Vuelve la especulación con la soja

Ezequiel Bauman-. Subió el precio local de la soja mientras se hundía en Chicago por la crisis en Brasil.



El precio de la soja en el mercado de Rosario subió el 3% solamente en un día. Llegó a los $ 3.880/t llegando incluso a los $3.900/t como valor abierto, mientras que en Chicago, EEUU; donde se definen los precios internacionales de los granos para todo el mundo, el precio de la soja se hundió u$s 10. Muchos analistas calculan que el resultado de este hundimiento en EEUU se debe a la crisis política crónica de Brasil que se agravó con la difusión de un video donde el presidente interino Michel Temer pide coimas a empresarios. Temer quedó al borde de la destitución, tras haber asumido por el Juicio Político a la recientemente electa Dilma Roussef, que ostentaba índices de desaprobación tan bajos como los de Temer, luego de virar su posición hacia un modelo neoliberal de clásico ajuste. La difusión del video involucrando a Temer, llevó a la renuncia de varios ministros y una imputación judicial. Lo que llevó a una nueva minidevaluación en Brasil, que en última instancia, apreció en 2,5% el tipo de cambio argentino, lo cual explica la suba de los precios en el mercado local.



El precio local de la soja tocó su máximo desde marzo, cuando venía repuntando.
¿Significa ésto una tendencia sostenible de suba del precio de la soja?
No necesariamente.
En primer lugar, el volumen negociado localmente para estas fechas es muy bajo en relación a lo esperado o lo normal, lo cual indica la falta de confianza en el mercado financiero real de Argentina, que es el puerto de Rosario, en la política cambiaria del Banco Central: están esperando una devaluación y por ende, retienen la cosecha en silobolsas. Igual que sucedía durante el gobierno de la Dra Cristina Kirchner, aunque en aquellos años se achacaba al "populismo", nebuloso concepto que contradecía las aritméticas más elementales.
En suma, vuelve el clásico loby que se traduce en "malestar en el campo" por las expectativas de una suba del precio local de la soja y una devaluación, que incremente los ingresos en dólares. Por lo tanto, se retiene la cosecha.  Esto hace que no entren divisas genuinas al país, cuyo tipo de cambio, se aprecia igualmente por la bicicleta financiera que permite que los capitales golondrina hagan su agosto. Un ciclo que ya conocemos y que va aumentando la deuda externa, encareciendo su refinanciación y terminando en colpaso. La tormenta perfecta.
Aunque políticamente las principales espadas del loby financiero agropecuario se alineen aún con el gobierno macrista -se habla, por ejemplo, de la candidatura a diputado nacional por Entre Ríos del presidente de la Sociedad Rural- lo que manda es la expectativa de otra vez quedarse con una tajada de ganancia extraordinaria.



Claramente, el Banco Central ya falló en su meta de inflación del 17% anual -en el primer cuatrimestre, la inflación rondó el 9%- y en contener los aumentos salariales en esa meta. El caso testigo, la paritaria abierta con los docentes bonaerenses (donde fue reelecto Roberto Baradel de manera contundente a pesar de la demonización de la prensa oficialista) se sigue discutiendo por encima del 23% que ofrece la provincia.  Mientras recrudece la conflictividad gremial en las provincias. Como en el caso de Entre Ríos con los docentes, o Santa Cruz con los judiciales (y todo el resto de los trabajadores).
En este clima, nuevamente surgen voces "del campo", a través de sus tradicionales voceros, que piden baja de retenciones, devaluación y aumento de subsidios y créditos baratos para bajar los costos.




La batería de créditos subsidiados por parte del gobierno para que los grandes jugadores del mercado financiero que es hoy el campo, puedan financiar sus costos de producción, terminó siendo el tiro en el pie de la política monetaria férrea, cuya ortodoxia está haciendo ruido político al interior de la coalición oficialista.
Las herramientas para alargar el ciclo financiero de la soja son cada vez más y resultan más atractivas a los pooles sojeros, a lo que hay que agregarle la esperada (y deseada) devaluación.
El Banco Central, consciente hasta cierto punto de esta situación, salió a intervenir en el mercado y el tipo de cambio del dolar frente al peso subió 8% en una semana, pasando de $ 15,335 a 15,900.
Pero logró el efecto deseado. Aumentar las expectativas devaluatorias y de suba del precio de la soja, cuando en el mercado internacional está sucediendo lo contrario, los precios caen. Especialmente, por la devaluación del Real brasilero frente al dolar.



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