¿Habrá sorpresas en el cuarto oscuro?

Ezequiel Bauman-. Las mesas de arena de los estrategas políticos pueden encontrarse con una sorpresa para octubre.



En los partidos políticos, o lo que queda de aquellas instituciones en algunos casos centenarias, se elucubran estrategias que a modo grueso podrían definirse en dos campos adversativos.

Por un lado, el oficialismo nacional hará hincapié en la corrupción y el despilfarro de la gestión anterior.
Por otro lado, la oposición hará bandera de la actual situación económica. En este punto, están los opositores que ya veían el deterioro económico desde hace varios años y que fue agravado por el actual gobierno nacional; y por otra parte quienes creen que las culpas de la mala situación económica se deben exclusivamente al actual gobierno nacional. Éste es uno de los puntos que fragmenta la oposición, lo cual por supuesto le conviene a Cambiemos.



Este panorama simplificado tiene su complejidad en Entre Ríos. Pongamos dos ejemplos. Uno es la situación de los docentes, que cobran menos que en provincia de Buenos Aires y cuyos gremios tuvieron un conflicto más duro e igual de prolongado que en Entre Ríos.
¿Cómo congeniar desde el oficialismo provincial el discurso contra el ajuste si acá en la provincia también se practica?
El otro ejemplo es la electricidad. Entre Ríos produce electricidad, la paga casi el triple que en Buenos Aires y sin embargo, ante cada tarifazo del gobierno nacional en Entre Ríos se replican los aumentos.
¿Cómo decir que el ingeniero Macri es insensible y el contador Bordet un referente de la Justicia Social?
Como vemos, las simplificaciones bajadas desde los laboratorios de marketing en Buenos Aires no son tan fáciles de aplicar en las realidades locales.



Fuera de estas contradicciones, propias de la política y especialmente de la política hecha en base a relatos muchas veces fantasiosos, siempre pueden aparecer cisnes negros.
Nassim Taleb, miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Nueva York, fue el creador de la Teoría de la aparición del Cisne Negro.
En síntesis, la Teoría de la aparición del Cisne Negro consiste en que aparezca un suceso o fenómeno impredecible, que no estaba en los cálculos o bien que sí estaba dentro de las probabilidades pero con un margen pequeño. Taleb pone un especial énfasis en cómo la psicología predispone a los actores sociales a creer que algo no puede ocurrir cuando en realidad, el margen de probabilidades de que ocurra es alto.

Por ejemplo, desde el exterior se conoció la noticia de que el Presidente de la Nación tenía cuentas bancarias sin declarar en paraísos financieros. La onda expansiva de la denuncia a escala global hizo renunciar a presidentes, ministros, legisladores. Acá, apenas si rompió el filtro de la blindada prensa oficialista. Un cisne negro de este tipo dejaría a Cambiemos sin el discurso anticorrupción en plena campaña electoral, lo que dinamitaría todas las estrategias y tendría un impacto mucho mayor que una nueva denuncia de corrupción del kirchnerismo, por ejemplo.

No se trata tan solo de cisnes negros. Hay algunos elementos de la realidad que hay que tener en cuenta. Por ejemplo, que Sergio Varisco acaba de declarar en una causa que tiene a 21 personas detenidas por narcotráfico, muchas de las cuales están ligadas al municipio de la capital entrerriana. El curso que tome esta causa es impredecible en cuanto a impacto electoral. Lo que es seguro es que la oposición peronista usará esta causa en la lucha política, tratando de endilgarle a Cambiemos ligazón con el narcotráfico, lo cual es una mochila dificultosa si se quiere poner la corrupción como eje central de la propuesta política.



Por otro lado, no es descabellado que para las fechas cercanas a la elección la gente sienta una mejora económica.
En buena medida porque se viene de una situación de estancamiento, con caída de todos los indicadores sociales y económicos. La recuperación, así sea leve, se notará inmediatamente.
La estrategia ortodoxa para bajar la inflación puede aún servir, aunque se sabe que a costa de ensanchar la desigualdad social y consolidar el tercio de pobreza de la sociedad. De acuerdo, pero esto no necesariamente le importa al votante de cambiemos, aunque suene cínica la afirmación.
Ya lo vimos en los años 90 cuando el peronismo festejaba la "apertura al mundo" y la convertibilidad, de la que luego renegaron. En aquel entonces, la misma gente que ahora siente que puede irle mejor con este gobierno, les iba efectivamente mejor. Esa recuperación, para esos sectores, puede llegar.
Y si llega, tendrá impacto electoral.



El respetado economista Miguel Bein, que fue funcionario de la Alianza y cercano luego al kirchnerismo,  sostuvo recientemente que "la recuperación está, es del 1% trimestral sobre una economía que el año pasado cayó mucho. En un país que tiene los indicadores que tiene, la verdad es que la impaciencia es el estado natural de los agentes económicos, de los que no llegan a fin de mes. Tenés que vivir con esa impaciencia. La economía se está recuperando despacio pero sin duda se está recuperando. Va a cerrar el año con un crecimiento de dos y medio, 2,7 o 2,8, que es una recuperación amarreta, que no entusiasma, pero no por eso se puede decir que la economía no se está recuperando",


No sería un cisne negro que baje un poco la inflación, que se reactive el consumo y que el desempleo crezca poco, lo suficiente para modelar la inflación un tiempo.
En ese caso, las estrategias de los candidatos y partidos tendrán que cambiar. Al ritmo volátil e impredecible en que en cuestión de días puede cambiar la opinión publica, que es la que vota.



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