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Ezequiel Bauman- Meses atrás, el gobernador viajó con una nutrida comitiva a vender "productos" a Dubai, que acaba de quedar aislado por financiar el terrorismo.




El contador Gustavo Bordet no estaba en Entre Ríos a fines de febrero. Según informó acaloradamente, estaba junto a 12 empresarios, cuyos nombres el gobierno no quiso dar a conocer, "promocionando productos entrerrianos y manteniendo "reuniones con funcionarios de los Emiratos, con miembros de las Cámaras de Comercio de Dubai y de Abu Dhabi; y con los responsables de los Departamentos de Desarrollo Económico, Inversiones y Exportaciones de Dubai".




Una alianza de países acaban de cerrar el espacio aéreo y naval: se trata de más de una decena (hasta ahora) de naciones sunnitas que acusan a Dubaid de financiar al terrorismo, especialmente al autodenominado Estado Islámico.
La jugada es motorizada desde Estados Unidos en conjunto con Rusia, India y China (los principales destinos de las exportaciones entrerrianas) y su destino es incierto.

Queda claro que el gobernador Bordet, que aparentemente gusta mucho de los viajes al exterior pagados por el Estado pero cuyo rendimiento de cuentas queda opacado (probablemente, por llevar con él a algún legislador opositor), tiene una mirada mediocre sobre el mercado mundial.
Un mes antes de esta gira había estado en Estados Unidos mendigando un crédito a tasas astronómicas para salvar por algunos meses, hasta la llegada de las elecciones, las cuentas corrientes. Que apenas se limitan al pago de salarios por debajo de la inflación.

Se puede atribuir esta banalidad gubernamental a factores menores como las ansias de viajar gratis, el desconocimiento y la falta de cultura del elenco gubernamental o el error, en el marco de la búsqueda de mercados diversificados.
Como no hay resultados de estas giras, la tercera opción es sinceramente muy difícil de defender.


¿Se podía prever que sucedería esta jugada estratégica de cerrar el espacio naval -clausurando así las exportaciones, las cuales no se modificaron un ápice después del viaje del gobernador y su nutrida comitiva secreta-?
Por supuesto que sí.




Mientras Bordet se fotografiaba en EEUU con una pizarra que no decía nada, festejando la hipoteca de la Coparticpación Federal, el flamante presidente Donald Trump sacaba un decreto de veto migratorio a países que según él, incuban terorristas. La mayoría son países en guerra, divididos y con numerosos conflictos armados. Sin embargo, pagan una tasa de interés por su deuda menor a la del crédito conseguido por Bordet.
El asunto es que bastaba seguir lo que sucedía en Estados Unidos para prever la dirección que tomaría tal gobierno -y sus aliados en temas estratégicos, como el terrorismo: China, India y Rusia, los tres gigantes que combaten sus propias versiones de "terroristas" internos- y que no resultaría conveniente arriesgar aún más la fragil economía entrerriana en aventuras de final incierto, como las reuniones con los dictadores y "empresarios" de la extravagante monarquía de Dubaid.



No se puede negar que esta extravagante monarquía, que financia a grupos como Al Qeda, ha construido preciosos paisajes en medio del desierto, por lo cual es uno de los destinos turísticos preferidos por el 1% de la población mundial que posee la mitad de la riqueza de todo el planeta. Porque entre los atractivos turísticos de esta dictadura, está el hecho de que esconden a los pobres de la vista de los turistas. Los pobres, hundidos en la miseria y carne de cañón de diversas crueldades y maquinarias delictivas internacionales, son la mayoría de la población.
Debe ser agradable para el ex intendente de la segunda ciudad más pobre de la Argentina y actual gobernador de Entre Ríos.
Lo que sucede es que es un desacierto, una pérdida de tiempo y de dinero y una frivolidad inconcebible para un mandatario. Que no solo debe ser, sino también parecer.

Al volver de ese placentero viaje, el gobernador de Entre Ríos se encontró con que las clases no empezaban, las protestas gremiales de los estatales se multiplicaban y los constantes despidos y quiebras de empresas dejando a la gente en la calle, no tenía ningún eco en el gobierno provincial.
Con su propio Diario De Yrigoyen, desde la dictadura árabe, el gobernador había declarado:

“Es una gran oportunidad de mostrar al mundo y de vender y de que esto genere un ingreso de divisas, con la consiguiente generación de empleos que es también el objetivo que tenemos. Trabajamos interactuando el sector público con el privado, y no sólo con expresiones de buenos deseos, sino también con medidas efectivas. Entre Ríos es una provincia que tiene una promoción a la actividad industrial, ya que Ingresos Brutos está exento para la industria, y esto representa una transferencia de recursos al sector para que sea más competitivo en los mercados internacionales”

Las cosas finalmente resultaron de otro modo. Apenas pasados unos meses.
El gobierno provincial ha creado cargos políticos onerosos para supuestamente analizar la coyuntura internacional y prever este tipo de situaciones, que son sistemáticamente silenciadas por la prensa. Por constituir un verdadero papelón.



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