La presentación de Bittel

Gonzalo García Garro-. Es oportuno hoy también recordar a Deolindo Felipe Bittel, un representante o dirigente afín a un sector del peronismo que reiteradamente sufre ataques, muchas veces injustos, especialmente de los sectores de la izquierda gorila, en relación a los hechos acaecidos en aquellos días de dictadura militar.

Pobreza y políticas sociales




Joakito-.Una mirada más seria a las políticas asistenciales y cómo contribuyen a erradicar o no la pobreza.

¿Que es la política social?
Se puede definir como el conjunto de directrices, orientaciones, criterios y lineamientos conducentes a la preservación y elevación del bienestar social, procurando que los beneficios del desarrollo alcance a todas las capas de la sociedad con la mayor equidad. Las políticas sociales se diferencian -aunque muchas veces se confunden- de las políticas públicas, estas últimas son acciones de gobierno con objetivos de interés público, que surgen de decisiones sustentadas en un proceso de diagnóstico y análisis de factibilidad.

A grandes rasgos podemos decir que existen en el mundo dos versiones clásicas de la misma. Por un lado, la llamada Sozialpolitik germana que surgió como un medio de regular la economía desde el Estado y relacionada muy estrechamente al mundo del derecho del trabajo y las relaciones laborales. Este tipo de política social nació a principios del siglo XX.
Por el otro y a posteriori de la II Guerra Mundial tenemos la política social anglosajona, conocida popularmente como Welfare State, o Estado de Bienestar, que pensaba en un Estado Social que cuide a sus ciudadanos desde el nacimiento hasta la muerte, mas allá del mercado laboral.
Básicamente este tipo de política social creada por William Beveridge establecía que todo ciudadano en edad laboral debía pagar una serie de tasas sociales semanales, con el objetivo de poder establecer una serie de prestaciones en caso de enfermedad, desempleo, jubilación y otras. Beveridge sostenía que ese sistema permitiría asegurar un nivel de vida mínimo por debajo del cual nadie debía caer. Para convencer a los conservadores escépticos, Beveridge explicaba que la asunción por parte del Estado de los gastos de enfermedad y de las pensiones de jubilación permitiría a la industria nacional beneficiarse del aumento de la productividad, y como consecuencia, de la competitividad.

La diferencia entre ambos modelos de política social radica básicamente en que el Estado de Bienestar actúa en función de la ideología dominante del partido político gobernante mientras que la Sozialpolitik germana se limita a la intervención en el mercado de trabajo.
Las políticas sociales no tienen métodos, conceptos y teorías específicas propias sino mas bien se puede sostener que son un campo multidisciplinar, por lo tanto no pueden ser abordadas desde un solo punto de vista, ya sea económico, sociológico, psicológico o histórico.

G. Esping-Andersen en un libro considerado clásico para quienes se dedican a las políticas sociales llamado "Los tres mundos del capitalismo de Bienestar"(1990) diferencia tres grandes regímenes de bienestar: el socialdemócrata, propio de los países escandinavos, el corporativo conservador (México, por ejemplo), y el corporativo liberal que es el que llevan adelante los países anglosajones.
En nuestro país pueden clasificarse tranquilamente dentro de cualquiera de estos tres regímenes, ya que a partir de mediados del siglo XX nace el peronismo: conservador, liberal y socialdemócrata a la vez. Peronismo, bah.



