Política exterior: ¿Cambiemos?

Ezequiel Bauman-. No hay tantos cambios en la política exterior de Macri y Cristina.



El presidente Mauricio Macri publicó un curioso tuit que decía ¡Te amamos Obama! antes de la llegada del jefe de estado en retirada de la potencia del norte.
Macri militó por Hillary Clinton y cuando ganó Donad Trump, se abrazó a éste último, dejando trascender en la prensa que lo apoya internamente, que eran prácticamente amigos.
Al Papa Francisco le hizo todas las concesiones -incluso dinerarias- que pidió. La más importante, la declaración de la emergencia social. Lo cual fue de por sí una buena medida de gobierno, más allá de su correlato en la política exterior hacia el Estado Vaticano.
Con Venezuela, la relación volvió a ser igual luego de algunos encontronazos. El ingeniero Macri buscaba que la Dra Susana Malcorra, la canciller argentina, sea apoyada por Venezuela en su búsqueda de la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas. Tal jugada diplomática fue un fracaso pero la política exterior quedó igual.
A Israel, como en tiempos de la Dra Cristina Kirchner, se le siguen comprando aparatos militares que no tienen ninguna utilidad para Argentina y están en desuso en el propio Israel. A Estados Unidos, seguimos comprando radares viejos que nunca se instalan pero que sirven para que la DEA monitoree nuestras fronteras con la excusa del combate al narcotráfico.
La alianza con China es de mayor sometimiento aún que lo que los propios dirigentes de Cambiemos denunciaban -correctamente- en tiempos de Cristina.
La relación con Brasil sigue igual -o sea, depende de lo que suceda en Brasil, mientras del déficit comercial continúa sin cambios- y Argentina juega el mismo rol en el Mercosur que antes, fundamentalmente, paralizando el tratado de libre comercio con Europa hasta tanto se solucionen algunas cuestiones fitosanitarias de nuestras exportaciones primarias.
La única medida significativa -aunque completamente irrelevante- fue sacar el canal Rusia Today de la Televisión Digital Terrestre argentina, aunque luego también se dio marcha atrás con tal medida, tras la amenaza de Rusia de no comprar nuestros productos primarios. Aunque el comercio con Rusia sea marginal.
Hasta con Irán, el comercio entre ambos países sigue igual y la colaboración nuclear, monitoreada por la Agencia de la ONU que se ocupa de dicho tema, continúa. La causa de la AMIA y la embajada de Israel, sigue tan paralizada como siempre.
Un cambio sí puede anotarse en la cuestión de la relación con España, cuyo principal interés radica en los capitales invertidos durante la era del Dr Carlos Menem y las privatizaciones.
Hasta ahora, los asuntos de fondo siguen igual, incluida la política hacia Repsol (YPF no fue reprivatizada como denunciaba en su momento el kirchnerismo que haría el PRO si ganaba la elección).



Este breve repaso intenta demostrar que la política exterior argentina tiene su continuidad de acuerdo al mismo patrón de crecimiento: la venta de materias primas al exterior. En tanto que las variaciones que se suceden no tienen que ver con el sesgo ideológico del gobierno de turno, ya que estos cambios son lentos, sino con los vaivenes por los que atraviesa el mundo.
Un ejemplo claro de ésto es la crisis en Brasil y su impacto en la economía entrerriana: tal impacto no vendrá tanto por la relocalización de sus plantas -dado que no están ubicadas en nuestra provincia- ni por la disminución del turismo -ya que Entre Ríos recibe a turistas porteños y bonaerenses, principalmente- sino en la depreciación del tipo de cambio en relación al Real, lo que puede afectar al agro.


En declaraciones públicas, el gobierno argentino ha dejado trascender que busca "despolitizar" la política exterior, aunque los acuerdos firmados en EEUU y China, lo desmienten. Para la entrada de limones a EEUU, Macri se comprometió a luchar contra Corea del Norte, país que no tiene ningún conflicto con el nuestro. Si fuera por una cuestión de derechos humanos contra la dictadura comunista de Kim Jong-un, no se hubiera firmado un acuerdo con la dictadura comunista de China, por el cual se les entrega por contratación directa la construcción de represas en el sur a cambio de que sigan comprando nuestras materias primas. Acuerdo cuya legalidad antes cuestionaba Cambiemos.
Cambiemos cuestionó la legalidad de un acuerdo similar con China durante el gobierno de Cristina, al igual que cuestionaba que el acuerdo con la petrolera Chevron se haya mantenido en secreto. Aún se mantiene en secreto, a pesar de varios fallos judiciales que ordenan mostrarlo.


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