El antifederalismo

Oscar Rivarola Salduna-. El federalismo fiscalista es el antifederalismo.



Pensar el federalismo desde la distribución de recursos de Nación a las provincias, es en realidad pensar el antifederalismo o federalismo invertido, dado que las provincias como marca la Constitución Nacional, son entidades preexistentes.

La cuestión fiscal, en términos simplificados, implica en el debate político, económico y jurídico argentino, la distribución de los recursos nacionales a las provincias como un lugar primordial. Incluso, desde la perspectiva del federalismo.
Pues esto constituye un error.
Es la base medular del antiferalismo.
Ya desde el vamos la discusión fiscal pone a las provincias en relación asimétrica con la Nación, siendo las provincias la parte débil de esta relación asimétrica.
A su vez, como las provincias no son ni deben ser un bloque homogéneo ni sus reclamos a la Nación debieran ser los mismos, la debilidad es aún mayor.
Esta doble debilidad nace de una injusticia histórica que arranca en 1853, pero las provincias argentinas y en especial Entre Ríos, tienen la culpa también. En la historia y en el hoy.




Las dirigencias provinciales no debieran mirar para otro lado ni victimizarse cuando se plantea el asunto del federalismo. Por el contrario, les corresponde tomar el toro por las astas.
A la ciudadanía a su vez le corresponde estar informada y correctamente educada en el uso de los términos de un debate sofisticado pero necesario si aspiramos a un país federal.


El término "provincia" proviene del Latín. De la unión de dos vocablos que se explican en el contexto del Imperio Romano (como veremos, el término "provincia" remite siempre al imperialismo, lo contrario que quiso expresarse en la Independencia Argentina cuando se constituyó en República adoptando el Sistema Representativo y Federal).
Los vocablos pro (que significa en Latín por) y el vocablo vincia (que significa en Latín victoria) se aplicaban a los territorios conquistados por el Imperio Romano una vez dominados y puesta en marcha la maquinaria burocrática del imperio sobre el territorio conquistado, que en aquel entonces ya acuñaba los términos que luego conoceríamos como "civilización versus barbarie".
El vocablo se usó en Italia y Francia durante un tiempo, hasta la Revolución Francesa.
La atrasada España lo siguió utilizando en las "Indias" (o sea, América) para sus territorios conquistados. Usualmente, el término Provincia, Intendente y Corregimiento así como el cargo de Gobernador, Intendente y Corregidor se aplicaban sin distinción para entidades conquistadas. unidades administrativas bajo la dominación de la Corona Española.
El propio término "provincia", como vemos, atenta conceptualmente contra la autonomía que dichos términos buscan representar bajo nuestro sistema federal.



Incluso el término "provincias" es un término antiguo y contraproducente, pues le quita entidad política y autonomía conceptual. Lo cual está claro de entender en un periódico denominado Noticias Entre Ríos que exalta y recuerda la República de Entre Ríos constantemente en sus elogiables notas históricas.

El federalismo argentino no en vano adopta la Constitución de los Estados Unidos de América como su modelo: pues sus estados provinciales eran y son preexistentes.
La inversión conceptual de este presupuesto teórico se realiza al volver a un esquema fiscalista como mero enfoque totalizante del federalismo, lo cual constituye además de un reduccionismo, una inversión de los términos, por lo tanto, de un antifederalismo.

La reversión conceptual implica hacerse cargo de la parte que les toca a las provincias en la pérdida de autonomía política, económica, social y cultural.
Incluso fiscal.
No es lo mismo sostener las banderas justas del federalismo reclamando lo que corresponde a la Nación desde un lugar de debilidad o negociando votos en el Congreso por políticas que afectarán a mediano plazo la autonomía provincial a cambio de mejoras en el corto plazo, que negociar con la Nación desde una sólida base tributaria provincial que le de margen a la provincia para incluso invertir los términos y las relaciones de fuerza entre Nación y Provincias, como correspondería en caso de un real federalismo.



A buen entendendedor, sobre palabras.

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