Olegario Andrade, el poeta federal

Santiago Zorrilla.-Hijo de un juez santafesino y de una entrerriana, este poeta, periodista y político muy vinculado a Entre Ríos es de origen brasilero.



Sus padres vuelven con él  y sus dos hermanos a la provincia y se instalan en la ciudad de Gualeguaychú. Su vida esta marcada por la tragedia y por las responsabilidades que ésta trae: al fallecer sus padres tuvo que hacerse cargo de sus hermanos.


Este poeta entrerriano se formó en el mítico Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, donde se acercó a la política debido al renombre de sus compañeros:  Onésimo Leguizamón, Julio Argentino Roca, Victorino de la Plaza, Benjamín Basualdo y Eduardo Wilde quienes luego se destacaron en la política nacional.
Olegario Andrade fue quizás uno de los primeros críticos a la política centralista, tal vez por eso renuncia a la beca que le ofrece Urquiza para irse a Europa y estudiar junto a Alberdi -ministro de la Confederación- y formar años mas tarde en 1964 su propio periódico donde lanzaría con su
pluma durísimas críticas contra la Guerra del Paraguay.
Desde El Porvenir se convierte en una referencia literaria y política para los habitantes del interior de la Argentina, hecho que decide a Bartolome Mitre clausurar el diario, luego de que el folletín Las dos políticas: consideraciones de la actualidad, muy crítico a la política centralista y unitaria de Buenos Aires tomara una relevancia importante.

En ese ensayo Andrade sostenía que “Buenos Aires se erigió a partir de 1810 en Metrópoli territorial, reemplazando a España, como lo sostiene Alberdi, monopolizando en nombre de la República, el comercio, la navegación y el gobierno general del país. En cambio, el caudillaje representa a la resistencia de los pueblos a ese ascendiente usurpado, a la codicia sórdida de la política centralista de Buenos Aires... el reclamo de las provincias destituidas de un gobierno propio, privadas de sus rentas, de su comercio y de sus vías fluviales de navegación".

Denuncia a su vez que "ese partido localista y porteño (...), ese partido que dio el golpe del 11 de septiembre lo hizo para enfrentar la política del General Urquiza que devolvió a las provincias el gobierno y la renta que usufructuaba indebidamente Buenos Aires".

Tras la clausura de El Porvenir se muda a Buenos Aires y trabaja en el periódico La América, apoyando abiertamente la candidatura presidencial de Urquiza. Después va a dirigir el periódico La Tribuna Nacional, hasta que en 1878 es electo diputado nacional y reelecto tres años mas tarde.




Andrade no es conocido solamente por sus versos sino también por su descendencia sanguínea. Su hija Agustina Pastora Andrade es considerada -aunque negada por la influencia de la historiografía de izquierda- una de las primeras poetas entrerrianas.

Si bien Andrade estuvo mas de 25 años escribiendo para la prensa diaria, y siempre con la fuerza del pensamiento y la imaginación, que distinguen todos sus trabajos, jamás abandonó la poesía, de hecho su composición La Libertad y La América, que se inspira la guerra entre España y las Repúblicas del Pacífico, es un fantástico poema donde conjuga la lírica y el periodismo.
A su vez en su obra Nido de Condores, homenajea a los patriotas de latinoamérica y también a Urquiza.

Vivió en carne propia las batallas libradas por el vecino país Uruguay contra el Brasil y supo plasmarlo en sus poemas.
Sombra de Paysandú ¡Sombra gigante
Que velas los despojos de la gloria
Urna de las reliquias del martirio,
Espectro vengador!
Sombra de Paysandú, lecho de muerte
Donde la libertad cayó violada,
Altar de los supremos sacrificios
Santuario del valor
Paysandú! epitafio sacrosanto
Escrito con la sangre de los libres!
Altar de los supremos sacrificios,
A tus cenizas, ¡paz!.

