¿Defender los intereses entrerrianos?

Martín Vázquez- ¿Qué se esconde detrás de la frase "defender los intereses de los entrerrianos" cuando se habla de legisladores nacionales?



La frase se pronuncia en el Justicialismo hacia afuera. Es la manera políticamente correcta de decir que los legisladores de ese partido no deben votar según el programa al que arribaron al cargo, sino según la conveniencia del jefe de turno del partido en la provincia, en este caso, Gustavo Bordet, el gobernador. Lo cual significa votar lo que quiera Rogelio Frigerio. A cambio de eventuales adelantos de coparticipación o de autorización para endeudarse en el exterior.

Los actuales diputados nacionales del entonces llamado Frente Para la Victoria, fueron electos bajo la bandera del desendeudamiento. El propio Bordet fue electo bajo esa bandera.
Es razonable la postura de Bordet y sus defensores: las condiciones cambiaron, hoy es Macri el Presidente y hay que pagar los salarios todos los meses. Pero la confusión deliberada entre intereses del gobernador (por elegir el camino que Macri le marca) con los intereses de los entrerrianos, obtura cualquier debate sobre caminos alternativos. Que los hay.
La frase "elegir candidatos (del peronismo) que representen los intereses de los entrerrianos" es un tiro por elevación a los diputados nacionales K de Entre Ríos. A los que el gobernador llamó "la estudiantina".

Llamarlo así a Julio Solanas, por ejemplo, es una desmesura. Pero también al resto de los diputados K, electos en la misma boleta por la que compitió Bordet, que fue kirchnerista hasta que cambió el gobierno. De hecho, declaró en el diario La Nación, el más macrista de todos los diarios, que "el kirchnerismo se terminó el 10 de diciembre". Aunque hace poco fue a un acto ultraK y dijo lo que todos querían escuchar.





El brusco giro de Bordet puede responder a las necesidades de su gestión, pero no es el único camino que puede tomar el endeudarse. Puede, por ejemplo, poner en funcionamiento el proyecto de reforma tributaria que se debatió y aprobó como ley durante la segunda gestión de Urribarri.
Ese era un proyecto progresista, que si fuera puesto en marcha, las cuentas provinciales dejarían de dar lástima y no volveríamos al suicida círculo vicioso del endeudamiento.

La confusión entre intereses personales del gobernador e intereses de la provincia toda, camufla el debate en torno a cómo deben comportarse los legisladores.
 Esta confusión no es gratuita ni azarosa. Es deliberada y responde a la interna del peronismo y a los intereses del macrismo, no de la Nación. Menos de Entre Ríos.

El federalismo se va a las gateras cada vez que se confunden los intereses de los entrerrianos con los intereses del gobernador de turno. Pero además, en las elecciones venideras se elegirán diputados nacionales, que representan a los partidos políticos, no a las provincias, como es el caso del Senado de la Nación.
Del mismo modo que los diputados provinciales de Entre Ríos representan a su partido y los senadores provinciales, a su departamento.
Entre Ríos no elige este año senadores nacionales, sino diputados.


Un veterano operador legislativo se sentó ayer a tomar una cerveza conmigo frente a la Cámara de Diputados de la Nación. Ha trabajado con varios legisladores de provincia de Buenos Aires y es un peronista ortodoxo, con cierta nostalgia por los ex Guardia de Hierro, que lo formaron intelectualmente durante su juventud.
Cuenta una historia que ilustra bien lo que quiero plasmar en esta nota.

