Dragún, el entrerriano que creó el teatro crítico

Joakito.- Osvaldo "Chacho" Dragún fue uno de los organizadores de Teatro Abierto, movimiento de resistencia cultural a la dictadura militar.


Este entrerriano nacido en San Salvador en 1929  se muda a Buenos Aires, donde desarrolló su actividad primero en el Teatro IFT  En este teatro se representaron por primera vez, desde 1930, y en idish, varias piezas de un autor prácticamente desconocido en Buenos Aires: Bertolt Brecht.

En el 55, realizó para ese teatro la adaptación de "Madre tierra", de Berruti. Un año después, ingresó en el teatro Fray Mocho, en donde estrenó, en 1956, "La peste viene de Melos".

"El Fray Mocho planteaba el teatro como una ideología. Pero mucho más que eso fue la ideología del espacio, de la libertad. En el teatro realista una puerta era una puerta. El Fray Mocho rompió con todo eso. Yo sentía que podía mirar al mundo sin tropezar con ninguna puerta, con ninguna ventana. Entrar o salir por cualquier parte. El Fray Mocho era la ideología de la libertad" 
sostuvo en declaraciones a la prensa en el estreno de unas de sus obras en el Teatro San Martín.
A mediados de la década del 50 en una época difícil para la dramaturgia Dragún obtuvo su consagración definitiva con una serie de obras de tono manifiestamente social. El argumento de estas piezas tenía una base histórica -La peste viene de Melos (1956), Tupac Amaru (1957)-, pero tratada de modo tal que sirviera como reflexión sobre la sociedad y los comportamientos individuales del presente.



En Historias Para Ser Contadas de 1956 se empieza a ver ya la construcción del llamado teatro social. En esta obra los personajes son seres comunes y humillados, que no siempre pueden cuestionarse el sentido de lo que hacen.

En las décadas del 60 y del 70 fue parte de diferentes experiencias autorales en la televisión.
De aquellos años quedan los teleteatros Historias de jóvenes, Personas y Uno entre nosotros, ciclo donde actuaban Ferrigno, Luis Brandoni e Ignacio Quirós, y que le valió un Martín Fierro como mejor autor.

Entre 1989 y 1995 dirigió la Escuela Internacional de Teatro de América Latina y el Caribe y en 1996 fue director del Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires.

En el polifacético marco del teatro independiente, se destacó por su asimilación del "efecto de distanciamiento" de Bertolt Brecht, dentro de un realismo socialista no carente de elementos poéticos.
Por estos años Dragún es premiado en 1962 con el Casa de las Américas por su obra Milagro en el mercado viejo. Premio que vuelve a obtener en 1966  por Heroica de Buenos Aires.


En el teatro de Dragún los personajes se construyen desde una concepción del mundo y su entorno social. Los personajes del teatro de Dragún son hombres sencillos, el empleado, el obrero, la señora que hace las compras, Esa forma de construir los personajes lo ubican como dramaturgo dentro de lo que el teorico Geor Lukacs llamó "realismo crítico". Esta construcción colectiva de los personajes queda grabada en un pasaje de "Hoy se comen al Flaco" donde el vendedor dice: "¡Óiganme! Tiene que importarles de mi(...) porque cuando yo muera va a faltarles un pedazo"

A finales de la década del 80, Dragún se instala en La Habana donde se pone al frente de la Escuela de Teatro Latinoamericana y del Caribe.



Los días de su muerte a finales de la década del 90 lo encontraron al frente del Teatro Nacional Cervantes, cargo que había asumido en 1996 a propuesta del entonces secretario de cultura Pacho ODonnell. Eran épocas de menemismo y su asunción fue muy criticada por pares suyos como Norman Briski o Eduardo "Tato" Pavlovsky.
"Acepté ser director de un teatro porque es uno de los espacios más libres que hay en el mundo. No acepté dirigir una fábrica o la Bolsa de Comercio.." 
comentó en su defensa Dragún en una entrevista al matutino Clarín.

Mas de 30 obras quedan para la historia del teatro con la muerte de este entrerriano pero fundamentalmente la herencia de un espíritu de lucha como su rasgo más distintivo.

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