Martin Rodriguez, uno de los mejores poetas de la nueva generación

Joakito.- Martín Rodriguez es un poeta y periodista porteño.


Ha publicado los libros de poesía como Agua negra (editorial Siesta, 1998), Lampiño (editorial Siesta, 2004, Primer premio de poesía del Fondo Nacional de las Artes  2003), Maternidad Sardá (editorial Vox, 2005), entre otros. Actualmente trabaja en Radio Nacional junto a Mario Wainfeld y dirige la revista Panamá. Es autor también del ensayo clave para entender el irchnerismo, "Orden y progresismo" y es columnista en diversos medios de comunicación.  Administra su blog revolucion-tinta-limon. Y es uno de los principales poetas de la nueva camada, aunque su amplia trayectoria debilite el término "nueva camada.
Compartimos algunos poemas de su libro Maternidad Sardá:




Si

La enfermera quiere amamantar
La enfermera está loca
La enfermera tiene
una pasión pública que la vacía,
La enfermera sabe que es criatura fue abandonada,
dejada en la cuna flotando
en el agua, sin nombre,
la enfermera hace suya esa sangre
la sangre es pública
la sangre puede saquearse
La enfermera está sacada: su sangre
en la punta de la aguja,
en los labios,
repite el nombre que quiere ponerle,
lo escribe en un azulejo,
flota,
La enfermera flota en un jardín
de flores arrancadas,
La enfermera recogió todas las flores
y se las puso en el pecho,
mientras se le hacía agua la boca.

Puñal

Estoy completo, sé lo que me falta. Me miro las manos.
Y no tienen callos. No tocaron cosechas.
Me falta una tierra con el talón rojo.
Me falta una tierra sin árbol, sin cosecha, sin gajo.
Me falta una iglesia agraria, humilde,
caminar a ciegas con el puñal
hundido, para que el chorro de sangre
libere a la criatura
Me falta el puñal del corte clavado en el ombligo.
Un jardín talado.
Me falta cortar todas las flores.
Olerlas, y que me huelan hasta hallar al niño que las huele
por primera vez.


Oración

por un sueño en pañales,
por un pañal con el puño,
endureciendo ahí, endureciendo ahí,
por un paño tibio en el sueño
que revele
del pañal cagado una paloma blanca, luminosa,
con su puño aferrado
a lo que todavía no existe,
con el mensaje del sexo en los labios,
por un pañal con alas que trae del cielo
los huevitos, el ovario,
el melón, la mamadera tibia, los añillos

Publicados en Maternidad Sardá(editorial Vox, 2005)
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Palangana
La obsesión del espíritu está hirviendo: la guerra en la pava abollada.
En esas circunstancias de amor y condena.
De una palangana cayó un callo de piel blanca: la nueva ser para la guerra.
Calcio: un estero te baña.
Una isla de té verde bañada insistentemente con leche.

Guerra

Todo era huir de la madre.
De la muerte de la madre,
la madre muerta,
morir con la madre,
resucitar entre sus piernas
crucificado, deseoso el que huye de la muerte de la madre
porque es su propia muerte en sustancia, el que
huye de la locura de la madre,
de sus voces en el sueño,
de sus pasos en el corral,
Todo era huir.
Todo era resucitar.
Todo era calcinarse al sol, junto a un palo.

Estos dos últimos poemas fueron publicados en el libro Paraguay, Vox 2013

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