"Hacerles decir a las palabras más de lo que éstas pueden decir"

Rolando Revagliatti-. Antonio Ramón Gutiérrez nació el 29 de mayo de 1951 en la ciudad de Santiago del Estero, capital de la provincia homónima, y reside en la ciudad de Salta, capital, igualmente, de la provincia homónima. Obtuvo su título de Psicólogo en 1982 por la Universidad Católica de Salta, donde además de desempeñarse como profesor en diversas cátedras ha sido Profesor Titular de la Cátedra de Psicolingüística, y es Profesor Emérito desde octubre de 2017. Es docente del Centro de Investigación y Docencia (CID) del Instituto Oscar Masotta dependiente de la Escuela de Orientación Lacaniana de Psicoanálisis. En esta materia es autor de “La precipitación de lo real” (2005), “Lingüística y teoría del significante en psicoanálisis” (2010), e integra el volumen “Soledades y parejas. Luces y sombras” (2017). Además de concedérsele en 2012 el Premio al Mérito Artístico por su trayectoria literaria, otorgado por el gobierno de la Provincia de Salta, recibió, entre otros, el Primer Pre…

El consenso neoliberal entrerriano

Ezequiel Bauman-. De qué se trata el Consenso Neoliberal Entrerriano.


A partir de esta nota de Joakito, experto en Literatura pero perspicaz a la hora de ver la realidad cotidiana, reflexionaba sobre la agenda económica de los partidos que se enfrentan en las elecciones entrerrianas.
Aunque es muy poco lo que se puede saber en torno a los programas económicos de los candidatos dado que el lenguaje del marketing y en algunos casos, no todos, hay cierta ignorancia en temas elementales de la economía, sí se pueden inferir algunas proposiciones.
Por ejemplo, que Cambiemos en Entre Ríos no adhiere, por lo menos en las numerosas intervenciones públicas incluso a favor de aspectos controvertidos del gobierno nacional, al ideario neoliberal que pregona la cúpula del PRO, aunque no ejercita en la práctica de manera abierta.
Un ejemplo muy concreto es el prolongado conflicto docente. Ni el PRO ni la UCR se pronunciaron por quitar derechos laborales de los trabajadores de la educación, como sí lo hace el Ministro de Educación de la Nación y candidato a Senador Nacional por provincia de Buenos Aires.



Desde ya que la gran coincidencia en términos económicos de todos los partidos políticos entrerrianos es que el banco de la provincia debe seguir privatizado. Esta concepción neoliberal no es cuestionada ni siquiera por los sectores de izquierda que acompañan al Justicialismo -los sectores K- ni a Cambiemos- el GEN y el Movimiento Social Entrerriano- ni a Martínez Garbino- el Partido Socialista, el Partido Comunista Revolucionario-.
Hay acuerdos también en que la provincia debe recibir fondos adeudados por Nación, aunque estos acuerdos en la práctica nunca fueron reclamados ni por Cambiemos ahora que son gobierno nacional ni por el peronismo cuando gobernaba el kirchnerismo.
Otro de los grandes acuerdos es favorecer a los empresarios rurales con impuestos ridículamente bajos.
Otro de los grandes acuerdos es gravar de manera injusta a los trabajadores entrerrianos.
Como todos los grandes acuerdos en cualquier parte del mundo, como toda política de estado a largo plazo, es algo que sencillamente no se discute. Se da por hecho. Ése es el tronco del Consenso Neoliberal en la versión entrerriana.



Hay también coincidencias en la privatización de los puertos, la baja calidad educativa que ofrece la UADER favoreciendo el esquema de universidades para ricos y universidades para pobres y en eximir de impuestos a los empresarios de la industria. A su vez, hay pleno acuerdo en la privatización de la obra pública aunque hay pequeñas disidencias en quiénes deben ser los adjudicatarios.
No son asuntos menores sino que conforman el eje central de cualquier programa de gobierno.
Una agenda típicamente de derecha en la variante neoliberal. Aunque con distintos discursos y justificaciones.
La pregunta es por qué sucede ésto.



Hay quienes en estas páginas -notoriamente, Lucas Carrasco de manera insistente- le otorgan a la corrupción y el financiamiento de las campañas electorales un lugar central al consenso neoliberal entrerriano. Visión que en parte, comparto. 
Osvaldo Quinteros ha insistido en la variable de los precios internacionales de los granos, es decir lo que se llama la Enfermedad Holandesa.
Ha habido otras posturas que giran más o menos en los mismos términos, poniendo énfasis en uno u otro aspecto. Incluso, en la cuestión del federalismo como problema estructural, en la educación y hasta en el rol de los medios de comunicación en el proceso.
En general, a mi criterio, son visiones correctas que enriquecen el debate.


El problema es que la dirigencia política, empresarial, cultural, no está viendo las cosas de la misma manera. No está viendo que existe un problema en este consenso neoliberal entrerriano.
Si no se ve este consenso neoliberal entrerriano, si no se diagnostica como problema, difícilmente la dirigencia pueda debatir en pos de una solución a mediano plazo. Ni a corto plazo tan siquiera.

No hay manera de ser optimista al respecto cuando el fragor de la coyuntura impide que la lucha política se encarrile en visiones estratégicas y objetivos razonables pero importantes.
Cuando estos objetivos no existen, cuando no hay metas claras y precisas, es imposible que se rompan los vacíos que permiten la prolongación constante de la decadencia de Entre Ríos con la salud colapsada, la infraestructura añeja, el crecimiento de la pobreza, la pérdida de puestos de trabajo, el perfil pastoril de la economía, el anuncio del pago de salarios como si fuera una gran hazaña gubernamental.



No está entre los objetivos reales y concretos la agenda de temas que le importan a la gente. Esa dolorosa realidad hay que asumirla cabalmente y sin anteojeras.
Incluso asumiendo el problema de fondo: los pueblos tienen la dirigencia que merecen.