Hace varios años, una provincia de la Patagonia, decidió formar un bloque que solo representara a esa provincia en la Cámara de Diputados de la Nación. Las elecciones fueron con el peronismo dividido y todos los diputados electos eran peronistas, de distintas tendencias que luego se unieron en la Cámara de Diputados de la Nación.
 Las elecciones habían dejado como saldo que solo el Justicialismo tenía representación partidaria de la provincia en la Cámara de Diputados de la Nación.
El bloque que formaron no llegó a trascender a la prensa porque duró un suspiro.
El entonces gobernador de esa provincia, llamó a los diputados que habían formado ese bloque aparte para representar solo a su provincia. A los gritos, les explicó:
"si arman ese bloque con 5 diputados, siempre van a tener en contra a 252 diputados, que saben que todos los proyectos que ustedes presenten, no les convienen a ellos". 
La Cámara de Diputados de la Nación tiene 257 miembros. Prima el criterio partidario, más que el criterio regional, como en el caso de la Cámara de Senadores de la Nación. Donde son menos y está claro qué buscan, qué necesitan, qué negocian y con quién. Por eso se suele decir que la Cámara de Senadores es más conservadora.
Como en cualquiera de los escenarios posibles, Cambiemos no alcanzará la mayoría en diputados ni senadores nacionales, así arrasase en la elección de octubre, busca que los gobernadores peronistas aliados pongan candidatos amigables, capaces de negociar leyes que Macri necesita a cambio de la gobernabilidad en la provincia de cada legislador, en este caso, Entre Ríos.

¿Se dan cuenta del riesgo que esto implica?
Dejar la gobernabilidad provincial en manos del macrismo no suena muy sensato, dado que las Cámaras Legislativas de la provincia han apoyado con lealtad al gobernador, de manera que su gobernabilidad no está en juego.
Dicho en criollo: Urribarri no se convirtió en el principal opositor a Bordet, como le hizo Busti desde el mismo lugar que hoy ocupa Urribarri: la presidencia de la Cámara de Diputados provinciales y la vicepresidencia del Partido Justicialista entrerriano.
 


Analizando la estrategia de Bordet de pegarse al gobierno nacional durante casi dos años, los resultados no han sido fructíferos hasta ahora. Los gremios estatales están de punta contra el gobierno, no hay obras públicas nuevas de trascendencia que se hayan empezado y Bordet aún no ha logrado convertirse en un líder partidario, teniendo en cuenta que la mayoría de los diputados nacionales por Entre Ríos de su partido no le responden.



Sí ha sido exitoso Bordet en el armado político: sumó a Busti, a varios diputados electos por el massismo y tiene excelente relación con el gobierno nacional y con los intendentes radicales, empezando por el más importante que es Sergio Varisco, de Paraná.
En las últimas semanas, ha matizado su discurso antiK -en una entrevista con Clarín (¡con Clarín!) y asistiendo al congreso del Frente Grande- y ha logrado que ningún sector de peso del Justicialismo lo enfrente en las PASO con posibilidades ciertas de desafiarlo.
En Buenos Aires es visto como un gobernador prolijo, moderado, aliado de la Casa Rosada y dentro del lote del "peronismo democrático".
Es un mérito político que sea visto así, porque así se lo propuso el gobernador. Cada paso que dio, fue en esa dirección, desalentando al kirchnerismo porteño que tenía cierta empatía por Urribarri desde la 125 y consideraba que Bordet sería un "gobernador del palo". Hoy están decepcionados.



Unificar bajo su ala a Busti y el Frente Grande y buscar su propio perfil sin enfrentarse a Urribarri, demuestra que el gobernador es un saltimbanqui ideológico pero eficaz en el armado político.
Si el frente peronista que Bordet construyó desde el primer día de gobierno (incorporando a Adrián Fuertes, ex candidato a gobernador del massismo) gana las elecciones de octubre, Bordet tendrá pavimentado el camino a la reelección. Ese pavimento es la única obra pública que le interesa.

En cambio, si pierde, su reelección estará en riesgo y el paciente armado político que tejió se rompería en mil pedazos. Especialmente al interior del peronismo.
Recordemos que el peronismo entrerriano ganó en 2013 con Urribarri poniéndose la campaña al hombro, Lauritto como candidato testimonial y una estudiantina sin votos en la lista de diputados. Ganó en plena debacle K, cuando Cristina Kirchner perdió en la provincia de Buenos Aires y en Santa Cruz y comenzó su declive político y electoral que derivó en la derrota del 2015.

Las elecciones en Corrientes, Chaco y La Rioja muestran que cuando el peronismo va unido, como en Chaco y La Rioja, gana. Aunque la elección de Corrientes matiza esta aseveración.
¿Entre Ríos seguirá la tendencia electoral de la ciudad de Corrientes o las de la provincia de La Rioja y Chaco?
Lo veremos pronto.

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