La interna del PRO en Entre Ríos, la “ballena azul” de la política

Graciela “Chela” Castro-.El Pro de Entre Ríos está dando el primer paso de madurez política de un partido político que, en términos biológicos, se encontraba en estado vegetativo desde el 2006, situación perfectamente comprobable con los  padrones que se pusieron a disposición para la elección interna.




La demanda de participación activa de la ciudadanía en la esfera política, demuestra la conciencia democrática y la necesidad de compromiso en la toma de medidas que deciden el destino de todos los ciudadanos.
Las forzadas elecciones internas del PRO en Entre Ríos, desnudaron un escenario político que compromete a los actores participantes no solo hacia  adentro de su propio espacio, sino, fundamentalmente, hacia afuera, donde el ciudadano común está evaluando los comportamientos de quienes aspiran a conducir un partido desde donde saldrán las propuestas de candidatos para las  inminentes elecciones del mes de octubre y las futuras.
En este marco, no podemos obviar un análisis, que si bien no pretende ser objetivo, es posible tomar distancia y hacer una lectura más comprometida con los acontecimientos, a partir de los signos emergentes que están marcando estas internas.
En principio, es imposible no apreciar el daño institucional que ha ocasionado una Intervención tan prolongada en el tiempo, cercenando y violando explícitamente,  el derecho ciudadano constitucionalmente protegido, de participar en la vida de un partido político. Las Intervenciones son necesarias ante un caos que imposibilite generar estrategias de funcionamiento ajustadas a derecho, por lo que tiene una fecha de inicio y una de finalización.
Sin embargo, en Entre Ríos, la Intervención ilegal de cuatro años del PRO, se transformó en un proyecto político que todavía no queda claro , a pesar de que existen sospechas de que tenga que ver con intereses estrictamente personales,  pero seguro no tiene que ver con el futuro del país que todos los argentinos soñamos. En esta línea, la Intervención, vino a Entre Ríos, a trabajar para fortalecer una sola línea que asegurara dicho proyecto y encontró un grupo de personas que hicieron todo lo posible para alejar al afiliado de los espacios de decisiones con el claro objetivo de que no entorpecieran el proceso de legitimación pretendido para dicho capricho político.
Esta situación quedó plasmada en una “lista de funcionarios”, fácilmente comprobable, cuyos nombres figuran en distintas funciones municipales, provinciales y nacionales de gestión y legislativas oportunamente designados sin el  menor acuerdo de los afiliados y que se agruparon para defender el proyecto personal en desmedro de  los derechos de los afiliados.
En el trayecto hasta que se llegó el miércoles 3 de junio a la oficialización de listas, se sucedieron una serie de acciones por parte de la Intervención, que no quisiera entenderlas como avaladas por el propio Presidente Macri, porque ello lesionaría muy fuerte su imagen y las convicciones de los que creyeron que el PRO era la alternativa para nuestro país.
Acciones como:
Direccionar el accionar hacia  un grupo de quienes resultaron en las elecciones del 2015, funcionarios.
Desarrollo de  conductas ligadas a la “obediencia debida”
La principal herramienta de construcción democrática fue denigrada a términos insólitos, por cuanto Nunca hubo de parte de la Intervención, propuestas de diálogo franco con otras líneas internas.
Pretensiones basadas en un poder absoluto, concentrado, derivaron en nombramientos que transformaron el espacio político en un “club de amigos”
Podríamos seguir enumerando acciones que fueron ejecutadas con el claro objetivo de desgastar y desmerecer la participación política de afiliados, traduciéndose en discursos que se cargaron de expresiones públicas donde esos “funcionarios con obediencia debida”, manifestaban desconocer a los afiliados que reclamaron a la justicia la democratización del partido, en un acto de negligencia política pocas veces visto en la vida política de la Argentina,  siendo esta la principal y la más brutal muestra de lo que habían hecho con el partido  del presidente y que me exime de cualquier detalle explicativo .
Estos discursos se fueron plasmando en conductas reñidas con cualquier principio de convivencia democrática como es el desconocer que no se puede ser juez y parte al mismo tiempo, figura que demuestra una calidad moral altamente cuestionable para un partido que vino con la propuesta del ‘cambio’.
No conformes con ello, cerrada la presentación de listas, se  precipitaron a los espacios mediáticos con expresiones como “Somos la lista de Frigerio”, “No conocemos a los integrantes de la otra lista” y en la informalidad accedieron a la base de datos presentados por la lista opositora y se lanzaron a la caza de los avalantes de la misma para intentar decepcionarlos en su intención de voto. Lo que deja  una muestra cabal del desconocimiento de lo que significa una elección interna y cuáles son sus intenciones en  ellas, transformando su performance en una verdadera “ballena azul” de la política para la continuidad del proyecto presidencial.
Frente a este lamentable accionar, se encontraron con un grupo de afiliados que tiene el  simple y singular objetivo, de democratizar el partido del Presidente en Entre Ríos y agrupados alrededor de principios básicos de la democracia como son el respeto por el otro, participación y compromiso con los valores del afiliado.
Esta falta de cultura política de algunos actores posiciona al partido del Presidente en un franco espacio de debilidad política institucional, que  inevitablemente lleva agua para los molinos de los socios de la coalición y de la oposición.
Pero lo más preocupante de este accionar interno, es que está siendo observado por una sociedad expectante cuyos actores sin estridencias comunicativas y en el boca a boca, sostienen que el partido que vino a presentarse como ‘el cambio’, se muestra en la primera oportunidad de democratización, como más de lo mismo y agravado con un elevado grado de hipocresía política que preocupa al ciudadano común que es quien teme que la oferta electoral del PRO tenga las características de estos actores internos y los lleve a la pérdida de las esperanzas depositadas en las urnas en el 2015.
La interna del PRO en Entre Ríos con sus pros, que tienen que ver con la democratización del partido, encuentra su contra en el interés a cualquier precio, de legalizar los intereses de una Intervención por medio de una elección interna, usando los más bajos estándares morales de la política para conseguir el objetivo.
Tanta desidia por la vida política de un partido, desencadena una pregunta obligada: ¿se estará jugando alguna carta implícita de desgaste al proyecto presidencial?.
La ciudadanía mira, escucha y decide, menospreciarla equivale a la “ballena azul” de la política.

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