De libros, escritores, lectores y editoriales.

Joakito.-¿Como está clasificado el mercado editorial? Según la Cámara Argentina de Publicaciones se puede hablar de editoriales grandes (más de 100 títulos), medianas (que publican entre 20 y 99 títulos al año), pequeñas (que publican hasta 20 títulos al año) y emergentes (que en cinco años han publicado 20 títulos).

De acuerdo al siguiente cuadro se puede observar que en el mercado editorial argentino, las grandes editoriales representan solamente el 10% del mercado del libro, es decir, que Random House y Planeta, viven de solamente algunos autores o quizás de ventas de libros y autores importados (Sthephen King o Isabel Allende por nombrar solo algunos).

Pero no se trata solamente de editar un libro y tirarlo a recorrer el mercado sino también de como realizar el seguimiento del libro dentro de ese mercado. Tengamos en cuenta, que en Paraná para citar un caso, las librerías se cuentan con los dedos de una sola mano, y una de ellas. ubicada en la estratégica peatonal San Martín es parte de una cadena multinacional, que tiene en oferta mas de 80 mil títulos por año. ¿Quiere decir esto que los libros están desapareciendo? No, simplemente que el libro, al igual que otros objetos de consumo, se han filtrado en otros mercados. Por eso la importancia de las llamadas editoriales "independientes" porque la importancia de un libro y de la edición no pasan por el negocio ya que la oferta literaria y su necesidad no pasan solamente por ese lado.




Este boom del fenómeno editorial, llevó a que en las últimas ediciones de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (al igual que en el resto de las ferias del mundo) los stands de las editoriales mas pequeñas, emergentes o independientes, sean los mas visitados y los que en términos generales mas ventas han logrado, supieron que este fenómeno no fue acompañado por un boom de subsidios estatales sino más bien por un fenómeno vinculado a la era de las redes sociales.
Los libros y autores que están editoriales publican al quedar "aislados" de las grandes cadenas de comercialización, existen gracias a la difusión boca a boca (posteo a posteo sería mas apropiado) que los escritores emergentes manejan. De hecho, tengamos en cuenta, que Laiseca -por tirar un solo caso- es absolutamente desconocido por las nuevas generaciones de lectores,




Se me ocurre, que en estos tiempos donde es común las exigencias al EEstado, es necesario que entre todos los actores que componemos la cadena del libro (autor, editor, imprentero, librero y lector) exijamos y contribuyamos a la generación mas que de subsidios para el sector, de un Plan Nacional de Fomento a la Lectura, de esta manera, el libro podrá trascender, ya que los escritores (y también los editores) podemos sobrevivir sin subsidios estatales, lo que no podemos es vivir sin lectores.

Ahora bien, no se trata de una pelea de David contra Goliat (Elosísa Cartonera o Interzona, contra Planeta y Random House) ya que se trata de dos circuitos absolutamente distintos. En este sentido las editoriales emergentes, en función de la lectura y de los lectores es mucho más interesante que el de las grandes editoriales.
Hay que leer cosas nuevas y dejarse de joder con Cortázar. Y fijarnos que pese a la crisis económica existe un crecimiento de los escritores y editores independientes tanto en cantidad como en consumidores. Porque los lectores están, solo se trata de encontrarlos.

Otras de las batallas que se dan ademas por (¿o contra?) los lectores es la de la transición digital. El auge que se auguraba hace unos años se desinfló. Las ventas de e-book apenas superan el 10% en Estados Unidos y van en retroceso, donde el papel sigue reinando.
En la Argentina el libro digital apenas alcanza el 1% de los ejemplares vendidos.
La piratería y las costumbres todavía causan recelo a las editoriales grandes para profundizar la oferta digital, que por lo general está representada por ejemplares de valor apenas inferior a los físicos.

Selva Almada realizó hace unos días un posteo donde reclama que los escritores deben cobrar por su trabajo, lo cual en un principio está bien, Pero un escritor no debe reducirse a pensar en que su trabajo no esta siendo pago, o que no les pagan las charlas a donde va o las colaboraciones en periódicos, etc. Un escritor debe preocuparse en afrontar la batalla contra los espacios en blanco y contra la creencia de que una vida pródiga en anécdotas y experiencias radicales garantiza el fluir prodigioso de la escritura. La vocación de escribir, se funda en el deseo de que ese pedacito del mundo,, esa historia, ese beso no dado, quede registrado en palabras para preservarlo de la intemperie del olvido.

Y otra cosa en cuanto a el oficio de escribir, es que en términos generales uno escribe porque básicamente, no sabe hace otra cosa.

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