La pelea por el futuro

Osvaldo Quinteros. La política es una lucha de poder donde se disputa un intangible: el futuro.




La política es una lucha por imponer una visión de futuro al pueblo. Para lo cual, hay varias herramientas tácticas: rescatar un pasado conveniente, explicar el presente y hacer comparaciones con otras comarcas. Se pueden usar las tres tácticas a la vez. Combinarlas en distintas dosis o utilizar una u otra, según sea conveniente, en cada circunstancia y lugar.
La mayoría de los políticos con talentos son expertos en regular esta "venta de futuros", como si fueran activos financieros.
de alguna manera, lo son.


Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.
Woody Allen 
Analizar qué futuro propone un líder o un proyecto político, es la manera de entenderlo ideológicamente. Pero analizar cuánta gente cree esa promesa de futuro es lo que permite medir las correlaciones de fuerzas en la lucha por el poder, por otros relatos sobre el futuro.
Es lo que se denomina "entender el aire de la época" y asumir, con pragmatismo, cómo lograr las metas estratégicas de un proyecto político, cómo poner en prácticas las convicciones e ideologías, cediendo en el terreno táctico. Llegando incluso hasta la mentira.
Como hemos visto (y sufrido) tantas veces los argentinos.
Para que esta visión de futuro se imponga y sea mayoritaria, es necesaria la política, la lucha política que implica. Los resultados de esta lucha política nunca son estáticos ni para siempre, como sueñan los mesiánicos y autoritarios, ni tampoco tienen en todo momento la misma fortaleza o la misma debilidad.
Un ejemplo interesante son los organismos de DDHH, que en soledad plantearon durante más de treinta años una agenda política que hoy es aceptada como política de estado por todo el arco partidario mayoritario: los juicios, con las garantías constitucionales correspondientes, a los responsables del genocidio durante la última dictadura cívico militar que desapareció a 30.000 personas.


 Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.
Friedrich Nietzsche
Durante el kirchnerismo la palabra "relato" cayó en desgracia. Ahora suena peyorativa. Se ha llegado a afirmar como un valor del gobierno nacional la carencia de un relato. Grave error y además, absoluta falsedad.
Que no se pueda intuir o que no resulte creíble para muchos la idea de relato que plantean, por ejemplo, Bordet o Macri, no significa que no lo tengan o que no pueda intuirse y deconstruirlo.  Ni que sus simpatizantes no lo hayan incluso imaginado o "pensado" por sí mismos, proyectándolo a los líderes que ven con buena imagen.


 Los futuros no realizados son solo ramas del pasado: ramas secas.
Italo Calvino 

El caso de Bordet es el más interesante, dado que no tiene ningún relato a futuro trabajado de manera sistemática. Se limita a surfear el tiempo que le toca y nada más. Con lo cual, su idea de futuro es la que resulte de la decisión de otros actores que moldearán el futuro. Bordet, con su carencia de relato, se autoexcluye de liderar, por lo menos por ahora, el peronismo provincial hacia cualquier proyección nacional.
No es el único gobernador peronista que hace lo mismo.
Quizás como táctica para pasar desapercibidos hasta que la ola macrista, que arrasó en las elecciones, pase.

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