Alfredo Veiravé, el antipoeta

Santiago Zorrilla-.Alfredo Veiravé fue quizás uno de los poetas mas prósperos que dio Entre Ríos, sin embargo su obra puede ser considerada como parte de la anti poesía.













Nacido en la misma ciudad que Juanele, Manauta y Mastronardí, si bien Veiravé es de Gualeguay, vivió la mayoría de sus días en la provincia del Chaco. Desde allí llevo adelante su obra literaria, mas precisamente poética. y poniéndonos un poco mas fino podríamos decir que fue en nuestro país uno de los precursores  del movimiento denominado "antipoesía".





La antipoesía para los críticos literarios podría ser definida como una constante histórica en la poesía en español que aparece cada vez que un movimiento genera una tradición poética de rasgos marcados y perdurable. Veiravé es parte de esa generación de poetas que pensaban que la poesía se revalida solamente a partir del desarrollo de un yo poético y no en búsqueda de la originalidad, ya que pretender buscar la originalidad es una búsqueda hueca.
Fue creada por el poeta chileno Nicanor Parra.


El colegio era campeón de básquetbol y fútbol, por lo que a los atletas los consideraban héroes. A mí, Jorge Millas, Carlos Pedraza y Luis Oyarzún, que formábamos un grupo de intelectuales, nos llamaban los filósofos y, según los deportistas, filósofo era sinónimo de pelotudo. Se dio la clásica rivalidad entre espartanos y atenienses. Decidimos que teníamos que revertir esta situación y para ser aceptados se nos ocurrió hacer un tipo de literatura humorística, con muchos chistes y bromas, que era aceptada por ellos. Fue una transacción en la que el último hombre arrasaría con el súper hombre. Se produjo el choque entre pedantería y vulgaridad; nosotros éramos los pedantes, ellos los vulgares, y la síntesis dialéctica entre ambos, es la antipoesía.

                                                                                        Nicanor Parra





Mas allá de las definiciones de los críticos y estudiosos, Veiravé supo describirse a si mismo y a  lo que es hacer poesía, y así lo señala en el poema "Radar en la tormenta":

"Y alguna vez, no siempre, guiado por el radar 
el poema aterriza en la pista, a ciegas
                                          (entre relámpagos)
carretea bajo la lluvia, y al detener sus turbinas, 
                                                        descienden
de él, pasajeros aliviados de la muerte: las palabras."

Sobre Veiravé se conoce muy poco en nuestra provincia, quizás esto tenga que ver con el desarrollo y triunfo de otros poetas entrerrianos como Juanele o Mastronardi con quienes el propio Veiravé se había formado.
De todas maneras trascendiendo las fronteras de la provincia se pudo llegar a su obra a partir del reconocimiento que le hizo el escritor chaqueño, Mempo Giardinelli quien sostenía que Veiravé "no es el único escalador de ese cielo poético que hay en Argentina, pero posiblemente sea una de las voces más sonoras, profundas, acabadas, de la poesía de este fin de siglo.".

Es interesante rescatar desde palabras del propio Veiravé el significado de convivir en dos provincias:
“Mi vida fue en realidad la de dos mundos
 de uno me quedó otro idioma…
de éste, el que hablan mis hijos y mis nietos
palabras del guaraní, del quechua, del argentino”
Veiravé como poeta entrerriano,  pudo salirse del prototipo al que siempre se ven obligados a hablar los poetas provincianos: el río y la siesta. Supo adaptarse y adoptar los colores de Chaco para convertirse en "El" poeta de Chaco:
"Vivo en el Chaco en la ciudad de Resistencia y
                                                        conozco 
el quebracho, el algodonal y el viento norte 
en las siestas del verano 
sus templos sacramentales y las lluvias 
                                              interminables..." 

Volviendo a su obra, bien vale sostener que "La Máquina del Mundo" publicada en 1976 es material de estudio en muchísimas academia de letras de nuestro país, para señalar una forma de hacer poesía.
En vida publicó muchísimas obras destacándose  "El alba, el río y tu presencia" (1951); "Después del alba, el ángel" (1955); "El ángel y las redes" (1960), "Destrucciones y un jardín de la memoria" (1965); "Puntos luminosos" (1970); "El imperio milenario" (1973) y la citada "La Máquina del Mundo" donde expresaba su visión de las cosas como en este poema "También la poesía es desacuerdo con el  mundo"
Puede haber un cuervo
          en el subterráneo imperio de las sombras: 
sin comparaciones obligadas él rechaza la palabra
                                “conocimiento” 
como una prueba paciente de las fórmulas. 
No sé tampoco por qué insistimos en perseguirla
                                                con signos cuneiformes 
o si somos acaso perseguidos por ella como un mar de
                                                                      [adentro
en las despedidas de Odiseo
                                         o someternos. Al fin y al cabo 
no somos antenas de la raza (pararrayos celestes) sino 
     una poca cosa falsificadora 
     suave en los instrumentos 
corolarios innecesarios
    doctores de la vanidad personal
                   incompatibles con el mundo.


Mas allá de las provincias argentinas, Veiravé supo vincular su obra, su poética a unir los lenguajes de latinoaémerica, inscribiéndose en la década del setenta en una generación de poetas que rescataban otra identidad de "América" como lo fueron el nicaragüense Ernesto Cárdenal (sobre quien escribió el propio Veiravé) o el salvadoreño Roque Dalton.
Poco leído en los círculos literarios de su época, sus letras circulaban mas en ámbitos vinculados a la militancia política y social. Sin embargo este poeta de la generación del setenta que supo pelear contra la llamada generación del 40 incorporando una manera de escribir que incluía la prosa poética, la ironía, el ensayo dentro del poema escapándose a la métrica estándar de la tradición poética de la provincia que proponían los poetas del 40.

Veiravé fue inmediatamente reconocido por sus pares de la época, tal es así que en 1955 es reconocido con la Faja de Honor de la SADE y mas cerca de su muerte en 1986 fue incorporado en la Academia Argentina de Letras como miembro correspondiente.

Veiravé incluso va a romper con su propia tradición poética -y política, y a partir de "Puntos Luminosos" propondrá una poesía que no busca cambiar el mundo, sino el fijarse en las pequeñas cosas, en  las hormigas, en la lluvia y en todos los recovecos pequeños que pueda tener el jardín de un hogar y que la poesía pueda describir y bien lo expresa en el poema  "Mi casa es una parte del universo"

Los que la vieron dicen que la tierra 
es una esfera en el espacio, un planeta 
más bien pequeño
del tamaño del dedo pulgar de los astronautas. 
Yo no lo dudo porque he visto las fotografías 
y porque ahora estoy a casi medio planeta de mi casa. 
Lo mejor de todo esto es que en ese pulgar 
también mi casa es una parte del universo. 
Cómo no serlo si en el patio del fondo 
hay un filodendro de gigantes hojas y también gusanos bajo
           la tierra
aptos para la pesca, y ahora que me acuerdo 
el olor de los helechos contra la pared 
la cara de Delfina o Federico entre los árboles
y aquel canario que se nos voló de noche.

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