Los riesgos de la unidad peronista

Pablo Mori-. Busti, Bordet y Urribarri juntos: ¿fórmula imbatible o una foto de lo "viejo" que puede cansar al electorado?


En el año 2003 una socia del estudio jurídico de un reconocido abogado comunista de Entre Ríos le acerca un publicista para que lo ayude en su flamante campaña electoral.
El primer consejo que le dio el publicista fue:
-Cambien de nombre. El Partido Comunista ya no va más.
El candidato casi se muere de la risa, creyendo que el publicista era un pobre tipo.
Finalmente, sacó menos del 1% como siempre.



Las personas informadas conocen las tesis de Durán Barba, que en el fondo son las tesis que sostienen los publicistas políticos desde hace décadas.
Los nuevos votantes son apáticos, individualistas, no aceptan jerarquías y miran cualidades estéticas de los candidatos más que partidos o ideologías.
No es la intención de esta nota defender esa tesis como algo positivo. Sí dar cuenta que esconde una verdad relativa.

Los valores posmodernos exaltan la juventud, como epifenómeno de "lo nuevo"; la originalidad, como contracara de lo aburrido y la simpleza, como una especie de sinceridad frente a la complejidad orgánica de las ideologías.
Es un ropaje del nuevo conservadurismo. Pero eso no significa que el rey esté desnudo.



Durante el año 2015 desde diversos sectores presionaron a Macri para que haga una alianza con Massa y así vencer al kirchnerismo, que con la figura de Scioli se corría hacia el centro.
Durán Barba decía que amontonar dirigentes no es sumar votos.
Las presiones se intensificaron después de las PASO.
Finalmente, fue la segunda vuelta quien hizo la tarea de unir lo que previamente no se había podido unir.
Las tesis de Durán Barba parecieron , a los ojos de todos los analistas políticos, correctas.

En Entre Ríos no hay segunda vuelta y las PASO no han funcionado como mecanismo de primera vuelta desde que se implementaron en el 2013 y 2015.
Los votos de los terceros en discordia no se fueron al segundo opositor, lo que permitió que triunfara el entonces Frente Para la Victoria en ambas elecciones cuando por ejemplo, en provincia de Buenos Aires, el FPV fue abatido en las dos elecciones.


El último triunfo provincial del FPV entrerriano fue con un margen tan estrecho que el electo gobernador Gustavo Bordet trató inmediatamente de acordar con el Frente Renovador. Eso le permitió tener una situación calma en las Cámaras de Senadores y Diputados y desembocar en la lista de unidad que se perfila en el peronismo.




El riesgo de esta jugada audaz no pasa tanto por el archivo de cada dirigente que hoy se une y ayer se mataban. Dudo que eso interese a los votantes.
El riesgo es que Cambiemos elija una figura joven, novedosa, con frescura, que recite el Manual del Candidato que ha elaborado el PRO: una derecha alegre, sin extremismos, políticamente correcta, abierta a temas de sexualidad y de género, pacifista, con vocación de diálogo.
Una María Eugenia Vidal, por ejemplo.


Por ahora, se desconocen los candidatos de Cambiemos así que es difícil sacar conjeturas.
Para el peronismo, lo mejor sería que los viejos caudillos radicales se impongan y metan sus candidatos.
La situación social deprimente, los conflictos sindicales y el cansancio del electorado tras cuatro gobernaciones justicialistas dejan el campo arado para que Cambiemos apueste a un clivaje de "lo nuevo vs lo viejo".
Ese es el principal riesgo que corre la unidad del peronismo hoy en Entre Ríos.

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