Por iniciativa de Olegario Andrade se crea en nuestra provincia, en el sur entrerriano, la primer biblioteca popular. Se trata de la Biblioteca Popular Sarmiento, siendo la primera fundada en Gualeguaychú y también la primera en Entre Ríos,y la tercera biblioteca creada en el país antes de la Ley N ° 419 del 23 de septiembre de 1870.


Falleció en Buenos Aires el 30 de octubre de 1882, a causa de un ataque cerebral.  Su sepelio fue una muestra del reconocimiento general a su obra.  Habló el presidente de ese momento, Julio A. Roca, y recitaron sus composiciones poéticas personalidades del mundo de las letras.

Tras la muerte de Andrade y por iniciativa de la Cámara de Diputados de la Nación, sus poesías fueron compiladas bajo el título de “Las Obras Poéticas de Olegario Víctor Andrade”.  El libro apareció por primera vez en 1887. 
Su poema “Al General Ángel Peñaloza” fue negado en casi todos los textos escolares y de la academia 
¡Mártir del pueblo! tu gigante talla
Más grande y majestuosa se levanta
Que entre el solemne horror de la batalla,
Cuando de fierro la sangrienta valla
Servía de pedestal para tu planta.
¡Mártir del pueblo! víctima expiatoria
Inmolada en el ara de una idea,
te has dormido en los brazos de la historia
Con la inmortal diadema de la gloria
Que del genio un relámpago clarea.
¡Mártir del pueblo! apóstol del derecho,
Tu sangre es lluvia de fecundo riego,
y el postrimer aliento de tu pecho,
que era a la fe de tu creencia estrecho,
será más tarde un vendaval de fuego.
¡Mártir del pueblo! tu cadáver yerto,
Como el ombú que el huracán desgaja,
Tiene su tumba digna en el desierto,
Sus grandes armonías por concierto
Y el cielo de la patria por mortaja.
¿Qué importa que en las sombras de occidente,
Del desencanto el doloroso emblema,
Como una virgen, que morir se siente,
Incline el sol la enardecida frente,
De los mundos magnífica diadema?
¿Qué importa que se melle en las gargantas
El cuchillo del déspota porteño,
Y ponga de escabel, bajo sus plantas,
Del patriotismo las enseñas santas
Con que iba un héroe a perturbar su sueño?
¿Qué importa que sucumban los campeones
Y caigan los aceros de sus manos,
Si no muere la fe en sus corazones,
Y del pendón del libre, los jirones
Sirven para amarrar a los tiranos?
¿Qué importa, si esa sangre que gotea
En principio de vida se convierte,
Y el humo funeral de la pelea
Lleva sobre sus alas una idea
Que triunfa de la saña de la muerte?
¿Qué importa que la tierra dolorida
Solloce con las fuentes y las brisas,
Si no ha de ser eterna la partida,
Si con nuevo vigor, con nueva vida,
Más grande ha de brotar de sus cenizas?
¡Mártir! Al borde de la tumba helada
La gloria velará tu polvo inerte,
Y, al resplandor rojizo de tu espada,
Caerá de hinojos esa turba airada
Que disputa sus presas a la muerte.
Y cuando tiña el horizonte oscuro,
Del porvenir la llamarada inmensa
Y se desplome el carcomido muro,
Que tiembla como el álamo inseguro
Ante las nubes que el dolor condensa,
Entonces los proscriptos, los hermanos,
Irán ante tu fosa, reverentes,
A orar a Dios, con suplicantes manos,
Para saber domar a los tiranos,
O morir como mueren los valientes.

En Buenos Aires su busto fue incorporado al Jardín de los poetas en el  famoso paseo del Rosedal junto a los bustos de Dante Alighieri, Julián Aguirre (músico), Paul Goussac, Amado Nervo, William Shakespeare, Fernán Félix de Amador, Alfonso Reyes, Enrique Larreta, Alfonsina Storni, Rosalía de Castro, Ramón Pérez de Ayala, Federico García Lorca, Giacomo Leopardi, Antonio Machado, Miguel Hernández, Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias, Benito Pérez Galdós, Scholem Aleijem, Alejandro Casona y José Martí.

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