Lo que nadie se anima a decir sobre la violencia escolar


Joakito-. La escuela como caja de resonancia. La violencia que los medios ocultan


El trato del tema de la violencia escolar por los medios de comunicación tienen que ver con que las situaciones de violencia preocupan y alarman más cuando suceden en las escuelas que cuando ocurren en otros escenarios. Esto nos habla de la percepción de la escuela como un espacio de encuentro, contención y cuidado de los jóvenes. Pero ¿De qué hablamos cuando hablamos de violencia escolar?

La violencia escolar puede desarrollarse dentro de la escuela (en un aula, un pasillo, en el patio) o en otros sitios que están vinculados a ella. Las víctimas pueden ser estudiantes, docentes, trabajadores de la escuela o familiares de los alumnos. A su vez esta violencia se puede tipificar de acuerdo a la relación entre el agresor y el agredido.



Tenemos entonces primeramente la violencia entre los alumnos tanto en lesiones de diversa índole como en hurtos de objetos personales, en ataques sexuales o en burlas. Esta violencia o acoso en los últimos tiempos se hizo mas visible y conocida, por lo tanto mas fácil de prevenir, con el nombre de bullying.

Otro tipo, que es el que han hecho visible los medios de comunicación en estos tiempos, es el de la violencia de los alumnos hacia el personal docente, mediante insultos y humillaciones e incluso golpes.

Un tercer tipo de violencia escolar, quizás la menos tratada por los medios pero la mas corriente es la del propio personal docente hacia otros compañeros, hacia sus alumnos, hacia los padres de estudiantes o incluso miembros del colegio que trabajen en el ámbito de la administración o de los servicios.


Hay que resaltar que los hechos de violencia escolar no son originados por vínculos o prácticas propias de la escuela, sino que tienen a la institución educativa como escenario. Es decir que son aquellos episodios que suceden en la escuela, pero que podrían haber sucedido en otros contextos en los cuales los gurises se reúnen.  En  estos casos, la escuela actúa como caja de resonancia del contexto en el que esta inserta.
Son la consecuencia de determinados mecanismos institucionales que constituyen prácticas violentas y acentúan situaciones de violencia social.





El término violencia es polisémico ya que es una categoría que se construye socialmente y debido a ello, no tiene un sentido único. Por el contrario, el sentido que adopta es dinámico y cambiante, dependiendo de múltiples factores socioculturales. Suele haber una cantidad de situaciones y sucesos de diversa índole que se agrupan y se presentan bajo el rótulo violencia de manera acrítica.
Entonces es necesario distinguir entre violencia escolar y violencia en las escuelas, esta distinción es fundamental para poder discriminar, diagnosticar y tratar esta problemática en sus diversas aristas y formas de manifestación, considerando tanto los factores institucionales como contextuales.




Hay quienes dicen que el fenómeno de la violencia escolar se da debido a falta de límites en la conducta, de la transmisión de situaciones violentas a través de los medios que pueden generar un efecto de contagio y de las condiciones de exclusión y discriminación social.
De todas maneras debemos remarcar que la escuela -como toda institución- no es ni completamente opaca ni completamente transparente respecto de lo que ocurre en su entorno.

¿Que hacer ante los fenómenos de violencia en las escuelas?

 La UNICEF entre tantas recomendaciones sostiene la necesidad de  trabajar mediante intervenciones positivas en el clima escolar, entendiendo a éste como “la percepción que tienen los sujetos acerca de la relaciones interpersonales que se establecen en el ámbito escolar y el contexto o marco en el cual estas interacciones se dan”

Hay que subrayar que hasta hace algunos años, Argentina no disponía de información estadística oficial sobre el tema.
Recién en el 2005 el Ministerio de Educación de la Nación y la Universidad Nacional de San Martín iniciaron una serie de trabajos de investigación acerca de las percepciones que tienen los jóvenes sobre la violencia en sus escuelas que dio como resultado la creación del Observatorio de la violencia escolar.

Es necesaria la construcción de una política integral de prevención y abordaje de los conflictos escolares, generando espacios de reflexión y diálogo entre todos los adultos que forman parte de la comunidad educativa, encuentros de formación de preceptores en problemáticas de convivencia escolar, capacitaciones a directivos y docentes para abordar la promoción de los derechos en la escuela.



La mejor política para prevenir la violencia –tanto la que se produce en el marco de las escuelas como la que tiene lugar fuera de ellas– es aquella que tiende a construir una sociedad más justa y más igualitaria. En este sentido hay que tener en cuenta que las sociedades más violentas no son las más pobres, sino las más desiguales.
Es en la construcción de vínculos democráticos y de igualdad de oportunidades para todos, la única posibilidad de avanzar hacia una cultura educativa inclusiva e igualitaria.


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