¿Por qué no crece la izquierda en Entre Ríos?

Pablo Mori-. Hipótesis -para debatir- de por qué la izquierda no tiene gran desarrollo provincial.




El peronismo en Entre Ríos, a excepción del gobierno de Cresto, siempre fue progresista dentro de los límites del propio peronismo nacional. Y del progresismo argentino.



Inaugurada la democracia, las Madres de Plaza de Mayo asisten en 1983 al acto de asunción del intendente de Concordia, Jorge Busti, cuya campaña electoral estuvo empañada por una "campaña sucia": la UCR, había pintado los principales paredones del centro concordiense con la leyenda:
" BUSTI MONTONERO"
Jorge Busti, luego tres veces gobernador, había sido detenido por la dictadura por su militancia en la JP de la "Tendencia". Nunca estuvo en los grupos armados del peronismo.
Preocupado, fue a verlo a Enrique Tomás Cresto, el exgobernador peronista depuesto por la dictadura en 1976. Le contó lo de la campaña sucia.
-¿Y qué dicen los paredones?- preguntó.
-Que soy Montonero-respondió el joven Busti.
-Ahh...jaja, preocupate por si dicen que sos puto, por esas boludeces ni te preocupés- respondió el exgobernador con el lenguaje -y la desfachatez peronista- y los valores de la época.

(La anécdota fue relatada en 2017 por el propio Busti a Lucas Carrasco y Joakito, de ahí la fuente)

Tengamos en cuenta, que en Salta, donde una fuerza de izquierda como el Partido Obrero, ocupa un lugar importante, se debe a que en esa provincia el peronismo siempre -incluso hasta el día de hoy- ha sido conservador, y la UCR estuvo boyando siempre entre el centro y el progresismo. El propio Perón comienza su proceso de "purga" con los laboristas antes de la campaña electoral de 1946 que lo lleva a la presidencia. Lo mismo en Tucumán y en general en todo el norte. Lo que explica, por ejemplo, en Jujuy, la emergencia y poder que tuvo Milagro Sala o el Perro Santillán, del Partido Comunista Revolucionario, de tendencia maoísta.
Esto diferencia al peronismo de Entre Ríos de otros lugares, incluso Santa Fe, que tuvo un ala progresista, con Obeid, pero también una fuerte ala derechista, con Reutemann. Lo mismo ocurre en Córdoba, aunque el ala progresista del peronismo en Córdoba nunca fue hegemónica porque en tiempos de la Renovación la representó...¡De La Sota! y en los tiempos actuales...¡Schiaretti!

Por otro lado, quizás  otro de los factores determinantes para que la izquierda no pueda hacer peso en la provincia de Entre Ríos, es la falta de gremios vinculados a la industria, aunque en este caso, hay que señalar la importancia que jugaron durante varios años los comunistas al frente de los frigoríficos, los ferroviarios y del sindicato de la carne. Con la caída paulatina del sector de la carne y el fin de los ferrocarriles, su influencia, hacia el resto del movimiento obrero de la provincia desapareció. Como antes había desaparecido la influencia de los anarquistas, cuyo desarrollo estaba vinculado a los gremios portuarios. El peronismo los incorporó a sus filas.

A su vez, y como es típico de la izquierda argentina, Entre Ríos. no tuvo nunca un movimiento estudiantil. fuerte y organizado. En principio, por el escaso desarrollo de la universidad pública en la provincia, pero incluso, cuando este desarrollo comenzó a darse sobre todo a partir de la creación de  la UADER: que es una universidad provincial. También tengamos en cuenta que Entre Ríos cuenta con un sistema de becas provincial que muchas veces termina operando como caja de resonancia y furgón del clientelismo político hacia el interior de la Universidad.

