y esto abrió un espacio para un liberalismo progresista que tampoco supieron capitalizar.
Nada de esto supo capitalizar el socialismo. Ni siquiera lo intentó.
Así llegamos al 2017. Con la misma orfandad.



Para ilustrar esta orfandad, el territorio digital muestra su desapego:

La página oficial del partido socialista entrerriano, está caída

El blog del PS entrerriano registra su última entrada en el 2013, hace 4 años.

Las notas sobre el PS entrerriano en la página nacional, son 5 en total

No tiene redes sociales oficiales (probablemente, producto de la interna).


Llama la atención que  esto pase en las tierras de Américo Schwartzman, un militante socialista que es un verdadero cuadro y con habilidades periodísticas reconocidas por el partido a nivel nacional.



La crisis de la socialdemocracia, especialmente en su versión europea, es el punto de partida insoslayable.
El fracaso de la llamada "Tercera Vía"-una socialdemocracia con muchos postulados neoliberales tuvo su último encuentro de importancia en 1999 en Argentina, en un congreso de la Internacional Socialista presidido por Fernando De La Rúa y Carlos Chacho Álvarez, ambos candidatos a presidente y vice de la Alianza.
Esta crisis de carácter intelectual, el radicalismo la resolvió derechizánndose yendo en una alianza con el PR y el peronismo socialdemócrata, tanto dentro del PJ como lo que fue el Frepaso, virando hacia un chavismo a la Argentina, que fue el kirchnerismo. Una ideología nacional y popular o populista, según se prefiera.
Estos movimientos dejaron a la intemperie al socialismo entrerriano, que aún apuesta al viejo truco de juntar heridos en las internas partidarias de la UCR. Nunca le fue bien con este truco electoral. Solo les fue bien cuando se colgaron de alguna lista nacional y ofrecieron su personería jurídica en la provincia.

Anthony Giddens, exasesor de Tony Blair en Inglaterra, fue el creador de la Tercera Vía. La definía como:
“representa la renovación de la socialdemocracia en un mundo en que las ideas de la antigua izquierda han quedado obsoletas, mientras que las ideas de la nueva derecha son inadecuadas y contradictorias”

Bill Clinton, el propio Tony Blair, fernando Henrique Cardozo y Fernando De La Rúa, fueron exponentes de esta nueva izquierda, que se parecía tanto a la vieja derecha que cayó en el olvido.
Desde ese entonces, el liberalismo progresista en Argentina no tuvo más vuelo teórico.
Tributarios de esta otra orfandad, la intelectual, los socialistas esperan su próximo turno. Para pelearse por una banca de concejal.

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