¿No era que había "vuelto" la política?

Osvaldo Quinteros-. Los que confundieron política con Estado, no saben ser oposición y hoy andan disgregados, impotentes y exagerados.



Las dos grandes camadas de militantes jóvenes de entonces -ya no tan jóvenes- que surgieron al calor del 2001, no conocen la política sin la concurrencia del Estado, sin confundirla y fundirla con el Estado. Hablamos del PRO, que no se desarrolla como partido político donde no tiene cajas estatales -el mamarracho de la interna que no fue en el PRO entrerriano lo confirma- y del kirchnerismo, la facción del PJ que está más movilizada, más activa y que es más funcional al macrismo. Donde no tuvo el Estado -San Luis, La Pampa, Corrientes, Santa Fe, Neuquén- no logró desarrollarse políticamente. Donde el mandamás de turno dio vuelta de página, quedaron sobrerepreentados, como el caso de Entre Ríos, donde el ex ultraK Gustavo Bordet se abraza a lo que hasta hace poco maldecía, "la derecha", y el kirchnerismo no se le anima ni a una mínima y escueta interna por cargos partidarios.



Tanto la UCR como el PJ, en sus anteriores gobiernos estuvieron en el sitial ideológico contrario: el PJ aliado con la UCEDE en los 90, la UCR aliada al Frente Grande -que ya es la planta permanente de la política, aunque carezca de votos- y los socialistas en el 2000.

Ambos, el PJ y la UCR, ahora, van en busca de su identidad a cambio de poder: si el PRO no les da los lugares que desean, los radicales se van con los socialistas, como el caso de CABA, donde nació Cambiemos. No es el único caso: San Luis, donde el PRO va aliado al kirchnerismo contra Rodríguez Saá, los radicales van con los socialistas. En La Pampa, la UCR va con los socialistas y en Entre Ríos, el PRO fue con la UCR y el GEN, que es aliado de Massa en algunos lugares y del socialismo en otros.
En Santa Fe, la UCR gobierna con los socialistas.



¿Hay mucha diferencia con Brasil en esto de ser cualquier cosa, a cambio de cargos y poder, ideológicamente?
Quizás la única diferencia sea que la Justicia argentina aún no destapó el hilo que une tantas contradicciones. Porque algo está claro, esto no lo explica la política.

¿No era que había vuelto la política?
¿Y entonces, por qué ganó Macri, Vidal, Bordet, hombres que no pronuncian un solo enunciado político inteligente?

La política nunca volvió, porque nunca se fue.
Lo que pasa es que la política es ésto, una fachada para los negocios y el poder por el poder mismo.
Por más que entre los intelectuales quede bien negar la muerte de la ideologías, en los hechos concretos, las ideologías agonizan, reemplazadas por el viejo afán humano de dominación sobre el resto -en nombre de relatos cambiantes y superpuestos, generalmente, con más mitos que anclaje en la realidad- y por la religión en un mundo regido por el militarismo económico, como acá bien se explica. 

Por esta agonía de las ideologías, "hacer política" sin el Estado se torna cuesta arriba. No es solo un problema de dinero, sino de poder y de falta de rumbo estratégico y tácticas concretas y sencillas para llevar adelante, poco a poco, esos objetivos estratégicos.
Por eso los archivos son implacables y a la vez, a la gente, no les importan a esta altura.
Macri puede firmar los mismos acuerdos con China que antes denunciaba, cuando los firmaba Cristina, que dos meses después de hacer un homenaje a Nicolás Maduro en el Instituto Patria, con la presencia del embajador venezolano, se enoja por unos zócalos que comparan a Santa Cruz con Venezuela. De yapa, los zócalos eran falsos.
Las contradicciones son tan flagrantes que se pone el acento en que los zócalos de CFK eran falsos y de que Macri se desmayó en la asunción de...¡Lenin Moreno, el presidente bolivariano de Ecuador!

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