La UCR entrerriana nunca fue alfonsinista. Pero su último caudillo, Sergio Montiel, creó empresas estatales, fue un hombre culto y autoritario, un personaje complejo que supo tener siempre a sectores de la izquierda como aliados. La mayoría de los kirchneristas entrerrianos fueron antes aliados importantes de Montiel.
El peronismo, por su parte, se fogueó en el bustismo: ahí se formó Urribarri, Bordet y Orduna (que sí fue Montonero, aunque terminó como vicegobernador del neoliberal Mario Moine, el gobierno más derechista desde el retorno democrático).
Incluso los Cresto, difíciles de encasillar, acompañaron a Julio Solanas como opción kirchnerista enfrentando a Urribarri, que finalmente los venció y terminó poniéndolos a todos bajo su ala.



Lo mas parecido a un desarrollo territorial que tuvo la izquierda en la provincia, fue el llevado adelante durante décadas por el Partido Comunista. Los comunistas se hacían oír en los círculos intelectuales y académicos destacándose fuertemente las figuras de Juan L. Ortíz y de Emma Barrendeguy -aunque esta última se aleja del partido por diferencias en torno a la homosexualidad-. De todas maneras, y a excepción del caso de Juan Carbonell electo concejal en Concepción del Uruguay en 1983, el PC jamas tuvo influencia electoral en la provincia.
Incluso Juan L Ortíz y Emma Barrendeguy fueron más leídos y reconocidos en Bs As que en la provincia.



Otro de los factores que pueden servir para explicar porque la izquierda no crece en la provincia, puede darse en la amplia proyección que tuvo Entre Ríos respecto a la centro izquierda y el progresismo. Nuestra provincia fue una de las pocas en donde el Frente Grande -quizás el partido por excelencia si hablamos de progresismo- pudo construir candidaturas e incluso lograr ya no solo concejales en las ciudades mas importantes, sino una diputación provincial y nacional como fue el caso del ex dirigente comunista Federico Soñez.



El socialismo llegó a tener la intendencia de Victoria, por renuncia de la hija de Chacho Jaroslavsky cuando asumió la diputacicón nacional, pero como sus vecinos rosarinos, terminaron siendo menemistas y luego kirchneristas.
Han tenido diputados provinciales y nacionales, pero siempre pegados a boletas sábanas, sin anclaje real y vinculados principalmente a las entidades de empresarios agropecuarios. En una provincia que tuvo muchos minifundistas, por lo que las Ligas Agrarias, por ejemplo, no lograron desarrollarse, tampoco los movimientos campesinos - la principal locomotora agropecuaria de la provincia son las cooperativas- ni indígenas.
El ejemplo de Santa Fe, de un socialismo con gestión, vocación de poder y progresismo real, fue obturado en los hechos por el peronismo en Entre Ríos.


Sin sindicatos, sin movimiento estudiantil y sin gestión, la izquierda entrerriana siempre se aferró, además, a la dirigencia porteña, que le marcó el camino de alianzas y conductas políticas, sin tener un diagnóstico, una propuesta federal, un conjunto de ideas aplicables a Entre Ríos. Una provincia con mucho orgullo federal y recelo histórico con Buenos Aires.

Lo más cerca que estuvo la izquierda entrerriana del poder fue durante la gestión de Pedro Báez como Ministro de Cultura y Comunicación. De pronto, todo los relatos de la izquierda entrerriana -el artiguismo, la defensa de los derechos humanos, el latinoamericanismo, la cercanía con la cultura progresista uruguaya del Frente Amplio, etc- pasaron a ser la voz oficial. Fueron el poder.

Sea cual sea la suerte del kirchnerismo, esa experiencia de la izquierda entrerriana que acompañó a último momento, bajo el ala de Báez, quedó atada a esa suerte, la del kirchnerismo, dado que Báez siempre fue un peronista de izquierda, pero primero peronista.
De manera que el desarrollo de la izquierda, hoy y ahora, depende del vaivén que tome el peronismo. Lo cual no quiere decir que si el peronismo se derechiza, sus referentes del ala izquierda se vayan (como soñaba Chacho Álvarez con Busti en los noventa). Ni que si el peronismo continúa en su senda nacional y popular, no termine deglutiendo a la izquierda.