¿Importa que exista un Ministerio de Cultura?

Joakito-. Que desapareciera el Ministerio de Cultura en la provincia, fue un gran retroceso cultural.



Uno puede no estar de acuerdo, pero es indudable la función de cohesión social y su capacidad para proteger nuestro inmenso patrimonio creativo y vertebrarnos como provincia que tiene el hacer cultural.
La Cultura (el arte, la literatura, la música, el cine, la gastronomía...etc) es un reclamo que nos hace visibles y sobre el que podría depender buena parte de nuestra economía si la tomamos un poco mas en serio.
La existencia en nuestra provincia, mas allá de los manejos políticos que se hicieron de Ministerio de Cultura no tiene por qué suponer mayor gasto que transferir sus asuntos a una Secretaría de Estado, sobre todo si se organiza bien, con criterios de austeridad y eficiencia.

Fue un gran retroceso que desapareciera. Ningún gobierno debería ser tacaño con la educación y la cultura, ni siquiera en tiempos de crisis.

La falta de auto gestión por parte de la mayoría de nuestros artistas, llevó a que convirtiesen el hacer cultural en rehén político de sus ideas, lo que se tradujo en que varios militantes de la cultura, cobren de uno y del otro lado del mostrador, lo cual a primera vista no parece malo, pero si se tiene en cuenta que el reclamo solo se centró en pedir políticas culturales al municipio de la capital y poco o mejor dicho nada fue lo que se dijo sobre la desaparición de la cultura en términos ministeriales en la provincia, donde muchos de esos militantes culturales cobran su sueldo...
¿Esta mal que cobren en una ventanilla y reclamen en la que no le pagan? No, pero quedarse en silencio ante un gobierno que decidió eliminar el Ministerio de Cultura y Comunicación, es gravísimo ya que da a entender que la cultura no está entre las prioridades de los que nos gobiernan.




Fijémonos que a nivel nacional el gobierno que viene recortando puestos de trabajo en función de la modernización del Estado, no tocó ni un ápice del Ministerio de Cultura y eso que en la nómina de empleados resaltaban por su mayoría los apellidos Parodi y Vitalis.(ex Ministra y Vice Ministro de Cultura de la Nación respectivamente). Y que además creó el Ministerio de Comunicación.

Dejar sin Ministerio de Cultura a la provincia fue un enorme error, teniendo en cuenta que somos una provincia entre cuyas mayores riquezas están su patrimonio cultural y la capacidad de sus habitantes para crear cultura (de hecho así lo demuestran las innumerables fiestas locales con rango provincial y nacional que se multiplican a lo largo y a lo ancho de Entre Ríos y que hoy son dejadas a la deriva).
Al degradar la cultura a una simple Secretaría (dependiente directamente de la gobernación) solo se aportó a que no se pueda continuar con las  políticas orientadas al desarrollo de aquellas áreas que tienen especial importancia en relación con la calidad de vida de los ciudadanos como lo es la cultura en general y el arte en particular.
Tengamos en cuenta que la cultura juega un papel mucho más importante del que habitualmente se le atribuye, ya que las decisiones políticas, las iniciativas económicas y financieras y las reformas sociales, tienen muchas más posibilidades de avanzar con éxito si simultáneamente se tiene en cuenta la perspectiva cultural de un pueblo para atender las aspiraciones e inquietudes de su sociedad.
Soy partidario de la auto gestión cultural, pero a su vez creo en la necesidad de un Ministerio de Cultura en el ámbito de la provincia y haberlo sacado del organigrama fue un gran retroceso.
La existencia de un Ministerio de Cultura aporta a la construcción cultural autogestiva y a que se mantengan esos puentes, entre quien se comprometa a desbrozar el camino para que la relación entre el público y las empresas culturales sea mucho más estrecha.
Relegar la cultura entrerriana al rango menor de Secretaría de Estado es asumir formalmente que ocupa un lugar subalterno en las prioridades de gobierno. La ausencia en el gabinete de un Ministerio de Cultura significa que los intereses y necesidades de esta última no merecen estar presentes en el principal órgano político de la provincia cuando toman las principales medidas que nos afectarán a todos.
Lo cierto es que sin la existencia de un Ministerio de Cultura, ninguna institución pone sobre la mesa los problemas del colectivo cultural, ni ningún alto cargo recuerda en el gobierno que la cultura es la materia con la que se fabrica el tejido social de una provincia.
A la falta de un Ministerio de Cultura hay que sumarle  el creciente desinterés  entre lo que los politólogos llaman la "sociedad civil" y el mundo de la cultura: Hemos dejado de enorgullecernos de nuestros pintores, de nuestros novelistas, de nuestros cineastas. Sus éxitos se ignoran o se desprecian, y sólo entran en el debate cuando se trata de valorar las miserables ayudas oficiales que reciben.
Tiren el tema de la cultura en cualquier charla de café o de un bar la palabra cultura o hacedor cultural y vean cuánto tarda en surgir la palabra "subsidio", por lo que se hace necesario reconstruir esa relación, ya que no se trata solamente de una cuestión presupuestaria, ni de llorar sobre la leche derramada acerca de lo que no se hizo, sino fundamentalmente se trata de poder  tender puentes entre la sociedad y los hacedores culturales, y para eso es indispensable que lo haga un ministerio, es necesario que sea la macro política quien construya y mantenga esos puentes, quien se comprometa a su vez a eliminar los obstáculos en el camino para que la relación entre el público y las empresas culturales sea aún más estrecha. Y sobre todo, quien se esfuerce en recordar el peso industrial del sector: la cultura no solo apuntala nuestra identidad como sociedad y nos enriquece espiritualmente, es también un factor de crecimiento económico.

A su vez, la importancia de un Ministerio de Cultura radica en que muchas veces cualquier tema cultural es punta de lanza para otros debates, fundamentalmente el debate político. Durante la gestión anterior se criticó mucho la existencia del ministerio -sobre todo desde espacios que no respondían al peronismo- sin interrogarse a fondo, para quien debe ser un Ministerio de Cultura
¿Es para el sector cultural o es para el conjunto de los entrerrianos?