Lo que oculta Lucas Carrasco

Osvaldo Quinteros-.Se ha escrito mucho de Carrasco, a favor y en contra. Pero nadie contó lo que nosotros sabemos.


Es el único periodista entrerriano vivo con doctorados honoris causa en universidades extrajeras. Es el periodista entrerriano más premiado en la historia entrerriana.
El único que acumula premios como periodista de las más diversas instituciones y extracciones ideológicas (ninguna patronal o corporativa, donde es odiado), aunque jamás fue a recibir ningún premio. Es el único periodista atacado por unanimidad por la prensa entrerriana. El único que ha sido tan brutalmente calumniado. Sobre nadie se ha mentido tanto en la prensa entrerriana que sobre el periodista más premiado y reconocido en el extranjero, como Lucas Carrasco.

Sus obsesiones- el poder económico, el poder real, la ignorancia de los imbéciles que permite el avance del mal, la cobardía de atacar al caído y cagarse con el gigante- le valieron enemigos y...enemigos. La universidad entrerriana, corrompida y mediocre, prefiere ignorarlo, evitar que sus alumnos lean los textos de Carrasco que se leen en todas las universidades del país.

 Es el periodista local más premiado en la historia entrerriana. Ante el silencio banal de la prensa local, Lucas Carrasco es el periodista entrerriano más premiado en la historia de los periodistas entrerrianos. Obviamente, le harán homenajes y notas elogiosas en la sumisa y conservadora prensa entrerriana, una vez que se muera. Y pasen cincuenta años. Mínimo.

Tiene apenas 39 años y no está afiliado a ninguna entidad de empresarios de medios como Fopea, ADEPA y demás entidades patronales que premian los sumisos que no se meten con el poder. En todos los medios donde estuvo, repartió sus ganancias en partes iguales, aunque él cobrara fortunas, hasta el cadete ganaba lo mismo que él. Es un tipo pobre. Consecuente, culto. Su pluma fue elogiada por todos los diarios nacionales, de cualquier tendencia ideológica. En destacadas editoriales.



No da más entrevistas sobre narrativa, desde hace 9 años. Escribe notas en siete idiomas.
Jamás fue a aceptar ningún galardón. Jamás se postuló para un premio y jamás aceptó ser jurado literario. Ni siquiera mandó un intermediario cuando igual lo premiaban.

 Hay tres biografías -de autores ideológicamente enfrentados- que hablan de él.
Decenas de libros lo tienen de protagonista, de todas las tendencias ideológicas.

En su casa, doy fe, no hay ninguno de estos libros. Porque en su casa no hay libros. Los tira o los regala. Y no acepta las encomiendas de editoriales que le mandan libros con la esperanza de que de su opinión en las redes sociales.
Fuma cuatro atados por día, de noche fuma en pipa. Toma Amargo Obrero con soda y limón hasta el mediodía, cuando se despierta de la siesta, da el primer trago de ginebra.
Quiere a su familia, Los ayuda y ellos lo ayudan a él (Lucas no se compra ropa, es daltónico y no sabe cuando una camisa no combina o está muy vieja o rota, usa las ropas viejas de sus hermanos mayores y delega su ropa a sus hermanos menores, tiene cinco hermanos).
Lo llaman estudiantes de Literatura y Periodismo de todo el mundo. A veces, si está muy borracho, los insulta. Sino capaz les dedica toda una tarde a ayudarlos en teleconferencia.
Su casa es un caos.
No atiende el teléfono ni la puerta.
Sus amigos tenemos llave. Podemos entrar, cuando querramos, acostarnos a dormir, cocinar, leer, escribir, vivir, hasta que él salga de su habitación (con llave), donde sus depresiones le pueden duran días enteros sin levantarse de la cama.
Dejó de lado las drogas.
Dejó de lado la fama.
Dejó de lado la gloria.
 Dejó de lado la guita.



