La pionera de la poesía entrerriana

Joakito.- Agustina Pastora Andrade González es la primer hija del diputado, poeta y periodista Olegario Andrade. Nació en Gualeguaychú en 1858.



Empieza a escribir desde muy pequeña y a los 12 años  publica su primera poesía en el diario El Telégrafo, dedicada a una compañera suya que había fallecido.

De estilo naturalista, a los 17 años publica un poema dedicado al pájaro boyero:

"¿Qué extrañas?
¿El sauce de frondas sonoras,
el claro arroyuelo de limpio cristal,
la tosca canoa que ataba el isleño,
con lazo de ibirá, del verde juncal?"

Ya de grande y siendo una gran admiradora de las poesías de su padre, Agustina redacta y colabora en  publicaciones literarias como “La ondina del Plata” y “El álbum del hogar”.
En 1878 sale a la luz su libro Lágrimas, el cual reunía sus mejores poesías, convirtiéndose en la primer poeta entrerriana en publicar un libro.

Si bien se casó con un militar que la llevó a vivir a Buenos Aires y a Santa Cruz, Agustina nunca dejó de pensar en estas tierras, al punto tal de escribir el poema
“¿Por qué estoy tan triste?” donde dice:
“Yo extraño el bosque, el río, la cuchilla,
de aquel retiro plácido,
donde creció la flor de mi existencia
exenta de cuidados”.
Habría que decir que además de ser la primera entrerriana poeta en publicar un libro Agustina fue una de las principales escritoras de la llamada generación del 80.
Escribió cotidianamente en el periódico que dirigía su padre, “La Tribuna”, y en ese ambiente se formó su estilo poético, influenciado claramente por los románticos como Víctor Hugo y posrománticos como el español Gustavo Adolfo Bécquer

Agustina además de la poesía vivía de la la traducción de literatura italiana y francesa.

En 1878 reunió sus versos en un volumen titulado “Lágrimas” y en 1879 publicó “Flor de un día”.

En 1891 profundamente angustiada por la separación de su marido que decide ponerle su apellido a una hija extra matrimonial, Agustina se suicida metiéndose un balazo en el pecho.
Ella tenía tan solo 32 años, a pesar de ello tuvo una basta trayectoria literaria y poética al igual que su padre.

Nuestras Almas

Dos suspiros que se juntan
en el camino del cielo,
porque brotan de dos pechos
que sienten el mismo anhelo;

Dos blancas perlas del alba
que en el cáliz de las flores
se buscan, para volverles 
sus perfumes y colores;

Dos azules nubecillas
que se unen allá en los cielo
para contemplar la luna
y envolverla entre sus velos;

Dos arpas que alegres riman
de amor iguales poemas,
y tristes, si una esta triste,
buscan siempre iguales temas;

Dos aves que a un tiempo cantan,
dos arroyos que murmuran,
!eso son nuestras dos almas,
que eterna dicha se auguran!


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