La historia secreta de los túneles en Paraná

Santiago Zorrilla.- ¿Quién fundó Paraná? ¿Cuándo? Y qué tiene que ver la polémica por los túneles secretos con el año de su fundación.



En principio, la historia oficial señala que cuando los habitantes de Santa Fe, se fueron estableciendo en esta orilla del río, pues encontraron mas seguridad para sus bienes y familias. Por esto Paraná no registra una fundación como era la acostumbrada por los colonizadores españoles.



Paraná se formó por la decisión de esta gente. A fines del siglo XVI levantaron una capilla que prestaba los servicios religiosos a los pocos pobladores de la “Baxada de la otra Banda del Paraná”. Este poblado siguió creciendo y las autoridades decidieron dotarlo de una iglesia, a instancias del gobernador de Buenos Aires, y así, el Cabildo Eclesiástico erigió la Parroquia del Pago de la Otra Banda del Paraná bajo la advocación de la Virgen del Rosario el 23 de octubre de 1730. Hasta que la Asamblea General Constituyente, en la sesión del 25 de junio de 1813, eleva al pueblo de la Baxada a la categoría de Villa, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. El Cabildo debería estar integrado por un Alcalde Ordinario, un Regidor Decano, que supla las ausencias y enfermedades del primero, un alguacil Mayor, un Regidor defensor de pobres, otro de menores y un Síndico personero de la Villa.
Fue designado como Alcalde, el vecino don Andrés Pazos, cuyo nombre es hoy el nombre de una importante calle de Paraná, que comienza en la propia municipalidad.



Entre los días 3 al 26 de setiembre del año 1730, permanecieron fijados en las principales esquinas del poblado, los bandos con la proclama que el nuevo funcionario dirigiera a sus vecinos al asumir su cargo. Sin embargo, el cabildo constituido duró muy poco debido al levantamiento militar de Eusebio Hereñú, dos días antes de la batalla del Espinillo en febrero de 1814, que depuso a las autoridades militares de la Villa y con ellas al Ayuntamiento recientemente formado.



Sin embargo, el investigador Miguel Angel Mernes, dedicó su vida a demostrar lo contrario. Es decir, a sostener que la historia fue al revés y que a partir de 1573 hasta 1660 aproximadamente, la ciudad de Santa Fe ocupó parte de la actual ciudad de Paraná.

Según Mernes hay varias obras jesuíticas que aún perduran que así lo indicarían. Parte de estas obras son los misteriosos túneles que atraviesan por varios lados a la ciudad de Paraná. Mernes le atribuye su construcción a los integrantes de la Compañía de Jesús, cuya historia quedó oculta en muchos casos luego de la expulsión de la Iglesia y de la pérdida de documentos.



Si se confirmara su teoría de que estos pasadizos eran de la orden religiosa entonces tendríamos que decir que Juan de Garay fundó Santa Fe donde hoy se levanta Paraná, ya que la historia oficial indica que los jesuitas estuvieron en Santa Fe y no en la otra orilla.

Mermes, que fue tratado mas de una vez por loco, sostenía que los únicos capaces de llevar adelante estas construcciones fueron los jesuitas ya que  ellos tenían el conocimiento de la técnica de la construcción en bóveda, arco o "medio punto romano", empleada en su erección; tenían la suficiente cantidad de indios idóneos para llevarlas a cabo; y además fueron ellos quienes, desde el siglo XVII hasta el siglo XVIII, aprovecharon todas las riquezas naturales existentes en las costas del río Paraná y del río Uruguay.
Sin embargo, y a pesar de que en su momento el Consejo Deliberante de Paraná aprobó una ordenanza para la exploración y la protección de esos túneles, jamás fueron investigados con total magnitud. Tal vez, eso de que la historia la escriben los que ganan se cumple a rajatablas en una ciudad donde las familias mas aristocráticas siguen detentando el poder y manejan el mercado inmobiliario, lo que lleva a que se oculte que cada vez que se realizan perforaciones a gran escala para construir edificios, se encuentren restos de extrañas construcciones abovedadas, similares a las detalladas por Mernes.
Y no se las proteja como corresponde: como monumentos históricos, huellas de un pasado paranaense que aún queda por develar.