Aunque le bastan un par de llamadas para conseguir dinero a montones y que siga Noticias Entre Ríos, no le importa, sigue su vida, sus gastos en bebidas y cigarrillos (dejó la cocaína) tenga o no tenga plata; estará la anciana (Zulema), fiel, que le hace las compras y lo cuida como a un hijo, es la única persona que respeta, a la que nunca le grita, a la que le escucha sus interminables historias de campo y pobreza rural. Zulema es evangelista y no bebe, pero Carrasco, que puede ser un tipo muy cruel, jamás bebe ni se droga delante de ella.
Zulema podría haberse jubilado hace rato. Nunca estuvo en negro. Al contrario. Está demasiado en blanco. El que está en negro es Carrasco, que puede estar un día en la ruina y al otro -cuando hay que pagar los sueldos, jamás falta el dinero- tiene fajos de billetes. Carrasco, borracho, en la cama, escribiendo sus novelas, las que jamás nadie publicará, mientras Zulema reparte sobres con el dinero exacto para cada uno.
¿Necesitás un adelanto?
¿Te falta plata?
Hablá con Zulema.
Saca su cajita del mostrador, cuenta los billetes, anota.
A Lucas le importa un carajo la guita, pero su empleada doméstica, siempre le guarda dinero por si se quiere ir del país, de la provincia o comprarse medio kiosco en Amargo Obrero y Ginebra.
¿Por qué no se jubila Zulema?
-porque no tengo a nadie, porque Lucas es talentoso como escritor, con el conocí la Argentina, nos mudamos siempre, de ciudad y de casa. No gasto nada, no me deja. Mi sueldo lo guardo en el banco hace muchos años. Y además, quién va a cuidar de Lucas, si yo no estoy. Él me enseñó a escribir. A ir al banco, a comprarme vestidos para ir a la iglesia. Jubilarme, quedarme quieta, me entristecería tanto que moriría.
-Podría viajar por el mundo.
-¿YO SOLA?
-Sí
-No, gracias  Ya sufrí bastante cuando vivimos en Bs As. ¿Ud sabe que nunca me animé a tomar un subterráneo, por la claustrofobia, porque está debajo de la tierra?



Ya no es el mismo.
Expulsado del barrio más caro donde habitaba, por las mentiras de Clarín fabulando que fue imputado en denuncias de violación -todo fue mentira, una enorme mentira- hoy vive en unos apartamentos obreros tristes y violentos. Él no parece prestarle atención.  Sigue su vida. Pero su mirada perdió ese brillo del boxeador que saldrá con elegancia melancólica a pelear por la vida.
Ahora está callado, quieto. Triste. Como paralizado.
Éste no es el Carrasco que el Litoral conoce.


Excluido de la Academia -fue expulsado de la Universidad a los tres meses de ingresar-, odiado por los empresarios de medios de todas las tendencias ideológicas, buscado por todas las editoriales, se negó, sistemáticamente, y en tono burlón, a publicar libros en las multinacionales.
Renunció, sonriendo a carcajadas, a todos los sitiales del periodismo nacional e internacional. Se negó al buchoneo en Fopea y ADEPA en pleno kirchnerismo, cuando lo perseguían de verdad y se negó al prime time ofrecido por el Ministro de Comunicación, Hernán Lombardi, en los inicios de Cambiemos, fue censurado sistemáticamente en la feria del libro den Paraná, donde Martín Sivak y Daniel Enz negociaron jugosos dineros con el kirchnerismo a cambio de excluir a Carrasco (el únicoy verdadero censurado) para después hacerse los censurados y facturar como buitres.

Antes se reía de estas cosas.
Ahora está triste, sin ganas de pelear.
Me duele decirlo, pero lo han vencido.

Justo a quién creíamos invencible, de hierro.
Carrasco está afuera de todo, está rendido.




Una vez, borrachos, Lucas me dijo que la escritura era la vida, que la vida sin escritura no era vida y que si se te acaba la escritura, la real, la del desgarro, hay que suicidarse.
Desde hace un tiempo, desde la última monumental operación de prensa para callarlo, Lucas ya no tiene el brillo loco y ardiente que tenía en la mirada. Ni en su escritura.

Él no lo cree o no le importa, pero hay muchos que esperamos que no se rinda, que no nos decepcione. Él era nuestro hombre biónico, el único que no le temía a nada a cambio de decir la verdad, la más incómodas de las verdades, la que nadie quiere escuchar,
¿Nos vamos a quedar más solos?

Sé, lo saben todos sus amigos y enemigos, Carrasco jamás traicionará sus propias ideas, pero...¿y si se va? ¿Si abandona?
Después de todo, qué ser humano real y concreto aguantaría tanta presión, tanta calumnia, tanta soledad, tanta persecusión ante la indiferencia de todos.



Se negó a seguir escribiendo en La Nación, rechazó contratos con Página 12, mandó a la mierda -públicamente- al diario español El País cuando quiso entrevistarlo, dejó plantada a la CNN en un debate con Lanata, renunció a Duro De Domar y 678, fue calumniado sistemáticamente por los medios entrerrianos: lo acusaron de asesino serial, drogadicto, violador, delincuente, hasta de fingir hacerse signos de tortura cuando la policía lo arrestó por dirigir este medio. .
Se bancó todas.
Solito.
Hoy dirige una publicación que rescata escritores olvidados y sufridos. Ésto, ésto que leés.
Trata de encontrarle la vuelta a lo que falta en el periodismo entrerriano, ante tanta mentira, operetas de canas y extorsiones, busca comprender. Explicar. Educar.

Es un periodista de la vieja camada. De los honestos, los que son pobres, los que viven como piensan, Los que aún creen que el periodismo tiene sentido si le da voz a los más débiles.
Esa vieja camada que desconfía y cree, en el fondo, que los que te aplauden y te dan premios, son parte del problema y no de la solución.