Pobreza y Pueblos Originarios

Joakito.- La pobreza es más profunda en los pueblos originarios.



Según datos del PNUD, la pobreza en Argentina, es más profunda en la población indígena, porque el 23,5% de los hogares con integrantes indígenas son pobres, en tanto el índice para los restantes es del 13,8%.
Las comunidades indígenas no tienen las mismas oportunidades de empleo y acceso a los servicios públicos, la protección de la salud, la cultura y la administración de justicia que otros grupos sociales. Este patrón se observa tanto en países desarrollados como no desarrollados -incluso cuando los pueblos indígenas son la mayoría de población nacional- y ha sido históricamente construido por factores políticos, económicos, sociales, militares y ambientales, que articularon experiencias cualitativas y cuantitativas de privación material, jurídica y simbólica, y de reproducción de relaciones de desventaja.



El control del territorio ha sido medular en la construcción histórica de cualquier forma del Estado conocida y generalmente se ejerció expropiando los derechos históricos de los habitantes originarios. La cuestión de la autodeterminación emerge entonces como un aspecto central para entender el desafío socioeconómico de la reducción de la pobreza en los pueblos originarios.
Los pueblos originarios no sólo son víctimas de dispositivos tradicionales y modernos de explotación y opresión. Su deplorable condición se agrava cuando además se le suma el empeño de sociedades fuertemente racistas en negar la existencia del indígena, en “folklorizarlo”, convirtiéndolo
en un elemento exótico, deshumanizado, parte del paisaje rural que se mimetiza en la exuberancia de la flora y la fauna latinoamericana.



 Debemos a José Carlos Mariátegui, teórico marxista peruano, el haber llamado la atención en la década del veinte sobre esta inadmisible incomprensión de la problemática indígena en el campo de la izquierda. Ya antes José Martí había advertido sobre las graves consecuencias de la negación de la problemática de nuestros pueblos originarios para la emancipación de lo que él con acierto denominara “Nuestra América”.
En nuestro país, la gran propiedad terrateniente en la pampa húmeda se constituyó aniquilando a los pueblos aborígenes existentes: el operativo recibió el benigno nombre de “Conquista del Desierto” bajo el supuesto de que nadie habitaba allí, de que aquello era un desierto que estaba esperando ansiosamente la llegada de los “civilizadores”.



La forma de ver, analizar y abordar la cuestión de los pueblos originarios cambió abruptamente a partir de la década del 90 cuando surge en Chiapas, México, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y esa frase mítica del Sub Comandante Marcos  “tuvimos que ocultar nuestros rostros para que finalmente nos pudieran ver".
En  Argentina existen varias leyes que protegen los derechos de los pueblos originarios como el artículo 75 inciso 17 de la constitución y el convenio internacional 169 de la OIT y las diferentes leyes provinciales, aunque éstas no se cumplen en su totalidad, solo se trabaja en aparentar que se cumplen. Sin embargo, las desigualdades siguen instaladas. por ejemplo cuando se le entregan tierras sin proyectos productivos, autosustentables y sin el acompañamiento técnico y mantenimiento de estos proyectos, pues muchos proyectos terminan siendo estructuras ficticias que figuran en los registros, pero que en la realidad solo son estructuras abandonadas y que nunca lograron activarse por falta de financiamiento y a veces con vaciadas de todo el equipamiento otorgado. Todo esto hace que el originario tiene títulos pero sigue sujeto a las manipulaciones políticas y económicas de terceros y del Estado que mantiene el dominio de las tierras con título comunitario indígena. Pues compra al indígena a 300 pesos un desmonte que llena un camión de 35 toneladas, camión que es vendida la carga en la Capital a un promedio de 50.000 pesos argentinos.

Otras de las aristas que muestran que lo que se dice lindo en el papel no se cumple en la realidad es la aparición en la mayoría de la comunidades originarias de enfermedades como la desnutrición, la mal nutrición, el Mal de Chagas, la tuberculosis, el glaucoma, la parasitosis, la glucelosis, todas estas enfermedades vinculadas a  la pobreza.
Todas las necesidades vinculadas a la pobreza que sufren los pueblos originarios no hacen mas que  generar un padrón electoral cautivo y condicionado de manera permanente y constante, lo que determina una situación de muchas promesas que no se cumplen y una red de punteros políticos criollos e indígenas, que manejan y manipulan las necesidades con el único interés de lograr réditos políticos y económicos personales, manteniendo una situación de necesidad constante y para perpetuarse en el poder.
El año pasado estuvo en nuestro país el relator especial de la ONU sobre Racismo, Discriminación Racial y Xenofobia, Mutuma Ruteere, donde sostuvo que "como sucede también en otras partes del mundo, he encontrado prácticas discriminatorias que a menudo afectan a los pobres y a los más vulnerables que pertenecen a grupos minoritarios, incluidos los pueblos originarios, los afroargentinos, y las comunidades de migrantes" Y agregaba que en su observación pudo notar como las comunidades eran privadas de su derecho a acceder a agua potable, vivienda digna, una atención sanitaria de calidad, oportunidades de empleo y una educación adecuada.
Según datos recogidos durante 2004 y 2005 en la Encuesta de Pueblos Indígenas, complementaria al Censo 2001, a cargo del Instituto Nacional de Estadística y Censo,entre las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Santa Fe, hay 418 personas descendientes de la etnia Ava Guaraní, también entre estas jurisdicciones, se registraron 2.372 habitantes con ascendencia Guaraní. Además, sólo en el territorio entrerriano hay 676 habitantes descendientes del pueblo Charrúa.
Estos pueblos están reconocidos por la Constitución Provincial entrerriana reformada en el 2008 que en el artículo 33 reconoce la preexistencia étnica y cultural de sus pueblos originarios. Además, “asegura el respeto a su identidad, la recuperación y conservación de su patrimonio y herencia cultural, la personería de sus comunidades y la propiedad comunitaria inmediata de la tierra que tradicionalmente ocupan. La ley dispondrá la entrega de otras, aptas y suficientes para su desarrollo humano, que serán adjudicadas como reparación histórica en forma gratuita. Serán, indivisibles e intransferibles a terceros”.  Ademas reconoce su derecho “a una educación bilingüe e intercultural, a sus conocimientos ancestrales y producciones culturales, a participar en la protección, preservación y recuperación de los recursos naturales vinculados a su entorno y subsistencia, a su elevación socio-económica con planes adecuados y al efectivo respeto por sus tradiciones, creencias y formas de vida”. Sin embargo, debido a las condiciones en que viven muchas de estas comunidades sobre todo en el norte provincial. estamos hablando, que al igual de varios artículos de nuestra constitución, el artículo 33 es letra muerta.

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