En la Argentina las políticas sociales fueron llevadas adelante hasta 1947 por la Sociedad de Beneficencia creada por Bernardino Rivadavia siendo un hecho progresista para la época, al quitarle la potestad de estas funciones (cuidados de los enfermos, sepelio de los muertos, etc) a la Iglesia Católica. A su vez es necesario señalar que las acciones de la Sociedad de Beneficencia estaban dirigidas claramente a los llamados “pobres, míseros o proletarios”. De ese modo inorgánico e indirecto, el Estado se hacía cargo de los pobres y los marginales.
Años mas tarde, a partir de 1870 aproximadamente, estas políticas sociales estuvieron fuertemente influidas por los llamados médicos higienistas, Estos eran médicos de renombre como Ramos Mejía que junto a un grupo relativamente pequeño de profesionales tuvieron una fuerte participación en la construcción ideológica de la política asistencial, arma científica de las élites en el poder. Este grupo le otorgó un estilo y un rol técnico a la política asistencial transformando a la medicina en una herramienta que contuviera a los poderes “perniciosos” de esas muchedumbres pordioseras, hambrientas y potencialmente peligrosas. A partir de estas ideas, las disciplinas médicas se concibieron así para garantizar el poder del Estado, controlando el cuerpo y la mente de los individuos, en particular en las ciudades, en las cuales, según estas doctrinas, los individuos estaban más expuestos a las “patologías sociales”. Es la época de los positivistas y del "petiso orejudo" como ejemplo a erradicar.



Con  la llegada de los inmigrantes se constituyen en el país las mutuales y las organizaciones de socorro mutuo, dándole una nueva perspectiva a las políticas sociales: la participación de los afectados en el diseño de las mismas.
Recién con Perón en el gobierno y a instancias del Coronel Domingo Mercante que gobernaba la provincia de Buenos Aires, se diseñó una política asistencial moderna dirigida a los pobres como parte de una política global.
Es el Estado y no las damas de caridad el instrumento necesario para llegar a todos. Las ideas de Mercante sirvieron para que Evita comenzara a delinear su lugar en la política asistencial. Sin el instrumento de la Sociedad de Beneficencia y dando sus primeros pasos el plan sanitario del ministro de Salud Ramón Carrillo, que en la práctica implicaba la socialización de la medicina, Evita comenzó sus primeros movimientos en la política social.
El 8 de julio de 1948, a partir del decreto del Poder Ejecutivo Nº 20.546, se creó la Fundación Ayuda Social María Eva Duarte de Perón, otorgándole personería jurídica. En 1950 pasó a denominarse Fundación Eva Perón, nombre con el que se conoció y pasó a ser emblemática tanto de la figura de la esposa del presidente como del significado simbólico para los pobres.  Presiones al sector industrial para que colaborara y, finalmente, descuentos obligatorios a los trabajadores constituyeron las fuentes económicas principales, sin descartar donaciones de diverso tipo o aportes de las provincias o municipios más ricos. La mayor actividad de la fundación se realizó entre 1948 y 1952, año en que murió Evita. Es así que se puede sostener que fue durante el peronismo cuando el Estado de Bienestar tuvo su máximo apogeo.



En Entre Ríos, al día de hoy quedan correlatos de esas primeras políticas sociales impulsadas por el peronismo que se manifiesta en el llamad Fondo de Integración de Asistencia Social (LEY 4035)
que es un fondo de asistencia social destinado a la ancianidad, a la madre y a la invalidez, que se forma con el aporte patronal y el aporte personal de los empleados, obreros y demás personas que trabajan en relación de dependencia en el ámbito privado y público, nacional, provincial y municipal, determinado sobre el monto mensual devengado en concepto de remuneraciones. Este ley fue creada durante el gobierno de Hector Domingo Maya, siendo la ley 4035 junto a la creación de un Instituto de viviendas provincial (actual IAPV) políticas sociales absolutamente modernas para la época. Si bien la ley 4035 no es estudiada como una política social sino como un tributo, cabe sostener que crear desde el Estado un fondo que garantice niveles mínimos de subsistencia se acerca en demasía a los planteos del welfare state.

¿Donde va a parar el dinero que los entrerrianos aportan mes a mes para los que menos tienen? Eso es otro debate. La manera en que los gobiernos se comportan ante los fondos públicos y como muchas veces utilizan el dinero indiscriminadamente y sin dar ningún tipo de explicación. Es tal vez un buen punto para que el llamado Consejo de Políticas Sociales integrado por el Estado provincial en sus tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial; representantes de organizaciones sociales; de asociaciones sindicales y trabajadores; empresarios; Universidades; y organizaciones confesionales se ponga a debatir y tal vez pueda plasmar ese debate en una nueva política social, mas moderna y que no sea solamente de carácter monetaria.